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“Yo sólo recibo órdenes”

Radamel se vio involucrado en una polémica porque sus dirigentes no le dieron permiso de atender el llamado de la selección.

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Daniel Avellaneda / Corresponsal en Buenos Aires
01 de mayo de 2008 - 12:12 p. m.
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Hace cuatro años, en una publicación del diario The Observer de Inglaterra, Gavin Hamilton, editor de la revista World Soccer, afirmó que el choque entre River y Boca era uno de los 50 acontecimientos deportivos que un aficionado no debía dejar de ver antes de morir. No está errado el periodista. Porque el superclásico del fútbol de estas latitudes es parte del ADN de los argentinos. Como el mate o el asado. Y aquí, la movilización de las dos fracciones más populares del país, representa la esencia misma de la pelota. Poder estar en la tribuna, vestido de azul y oro o de rojo y blanco, es un privilegio. Pero, parafraseando con la publicidad de una tarjeta de crédito, ser protagonista directo del partido más importante del continente no tiene precio.

Este fin de semana un colombiano tendrá la posibilidad de vivir en carne propia el derby criollo. Se trata de Radamel Falcao García, nada menos. El Tigre de San Marta, figura de River, un futbolista tan trascendental para los millonarios que hasta sus dirigentes rompieron un pacto con la Federación Colombiana de Fútbol y no lo dejaron viajar para jugar con la camiseta tricolor el amistoso ante Venezuela. Claro, lo necesitaban para el duelo de la Copa Libertadores frente a San Lorenzo.

Será un domingo especial para Falcao, que había perdido todos los clásicos cuando jugaba en las divisiones inferiores, pero pudo dejar su huella en la red xeneize el año pasado. El 6 de octubre, en el Monumental, marcó la apertura de su equipo, el grito que le abrió el camino a la victoria, luego coronada por Ariel Ortega. Fue su primera vez con la banda roja en diagonal sobre el pecho blanco. Se trató, al cabo, de uno de los momentos que Falcao guardará en el disco rígido de su memoria. Lógico, es un hecho inolvidable. Lo deja claro en la entrevista con El Espectador, en la previa del clásico más clásico. “Fue algo espectacular, jamás me lo voy a olvidar. Significó mucho para mí y para todos mis compañeros. Por el gol, por el triunfo, porque le ganamos a Boca, como nos pide la gente. Es impresionante un River-Boca. Siempre quise estar en el campo por el condimento que ofrece la tribuna. Esto es algo espectacular que no se ve en ningún lado. Le agradezco a Dios poder jugarlo”, dice.

¿Y cómo encara este nuevo clásico, ahora en La Bombonera? ¿Se puede esperar otro gol de Falcao?

Dios quiera que pueda volver a convertir. Nosotros estamos bien. Somos punteros, seguimos vivos en la Copa Libertadores. Además, es especial jugar contra Boca. La gente nos para por la calle y nos pide que dejemos todo, que les traigamos una nueva victoria. Nos debemos a la afición y vamos a hacer todo lo posible para poder dejarlos conformes.

¿Qué partido imagina?

No sé cómo se va a dar. Pero lo que puedo asegurar es que vamos a dejar todo en la cancha y salir a buscar el partido. Boca tiene buenos jugadores, con grandes características. Pienso que será un encuentro abierto, aunque ninguno va a regalar nada.

¿Juega en la cabeza de los futbolistas de River el hecho de afrontar este partido de visitantes?

Pero no, no modifica nuestra situación tener que jugar en la cancha de ellos. River tiene que seguir con la mente


puesta en ganar y en rendir de la manera que nos pide el entrenador sin importar el escenario. Hay que jugar de igual a igual.

¿Le hubiera gustado enfrentar a su compatriota Fabián Vargas, quien se perderá el partido por la expulsión frente a San Lorenzo?

Claro. Fabián es un excelente compañero. Incluso, habíamos hecho una entrevista para un canal de televisión que se iba a ver antes del partido. Lamento por él que no pueda estar en este partido. Pero a nosotros nos favorece, porque es un gran jugador.

¿Cuál es el secreto de este equipo que está encumbrado en la tabla?

River siempre trata de jugar bien, de brindar un buen espectáculo. Nosotros somos conscientes de que todavía podemos dar mucho más, que no llegamos al techo. Pero en estos campeonatos, que son cortos, de apenas 19 fechas, no te puedes equivocar. Porque ante el mínimo error se achican las ventajas. Además, los rivales también hacen lo suyo y algunos se preparan toda la semana para enfrentarnos. Todos le quieren ganar a River, porque es un equipo grande.

Mucho se critica que todavía no consiguieron el brillo necesario.

Somos efectivos y contundentes cada vez que pisamos el área rival. Ahora estamos más preocupados por conseguir los tres puntos que por jugar bien. Después, habrá tiempo para lograr enamorar al aficionado.

Boca llega al partido después de perder otro clásico, ante San Lorenzo. Ustedes, en cambio, derrotaron categóricamente a Argentinos. ¿Cree que esta situación puede influir?

Nosotros sabemos que en el momento de llegar al clásico no importa la actualidad de los equipos, si uno va puntero y el otro último. Es un partido aparte, un encuentro donde no interesa cuál de los dos anda mejor. Nosotros estamos tranquilos y sabemos que el domingo tenemos una gran oportunidad.

En estos primeros meses del año demostró que está atravesando por un gran momento futbolístico. Sus goles fueron vitales para este instante de River...

Estoy feliz porque me está tocando convertir y porque nos están haciendo pocos goles. Pero más allá de las veces que pueda llegar a marcar, lo importante es el nivel del equipo. Ahora esperamos que las individualidades crezcan para jugar mejor. Estoy convencido de que de a poco se va a ir viendo y se llegará a la mejor versión de este River.

¿Es el mejor momento de su carrera? ¿O hay que remitirse al año pasado, cuando le hizo tres goles a Botafogo en la Suramericana?

En ese momento estaba en un nivel superlativo, pero creo que lo estoy ratificando. Me siento como nunca. Muy feliz y trabajando con mucho juicio para hacer lo mejor por mí y por mis compañeros.

¿Ya se siente un jugador indiscutible para Diego Simeone?

Acá hay que esforzarse al máximo para jugar de titular, nadie tiene el puesto asegurado. Lo que puedo decir es que, después de mucho esfuerzo, de abandonar mi país para poder triunfar en el fútbol de aquí, he tenido una recompensa. Y todo gracias a Dios, que me permitió recuperarme de dos lesiones graves.

El “no” a la selección

Agradece Falcao, con su fe cristiana, inquebrantable. Se sustenta en el terreno espiritual este jugador que en la semana del


superclásico, la misma en la que jugó ante San Lorenzo, por la Copa Libertadores, vivió una polémica, producto del incumplimiento de los dirigentes argentinos del club de Núñez. Porque estaba acordado que el delantero, de 22 años, jugara el amistoso ante los venezolanos. Pero a El Tigre le dijeron que no se subiera al avión que tenía que llevarlo a Bogotá.

¿Qué pasó con el partido?

Yo estaba preparando las maletas para irme muy temprano desde el aeropuerto de Ezeiza, pero cambió todo de un momento a otro. Tenía los pasajes comprados. Me llamó un dirigente y me dijo que me quedara en Buenos Aires.

¿A usted le preguntaron si se quería quedar?

A mí no me dijeron nada. Sólo que me quedara. No me dieron a elegir.

¿Y hubiera preferido viajar a jugar con la selección?

Si digo sí o no, en alguno de los dos lados puede caer mal. Jugar en esta instancia de la Copa es bueno para cualquier jugador y tengo que acatar las decisiones de los dirigentes.

¿No teme que esta negativa, la segunda en pocos meses, le cierre las puertas de la selección?

Las puertas te las abren las buenas actuaciones. Pero más allá de la decisión, para el técnico de Colombia es importante que un jugador de su selección esté jugando esta instancia de la Copa Libertadores, que pueda disputar un clásico de esta naturaleza, porque le da madurez y carácter.

¿Es difícil cumplir con el equipo propio y con la selección?

Yo siempre dije que la selección es muy importante para mí. Yo estoy como el resto de los jugadores, recibiendo órdenes de la gente que está al frente de las decisiones.

¿Y cómo evalúa el proceso de la selección?

Muy bien, estamos cada vez mejor. Con la sangre joven y la gente de experiencia, hemos conformado un buen plantel. Y eso se ha notado mucho en las eliminatorias. Ojalá sigamos de la misma manera. De esa forma, podremos clasificar para el mundial, que es el deseo de todos los jugadores de la selección.

¿Se ve en Suráfrica?

Sí, estoy seguro de que vamos a clasificarnos al mundial. Es una cuenta pendiente. No podemos dejar de ir a Suráfrica. Esta selección se merece estar allá.

El frío empieza a apretar en el predio de Ezeiza, el complejo deportivo que tiene River muy cerca del aeropuerto internacional. Y se termina la charla. Lo que se calienta, ahora, es el superclásico. Ese en el que Falcao sueña con volver a ser la máxima figura.

Por Daniel Avellaneda / Corresponsal en Buenos Aires

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