EE.UU. da la impresión de dejar desvalorizar el dólar

Entre marzo y junio de ese año, el índice del valor del dólar ponderado en función del peso de los socios comerciales de EE.UU. había caído casi 6%.

La política monetaria de Estados Unidos y el limitado empeño del ejecutivo en sostener su moneda, dan la impresión de que Washington se acomoda perfectamente a la desvalorización del dólar.

"Un dólar fuerte está en el interés de Estados Unidos". Esta frase ritual de los secretarios del Tesoro, Timothy Geithner no la pronuncia en público hace ya un año. Fue en la cumbre de los países ricos y emergentes del G20, en Pittsburgh.

Desde entonces, la Reserva Federal inyectó mucha liquidez en el sistema económico, a fin de estimular un crecimiento demasiado tímido para reducir el desempleo. El martes, su Comité de política monetaria se declaró listo a tomar medidas adicionales "si fuera necesario".

Con más dólares en circulación, cada uno de ellos valdrá un poco menos: la lógica de los cambistas es muy simple. El miércoles compraron euros, llevando la cotización de la moneda única a su nivel más alto en cinco meses.

Citado en un blog del Wall Street Journal, un analista de Guggenheim Securities, Andy Brenner, aludió a una "liquidación del dólar acompañada de una estrategia antidólar" que estaría en marcha en los mercados cambiarios.

El blog financiero Zero Hedge, conocido por sus corrosivos comentarios, alude al "último síncope del dólar hasta la fecha, que está en baja (...) en relación a todas las monedas posibles, incluso probablemente el dólar zimbabuense".

"No es nada sorprendente que una divisa se debilite si un banco central se embarca en una política de impresión de billetes (...) Es difícil no notar que el comienzo de la caída del dólar en 2009 coincidió exactamente con el inicio" de la política de compras de activos que aumentaron la masa monetaria, recuerda Simon Derrick, del Bank of New York-Mellon.

Entre marzo y junio de ese año, el índice del valor del dólar ponderado en función del peso de los socios comerciales de Estados Unidos había caído casi 6% y nunca volvió a los picos alcanzados en marzo de 2009.

Un dólar fuerte difícilmente pueda ser considerado como una prioridad del gobierno, luego de que el presidente Barack Obama lanzara en enero pasado el objetivo de duplicar las exportaciones estadounidenses en cinco años.

En Estados Unidos, esta debilidad del dólar provoca solamente críticas marginales, como la de Joseph Trevisani, analista de FX Solutions: "ningún país en la historia encontró jamás el camino hacia la prosperidad en la devaluación".

Ello sucede, porque a un mes y medio de las elecciones legislativas, el espacio político más redituable es el de alinearse -en nombre del empleo- con los industriales que luchan contra Asia y Europa.

Unánimemente, el sector empresarial favorece el debilitamiento del dólar ante la divsa china, el yuan. Una manera de decir que ante la debilidad del mercado de consumo interno, no quiere una moneda demasiado fuerte frente sus competidores del exterior.

"El Congreso y el presidente deberían permitir a las víctimas estadounidenses de la manipulación de divisas -principalmente las empresas industriales cuyos precios se mantienen en niveles artificialmente elevados, cuando nuestros socios comerciales mantienen sus monedas subvaluadas- obtener beneficios aduaneros compensatorios", escribieron en el New York Times a principios de setiembre dos dirigentes de la asociación empresarial US Business and Industry Council.

últimas noticias