La Vuelta a Colombia, una historia interminable

Por las carreteras del país comenzaron a escribirse desde 1951 las leyendas del deporte que más gloria le han dado a la nación.

El gran Cochise ganó la Vuelta en 1963, 64, 66 y 67. Tres veces más terminó segundo (1962, 65 y 69). / Archivo El Espectador

Con el comienzo de la edición número 64 de la Vuelta a Colombia en bicicleta, el próximo miércoles en Bucaramanga, afloran igualmente historias, recuerdos, anécdotas, dramas, victorias y derrotas de las cuales se nutre el deporte en general y el ciclismo en particular, que son la base sobre las cuales reposan el prestigio y los logros alcanzados por los ciclistas colombianos en el mundo y que hoy estamos disfrutando.

No me parece necesario resaltar el hondo significado que para el país ha tenido este evento, que nació en 1951 y que ha sido testigo directo a lo largo de 64 años del desarrollo de nuestra nación en todos los aspectos, lo mismo que el papel que ha cumplido en el proceso del ciclismo nacional la Vuelta de la Juventud, nacida en las entrañas de El Espectador en 1968 por feliz iniciativa de Mike Forero Nougués.

Las dos carreras han sido el eje sobre el cual ha girado gran parte de la historia de nuestro ciclismo, tanto en el ámbito nacional como internacional, pues en ellas han aparecido los hombres que se han convertido en auténticos ídolos nacionales y mundiales, como ha sucedido con una interminable lista de campeones y protagonistas, desde Efraín El Zipa Forero (el primer campeón) hasta el español Óscar Sevilla (el último de los ganadores y cuarto foráneo en imponerse, tras el francés José Beyaert en 1952, el español José Gómez del Moral en 1957 y el venezolano José Rujano en 2009) pasando por Ramón Hoyos Vallejo, Martín Emilio Cochise Rodríguez, Rafael Antonio Niño, Lucho Herrera y José Castelblanco, para no citar sino los nombres de quienes más veces se han impuesto en el giro colombiano.

Huérfana en los últimos tiempos de los mejores corredores del país, por razones del progreso, la mundialización y categorización del ciclismo, y con una participación internacional muy pobre y mal seleccionada, la Vuelta a Colombia ha conseguido, sin embargo, mantenerse como el evento que junto al Clásico RCN sostienen la tradición, estructura y prestigio del ciclismo en Colombia y ante el mundo, siendo uno de los principales objetivos de la docena de equipos y más de 120 ciclistas que compiten este año en la temporada nacional, alimentada por las vueltas y clásicas regionales tan importantes y definitivas.

Todo lo anterior para situarnos en Bucaramanga e iniciar el próximo miércoles otro capítulo que recorre una buena parte de la geografía nacional viajando hasta Medellín, con altas temperaturas y en medio de las agrestes y míticas montañas ya conocidas, como El Zote, La Línea, San Clemente, Minas y Las Palmas, con un final que incluye tres etapas que serán el escenario definitivo para coronar al nuevo rey de la Vuelta a Colombia: Pereira-Anserma-Riosucio-Manizales. Al día siguiente Manizales-La Estrella en Medellín. Y la contrarreloj individual nocturna hacia el alto de Las Palmas antes del circuito final en la Capital de la montaña, que no será propiamente el esperado ‘paseo de la victoria’.

En lo deportivo, la prueba parte con el favorito de todos, el español Óscar Sevilla, del equipo EPM-UNE, vencedor del año pasado y a la espera de que Álex Cano y su compañero Mauricio Ortega (del Orgullo Antioqueño), Freddy Montaña (Movistar), Fabio Duarte (Team Colombia), Didier Sastoque (Formesan Bogotá Humana) o el venezolano José Rujano (Liga de Boyacá), puedan plantearle una batalla que haga de esta edición de la Vuelta a Colombia el espectáculo deportivo que todo el país ha seguido por espacio de 64 años. ¡Ojalá que así sea!