Ya veremos si soy merecedor de estar en la historia: Alberto Contador

El madrileño, campeón de la Vuelta a España, asegura que ganar las tres grandes en un mismo año no es una misión 100% imposible.

AFP

La ingenuidad de sentirse capaz de todo, de sentirse por encima de las leyes que rigen a los normales, de pensar que no hay imposibles. Ganador, oficialmente, de tres Vueltas, dos Tours y un Giro, el español Alberto Contador habla de la necesidad de encontrar desafíos extraordinarios que le motiven para seguir sacrificándose.

En la última Vuelta, usted supo aprovecharse del trabajo de Froome, al que no dejó ganar una etapa, quizás pensando en decirle al británico que en 2015 se encontraría a otro Contador en el Tour…

Pasaron diferentes cosas. Algunas veces he dejado ganar etapas a mis rivales y se me criticó por ello. En la Vuelta, lo que sufrí la primera semana y lo que sufrí para recuperarme de la caída del Tour y llegar en forma, sólo lo saben los que he tenido cerca. Y para mi equipo es importante ganar y el patrocinador también te exige que ganes. Y, sobre todo, es diferente cuando en un puerto te vas con otro corredor y este te ataca una o dos veces por kilómetro. Es diferente de cuando va a un ritmo permanente, porque cuando te va probando cada pocos metros, la situación cambia. Te pone al límite y es inevitable que llegue el momento en que tú decidas probarle a él. Así fue con Froome.

¿Le dolió que algunos rivales pensaran que usted había exagerado el daño de su rodilla en el Tour?

Yo interpreté que los rivales se querían quitar presión. Pero la verdad es que fui de rebote, en el último momento, aunque reconozco que todo lo que pude entrenar lo hice a tope y llegué hasta cansado a la Vuelta. Hice en 14 días el entrenamiento de un mes o mes y medio, pero yo era una incertidumbre para mí. En el bus, la víspera de la salida, dije a mis compañeros: “Mirad, chicos, estamos aquí para ganar. No sé qué porcentaje de posibilidades tengo y sé que ni siquiera apostaría por mí, pero si tenemos un 10%, tenemos que intentarlo. Si en cinco días he reventado, nos planteamos otros objetivos”. Y esa fue la clave. Pasaron los días, algunos malos, pero poco a poco me dio la vuelta el cuerpo y al final gané. Quizás esto haga que la próxima vez se me cuestione más, pero esto es así, siempre los rivales tiran balones fuera.

Ha hablado de ganar Giro y Tour el próximo año, pero en 2011 le salió un mal Tour quizás por haber ganado el Giro antes…

Aquel Tour se me cruzó por caídas, y porque fui a última hora... Pero de aquel Tour, que terminé cuarto, estoy orgulloso de mi ataque en el Télégraphe el día del Galibier. Estaba en estado de excitación, pese al palo del día anterior (perdió el Tour al no poder responder a los ataques de Andy Schleck y Cadel Evans), en el que debí de sufrir una pájara, no sé, tan deseoso que me planteé “o me dejan ir o reviento la carrera”. Así me lo planteé, y disfruté, no gané, pero esa etapa significó mucho más que si hubiera esperado al último puerto para atacar y hubiera ganado. Y eso que es Alpe d’Huez y tendría mi nombre en una curva, pero si le preguntan a la gente por la vez que más han disfrutado en ese puerto, seguramente dirán que en 2011.

¿Le influyó correr el Giro?

Esa forma de doblar Giro y Tour no tiene nada que ver con el planteamiento para 2015. Empezando por el potencial del equipo, mayor esta vez, por programación y porque lo tengo planteado desde el primer momento, que no me llamarán 10 días antes y después de haber estado parado.

Siempre se dice que quien hace Giro antes da ventaja a los rivales. Froome, Nibali y Quintana podrán prepararse mejor para llegar al 100% al Tour. Y para ganar el Giro, como bien sabe, hay que gastar mucha energía.

Eso lo tengo claro, y eso es lo que para mí hace más atractivo el desafío. Cuando esté en el Tour la gente no pensará en los esfuerzos que pude haber hecho en el Giro. Lo sé y es un riesgo, pero llega un momento en el que ganar una grande al año tampoco cambia mucho el palmarés de Alberto Contador, en el sentido de ser recordado una vez que deje el ciclismo. En cambio, hacer un doblete seguido, un Giro-Tour con apenas un mes de diferencia, es un reto que mucha gente cree imposible y eso me extramotiva. Lo quiero y lo voy a conseguir, y así lo pienso, aunque luego puede que gane una, las dos o ninguna.

O puede levantar el pie en el Giro si lo ve complicado y pensar ya en el Tour…

Eso no va conmigo. La gente me ha dicho que por qué, que en 2015 termino contrato y puedo escoger y repetir Vuelta… Pero independientemente del resultado, me motiva y lo voy a hacer.

¿Ganar las tres, Giro, Tour y Vuelta, ya es imposible?

¿A qué se refiere con imposible? Intentar ganarlas se puede. Ganarlas… hay que verlo. Yo no lo veo 100% imposible. Muchas veces, aunque parezca hablar por hablar, sin estar agobiado por la tensión de la carrera, las caídas, los peligros, quizás, luego sea imposible. Pero soy de los que piensan que las cosas son imposibles hasta que alguien las hace posibles. Y, sabiendo que es más difícil psicológica que físicamente, hay que creer en ello.

¿Lo intentará antes de retirarse?

Es una decisión complicada. Hay que analizar muchas cosas. El esfuerzo es grandísimo. Además, imagine que gano Giro y Tour, algo ya grandísimo, pero pierdo la Vuelta. Ya queda empañado el año, aun siendo el mejor de mi vida deportiva. Me motiva y no lo descarto, pero vamos a empezar con un doblete.

¿Cuando corre piensa en el lugar que va a ocupar en la historia del ciclismo?

Pienso solo en ganar la carrera, pero me gusta hacer cosas diferentes, que me motiven. No pienso en pasar a la historia, quiero conseguir cosas y cuando termine mi carrera veremos si soy merecedor de estar en la historia y a qué altura. Quiero que la gente tenga un buen recuerdo de mí y retirarme al máximo nivel.

Armstrong, uno que se retiró en lo más alto, y luego volvió, y usted, antes que otros problemas, le enseñó otra verdad, ha dicho hace poco que envidia a los que han tenido una segunda oportunidad para cambiar la mirada que le dirigen los demás, y que él no puede porque le han suspendido a perpetuidad. Usted sí que ha logrado cambiar esa mirada después de sus problemas del clembuterol…

Cuando sufrí el problema, en lo que menos pensaba era en si eso marcaría mi historia. Solo pensaba en correr y estaba convencido de que los resultados seguirían iguales. Me voy a retirar, y cuando me retire, quiero que la gente vea que el Alberto que se retira es un corredor que podría haber seguido unos años más, y quizás ganado carreras, pero me planteo retirarme al máximo nivel y eso quiere decir ganando el Tour.

¿Quedará más grabada en la memoria colectiva su recuperación de la caída del Tour o el clembuterol? ¿La admiración o la sospecha?

Cada uno se queda con lo que se queda. Yo me siento querido y afortunado por el cariño de la gente, y en Francia, ahora, es increíble lo bien que me trata la afición. Choca, claro, con respecto a la presentación del Tour de 2011, por ejemplo, y ahora solo puedo hablar bien de toda la afición. Me siento en deuda con todos y me acuerdo de ellos a la hora de hacer tácticas arriesgadas en carreras que me extramotivan.

Tiene 32 años. Lleva 11 de profesional. Han pasado volando.

Ni rápido ni lento. He vivido tantas experiencias diferentes y he estado sometido a una presión tan grande, la que necesito para sacrificarme y darlo todo, que algunas cosas sí que parece que han pasado volando, tantos Tours como he corrido.

 

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