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Para Diego Arias es más importante ser una buena persona que un gran futbolista. Esa idea la ha tenido clara desde que comenzó a jugar fútbol en las canchas de su natal Pereira, pues era algo que le repetían sus padres antes de los partidos. Le exigían juego limpio y ejemplo, ser un caballero dentro y fuera de la cancha. Por más de que su posición en el fútbol siempre ha sido la de volante de marca, un puesto en el que cuesta ser siempre limpio y leal con los rivales, ha tenido una carrera tranquila, en la que solo ha visto la roja en una oportunidad, en su primera etapa con el Once Caldas, en 2010.
Ahora ha regresado al equipo blanco, después de una larga trayectoria en Atlético Nacional, club con el que ganó 10 títulos, entre ellos una Copa Libertadores y una Recopa Sudamericana. “Siento que salí de Nacional en el momento justo. Estoy muy agradecido con ese club, por todo lo que me dio, viví momentos increíbles, pero los ciclos se cumplen y el mío allá había terminado”, comentó el pereirano de 33 años, que será titular hoy (7:45 p.m., por Win) en el juego de ida de las semifinales de la Copa Águila, ante Millonarios.
Es uno de los líderes del equipo, sin embargo, no le gusta catalogarse así y prefiere ser un altruista, un elemento más para el técnico Hubert Boderth, de quien considera que es “un líder muy cercano a los jugadores, le gusta la retroalimentación del grupo, así que escucha y tiene varios detalles en cuenta. Es exigente y cuenta con la determinación en momentos claves, pero siempre dejando expresar a la gente y buscando consensos. Trata de sacar lo mejor de los jugadores, tiene su carácter, pero se relaciona muy bien con todos”, confiesa el volante que ha sido titular en 11 partidos este semestre.
El regreso a Manizales no le ha costado porque en esta ciudad está cerca de su casa, además se siente cómodo porque le gusta el clima y que no hay nada lejos, algo que ya no es tan común en las grandes ciudades de Colombia, por culpa del tráfico. Está viviendo solo pero cada vez que puede va hasta Pereira a visitar a su familia. Su día a día básicamente consiste en despertarse temprano, ir a los entrenamientos y regresar a casa, en donde pasa el tiempo leyendo, jugando videojuegos y viendo partidos de fútbol. “Soy de esos jugadores que viven todo el tiempo pensando en la pelota, por eso me gusta ver buenos juegos de las mejores ligas del mundo”, destaca. Siempre admiró a futbolistas como Andrés Iniesta, Xavi, Xabi Alonso, Sergio Busquets, de quienes ha intentado imitar conceptos y aplicarlos en su trabajo.
En su vida, a los técnicos que más les agradece por todo lo que aprendió son a Juan Carlos Osorio y Juan Manuel Lillo. “Juan Carlos fue el técnico que me ayudó a entender el juego, a darme cuenta de que esto es algo que va más allá de un partido y se debe trabajar día a día. Si se prepara uno bien, pueden aumentar las probabilidades de siempre ganar. Luego está Lillo, con quien vi una versión especializada del fútbol e hice una maestría. Me ayudó a entender cómo la decisión propia puede beneficiar al resto del equipo”.
La ilusión de un título
En la Liga Águila, el Once Caldas prácticamente ya está clasificado a las finales y en la Copa está entre los cuatro mejores. La probabilidad de terminar el año con un título es alta, sin embargo, el fútbol no es como las matemáticas, nada es perfecto. “Los profes y el grupo creemos que tenemos con qué tratar de llegar lo más lejos posible en ambos torneos. No hay que hacer grandes desplazamientos, porque todos son dentro del país, así que no hay tanto desgaste. Tenemos una nómina con suficiente cantidad y calidad, pero esto es fútbol, hay que tener los pies en la tierra y seguir trabajando día a día hasta conseguir alguno de los objetivos”, comentó Arias cree que este es un “equipo que está en construcción, pero que ha logrado resultados buenos, y eso ayuda a disfrutar más el trabajo porque se hace con más calma y menos presión”.
Ante Millonarios, Diego considera que no son favoritos, pero es consciente de que “tenemos cómo ganar. Eso dependerá de cómo afrontemos el partido, ya nadie gana solo con la camiseta. Si jugamos con decisión y determinación, nuestras posibilidades serán mayores”.