¿Es posible amar a dos personas al mismo tiempo?

La respuesta es sí y aplica para todos, incluso para los que defienden con un cuchillo en los dientes la monogamia.

Ilustración: Éder Leandro Rodríguez.

Frases como “mi media naranja” o “buscando al príncipe azul” refuerzan el mito del amor romántico, entendido como una serie de creencias irracionales. Este mito ha respaldado durante años los vínculos monogámicos, es decir, las relaciones que tienen una unión sexual y afectiva exclusiva, dándole valor a otros dichos como "hasta que la muerte nos separe". 

La cultura monógama moderna, según el antropólogo Kit OPie, es relativamente nueva en la especie humana, pues tiene alrededor de 1.000 años. Surge como una creación cultural, producto de la evolución que ha ayudado a preservar la salud de los individuos, disminuir las infecciones de transmisión sexual y cuidar la descendencia. Pero cabe rescatar que, así como hay factores biológicos y ambientales que influyen en este tipo de sociedades, la práctica no es para todo el mundo.   

La sexóloga María de la Paz Serna, desde su experiencia en el trabajo con parejas, define  la monogamia como un sistema cíclico que va a ser insostenible: "será lo único de lo que nos valemos para sostener una organización social que disminuya la existencia de conflictos". Si para Serna “es posible amar a dos personas a la vez y que cada un aporte un amor distinto”, también es posible tener una relación monógama y duradera. Lo importante es hablar con total sinceridad y llegar a acuerdos que se acomoden a lo que se espera, lo que se quiere y lo que se siente con derecho a recibir. 

Para Diana Núñez, educadora de tantra y sexualidad somática, la nuestra es una cultura deshonesta, porque las personas no viven su sexualidad y el amor de una manera auténtica: “Hemos entrado en ciertos sistemas de creencias para repetir patrones como sentirnos culpables o avergonzados por no seguir lo establecido. Uno puedo amar a las personas que se quiera al mismo tiempo”. Considera que lo ideal es tener relaciones alternativas conscientes, en donde cada integrante encuentre lo que es conveniente para su crecimiento. Está bien amar a dos, está bien querer estar solo con uno, lo importante es la cómodidad frente a lo escogido.