Stephanie Cayo presenta su disco ‘Llegaré

La peruana dice que ha cantado siempre pero que hasta ahora se lanza a publicar su primer álbum (CD y DVD), producido por José Gaviria.

Stephanie Cayo tiene unas cuerdas vocales bien resistentes. Jamás se ha quedado sin voz. Incluso algunos meses atrás, cuando hacía parte del musical Chicago y sus jornadas de trabajo eran exigentes, se cuidaba la garganta tomando miel, limón y jengibre. Sin embargo, nunca necesitó de esa mezcla tan casera como mágica, porque su formación fue la de una profesional. Su mamá la dejaba llorando durante horas seguidas sin prestarle atención y por eso cree que tiene la capacidad pulmonar de una cantante lírica.

Creció rodeada de música. Sus hermanas mayores tienen una academia de talentos muy prestigiosa en Perú, durante años estuvieron en la nómina del grupo juvenil Torbellino y luego independizaron sus voces para convertirse en dúo. Stephanie Cayo no quería un poco más de lo mismo que sobraba en su ambiente, aunque sabía que podía desarrollarse en las artes escénicas, y desde los ocho años se vinculó a la televisión.

Por la exhibición recurrente de su imagen en ese medio, sintió un poco de miedo de incursionar en la música. Se rehusaba a oír: “Es otra cara bonita que no canta. Es otra actriz que se cree cantante”. Tenía varios cuadernos escritos con pensamientos, ideas y sentimientos que podrían musicalizarse, y esa vena poética fue la que aprovechó, impulsada, eso sí, por el productor José Gaviria.

“Una amiga le había dicho a José Gaviria que yo cantaba. En ese momento protagonizaba una novela en la que no la estaba pasando tan bien y, además, acababa de terminar una relación. Todo estaba un poco oscuro, así que le hice caso a la insistencia de todo el mundo, me puse los audífonos y recurrí a algunas de mis letras”, cuenta Stephanie Cayo, para quien su primer disco, Llegaré, refleja las cuatro etapas del desamor: la negación, la rabia, el dolor y la aceptación.

El dictado recibido de tantas y tantas voces, le dio para publicar un álbum (CD y DVD) en el que hace un tránsito por todos los ritmos y estilos que le han interesado en la vida. Comienza con algo de folk, tiene algunos coqueteos con el blues y da claras muestras de su gusto por los ensambles de cuerdas. El contraste no sólo se da en la música, porque el arte final, en el que Stephanie Cayo aparece con una fresa en la boca, insinuando que hay mucho más detrás de ella, y su lunar de la mejilla está unos tres centímetros por fuera de su cara, es complemento de la iluminación tenue del material audiovisual.

“Ser artista se trata de lo que vives y lo que sientes; es volverlo material y luego reinventarse. Eso traté de hacer con Llegaré y espero haberlo logrado”, dice Cayo. Ahora anhela ser protagonista de muchas de sus carátulas musicales.

Temas relacionados