Por la libertad de prensa

Este viernes se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Un periodista tunecino muestra su credencial de prensa durante una manifestación celebrada con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa.
Un periodista tunecino muestra su credencial de prensa durante una manifestación celebrada con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Se celebró el derecho a expresarse y a informar lo que ocurre, tal como lo pide la profesión. Los medios de comunicación, sin embargo, antes que de mensajes de celebración, se llenaron de denuncias. Cifras de amenazas, de encierros, de torturas y de muertes a personas cuyo pecado fue comprometerse con la verdad. Y contarla.

Se calcula que en el mundo hay 300 periodistas encarcelados, muchos de ellos condenados a cadena perpetua por cumplir con su trabajo, según afirma Reporteros sin Fronteras (RSF). La mayoría de ellos, sostiene RFS, están encerrados en cárceles de países como China, Irán, Eritrea, Vietnam y Turquía, en condiciones infrahumanas, sin siquiera tener la posibilidad de ver a sus familias. El año pasado, solamente, murieron 90 periodistas por defender su derecho a expresarse. Entre ellos, el periodista colombiano Guillermo Quiroz, asesinado el 27 de noviembre.

Quiroz no ha sido el único colombiano víctima de este tipo de ataques. Ayer se hablaba, en este mismo diario, del atentado contra el periodista de la revista Semana Ricardo Calderón, posiblemente por sus investigaciones sobre irregularidades en la base militar de Tolemaida. Otros casos similares han ocurrido recientemente. El periodista Yesid Toro, del diario Q’hubo, por ejemplo, al recibir amenazas después de la publicación de su libro Complot para matar al Diablo, tuvo que salir de Cali el pasado 13 de abril. Y en octubre de 2012 se denunciaron interceptaciones ilegales por parte del Estado a los periodistas Hernán Peláez y Gustavo Álvarez Gardeazábal.

Si se mira para atrás, la cuenta aumenta: 40 periodistas han sido asesinados en Colombia durante los últimos diez años, según el Comité para la Protección de los Periodistas. Además de las cifras, las denuncias de los medios de comunicación se centraron en resaltar que este tipo de crímenes muchas veces queda en la impunidad y en pedir, por supuesto, que los responsables sean judicializados, para evitar que ocurran eventos similares en el futuro.