Yersi Puello, la niña que se baña en oro

La niña cartagenera que corre en patines y se baña en oro este año le regaló al país cinco campeonatos mundiales.

En 2011 quiere ganar una competencia panamericana y estudiar cocina.

En 2011 quiere ganar una competencia panamericana y estudiar cocina.

Cualquier día cesaron los ataques y no volvieron a aparecer nunca más. No más inhaladores, no más tanques de oxígeno, no más miedos. El deporte, que paradójicamente tendía a empeorarla al principio, la ayudó a salir de la enfermedad. También su tesón, por supuesto y principalmente. Dice Pat Riley, uno de los más exitosos entrenadores de la NBA, que en el deporte no puedes elegir el modo de perder, pero sí puedes escoger cómo recuperarte para ganar la próxima vez. Sin duda alguna, la primera victoria de la patinadora Jercy Puello Ortiz fue contra el asma.

En realidad, su historia es la misma historia de carencias y valentía de buena parte de nuestros deportistas. Comenzó en las calles del populoso barrio San Fernando de Cartagena hace 22 años, pero habría podido empezar en cualquier pueblo del país, por cualquier época, con cualquier deporte: una familia, un talento, algunas penurias económicas.

La única patinadora colombiana cinco veces campeona en el mismo mundial contaba con 12 años de edad cuando su padre, Pedro, administrador de una ferretería de la familia, le regaló para Navidad unos patines en línea. Aprendió casi enseguida, pero, confiesa, no le gustaba mucho el asunto.

Tal vez porque el asma que le tocó padecer desde el día en que nació le impedía caminar media cuadra sin agitarse, prefería actividades menos exigentes. Todo un drama para una niña. Todo un drama para una niña vecina del mar.

Los entrenamientos eran una conquista personal diaria, pero, como pudo —con talento, claro—, a los siete meses de estar practicando en una escuela de formación ganó su primera medalla en un torneo regional. Fue todo lo que necesitó para decidir la empresa de su vida. Entonces la cotidianidad se le convirtió en ir al colegio de 6 de la mañana a 2 de la tarde, hacer algo de pesas a las 4 y esperar la práctica de patinaje a las 6. Los sábados y domingos se vestía de cenicienta negra en bailes hasta las 11 de la noche.

En el Club Pegasos practicó con las también campeonas Berenice Moreno y Alexandra Vivas. Dos nombres más en la larga lista de muchachas maravillosas, hechas de oro puro, que con su arrojo y esfuerzo a prueba de todo han convertido a Colombia en una potencia mundial de patinaje.

 Pocas horas después de recibir el premio como una de las mejores deportistas del año de El Espectador, Jercy —de vuelta al velódromo, con sus gafas oscuras y su cuerpo sensacional— escoge de esa lista a quienes considera sus amigas y pide que no deje de mencionarlas en este perfil: Paola Serrano, Estefanía Hurtado, Elizabeth Arnedo, Paola Segura...

Algunas de ellas han sido compañeras de triunfos nacionales (Jercy ha sido campeona en todas las categorías) e internacionales: se devolvió de su primer mundial, en Venezuela, en 2003, con sendas medallas de oro y plata y desde entonces ha sido selección Colombia todos los años, excepto 2006.

Por cierto, ése lo define como “un año crítico”, y no pierde la sonrisa. “Fue un periodo de adaptación. Tenía ofertas para irme a las ligas del Valle, de Antioquia o de Bogotá. Tres opciones, tres buenas opciones”. Se decidió por la primera: vivienda en Cali, pago mensual, tiquetes para sus viajes. Tuvo su costo, claro: perdió la concentración y no pudo competir internacionalmente.

En 2007 volvió por sus fueros y obtuvo medalla de plata en el mundial de ese año. Lo mejor estaba por venir: a partir de 2008 nadie ha podido parar a la joven que algunos medios de comunicación han bautizado como “la negra de oro”. Este año fue la estrella del mundial que se realizó en Guarne, Antioquia, donde consiguió un nuevo récord del mundo en los 300 metros contrarreloj y se convirtió en la primera mujer en el planeta en recorrer esa distancia en menos de 26 segundos. De hecho, los relojes se pararon en 25 segundos y 838 milésimas.

Hoy completa 17 campeonatos mundiales, cinco en categoría joven y 12 en mayores. Y los sueños apenas empiezan a ser realidad. En enero comenzará a tomar clases de gastronomía en la Escuela Gastronómica de Occidente, en Cali. La carrera dura dos años, después de los cuales quiere estudiar fisioterapia. A futuro no se ve como entrenadora, como muchas de sus compañeras, pero sí en alguna labor relacionada con su actividad. “Esto es lo que amo y por eso no dejo de preguntarme ¿por qué el patinaje no es un deporte olímpico? Siendo potencia mundial, podríamos ganar muchos honores... pensándolo bien, de pronto esa es una razón para que no lo sea”.

¿Qué hace falta a corto plazo? Ser campeona panamericana, tener su casa propia en Cali y seguir consintiendo a sus cinco sobrinos. “También le pido a Dios que me ayude a seguir siendo sencilla, no importa los logros que alcance. Ejemplos para ello tengo muchos: Alexandra Vivas, María Isabel Urrutia, Édgar Rentería, a quien conocí en la ceremonia del Deportista del Año. Me impresionó tanto su sencillez. Me aconsejó que nunca deje de serlo”.

Atrás quedaron las preocupaciones derivadas del asma crónica que padeció y no la dejó despegar cuando era una pequeña. “Ahora si hay un ahogo es mínimo”, cuenta y sigue sonriendo, mientras hace bromas con algunas patinadoras que practican con ella en el velódromo Luis Carlos Galán de Bogotá. “Felicitaciones por el premio de El Espectador”, le grita de repente alguien que pasa. “Eres una guerrera”, se escucha otra voz. Se despide. La niña que corre en patines y se baña en oro nunca deja de sonreír.

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2010-12-04T20:58:00-05:00

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2014-11-20T16:30:18-05:00

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Laura Ardila Arrieta

Deportes

Yersi Puello, la niña que se baña en oro

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