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Wilson Gutiérrez lleva la procesión por dentro

Callado, prudente y hasta introvertido, Wilson Gutiérrez está a punto de meter al cuadro cardenal a una final, luego de seis años.

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Manuel Dueñas Peluffo
12 de diciembre de 2011 - 09:01 p. m.
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“Es mi forma de ser”, dice Wilson Gutiérrez. “Siempre ha sido así”.

El técnico de Santa Fe habla de sus silencios, de su prudencia y, en suma, de su personalidad. Como lo ha hecho desde que asumió como estratega del cuadro cardenal, nunca una palabra de sobra, nunca una declaración fuera de tono.

En consonancia con esas maneras, Gutiérrez ha construido un equipo pujante, que no brilla, pero sí lucha. Y siempre. En principio resistido por la afición, el bogotano ha sabido reemplazar a Arturo Boyacá, quien dejó un legado que el exjugador ha sabido aprovechar.

“Lo que se ha conseguido —apunta— es un grupo unido, fuerte, que sabe lo que quiere, que independientemente de quién juegue, hace las cosas de la misma manera. Se ha creado una identidad y eso ha sido muy bueno. En ese sentido, tratamos de hacer la menor cantidad de cambios para darle la mayor continuidad a un grupo que viene haciendo las cosas muy bien”.

La ida en Manizales, por la semifinal del Finalización, fue una buena prueba de todo eso. Aun con las bajas de Germán Centurión y Alejandro Bernal, los rojos supieron responder y se recuperaron del gol que José Pepe Moreno les convirtió al final del primer tiempo.

Lo hicieron porque Ómar Pérez, apenas a los cinco minutos de la etapa complementaria, empató el partido, un resultado más acorde con lo que había sido hasta el momento. Para Gutiérrez, “el equipo estuvo muy tranquilo y convencido, y por eso, a pesar del gol, no nos desesperamos, seguimos con lo que habíamos planteado, y tuvimos un segundo tiempo más profundo en el que manejamos el balón y creamos posibilidades”.

Esa respuesta colectiva le da confianza al timonel. Aunque este miércoles, en El Campín (8:30 p.m), no habrá que dar ventajas. “Tenemos que salir a buscar el partido —admite—, queremos llegar a esa final. Estamos en nuestra casa, con nuestra gente. El equipo tiene que ser ofensivo, que tenga la iniciativa de buscar el partido, pero tomando las precauciones necesarias para el contragolpe del Once Caldas”.

El presente del entrenador no podría ser mejor: pocos meses después de asumir el cargo, está cerca de llevar a Santa Fe a una final luego de seis años. “Es muy importante y muy lindo que en este tiempo tan corto los resultados se hayan dado —reconoce—, que hayamos llegado a estas finales, avanzar y jugar buen fútbol en la Copa Sudamericana. Ha sido muy bueno para mí y me fortalece como persona, como entrenador, porque son las metas que uno se traza”.

Con eso en mente, no se le escapa la posibilidad de un clásico bogotano para definir el título. La séptima cardenal o la decimocuarta azul. “Sería histórico —suelta— porque hace bastante tiempo que no estaban los dos equipos en estas instancias. Sería muy bueno y el campeonato se quedaría en Bogotá, y espero que sea para nosotros, porque sería cortar con 36 años de ganas, de ansiedad, de hambre”.

Por Manuel Dueñas Peluffo

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