Nace "Nueva General Motors" controlada por el gobierno de EE.UU.

Jefe ejecutivo dice "se terminó la empresa como la conocíamos".

Una nueva General Motors salió el viernes de la bancarrota mucho más rápido que lo esperado, convertida en una automotriz más estilizada y comprometida a volver a cautivar al consumidor estadounidense y saldar su deuda con los contribuyentes.

La fugaz quiebra de 40 días concluyó con la venta de los mejores activos de GM a una nueva compañía que será controlada por el Tesoro de Estados Unidos. Los documentos de cierre fueron firmados a primera hora del viernes por representantes del Gobierno y ejecutivos de GM en el bufete Weil, Gotshal & Manges, asesores legales de la compañía para el proceso de bancarrota.

La salida de la quiebra, que ocurre después de otra veloz reorganización de su rival Chrysler, significa una victoria para el Gobierno de Barack Obama y su promesa de que salvaría empleos y evitaría la liquidación de la mayor automotriz de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, el Gobierno estadounidense ha debido tomar serios riesgos dado que será el nuevo dueño del 60 por ciento de la nueva GM con una inversión de capital de 50.000 millones de dólares y 10.000 millones de dólares en deudas y acciones preferentes perpetuas.

Los analistas dijeron que la intervención estatal daba a GM una nueva oportunidad y costos operacionales mucho menores, pero deja a la gerencia frente a profundos desafíos dada la debilidad económica y la extensa caída en la participación de mercado de la automotriz. "Yo realmente no la llamaría una nueva GM, sólo es una GM más pequeña. Esa sería una descripción más adecuada.
Todavía tienen que saltar muchos obstáculos", opinó Mirko Mikelic, gerente de cartera de Fifth Third Bank. "En este momento, están en modo de supervivencia", agregó.

El presidente ejecutivo Fritz Henderson dijo que la nueva compañía eliminará capas gerenciales, tomará decisiones más rápido y reducirá la burocracia que los críticos dicen que contribuyó al fracaso de la centenaria automotriz.

La plantilla de empleos administrativos será reducida en un 20 por ciento, o 6.000 puestos. Los ejecutivos disminuirán en un 35 por ciento. "El resultado neto es que se terminó la empresa a la que nos acostumbramos y en la forma en que la conocíamos hasta hoy", comentó Henderson a la prensa en la sede de GM en Detroit.

"Todos los que estén asociados a GM tienen que estar preparados para cambiar y rápido", dijo. La bancarrota redujo las deudas y las obligaciones de beneficios de salud de GM y recortó los costos laborales para estar a la par de sus rivales japoneses, liderados por Toyota Motor Corp.

Según los analistas, esto le da a GM la oportunidad de cumplir con su compromiso de lanzar autos más eficientes en combustible y de concentrar sus recursos en menos marcas, modelos y concesionarios. "La herencia de los costos ya no está. El desafío futuro es cómo lidiar con un mercado que fue quemado por GM", comentó Pete Hastings, vicepresidente senior y analista de renta fija de Morgan Keegan.

Mientras los activos claves y las marcas Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC fueron extraídas de la quiebra para crear a la nueva General Motors Company. Otros activos, como las fábricas cerradas, permanecerán en bancarrota para su liquidación.

La vieja GM, que se convertirá en Motors Liquidation Co, seguirá en bancarrota durante años. Los tenedores de bonos, a los que se les deben 27.000 millones de dólares, podrían recibir finalmente una participación de un 10 por ciento en la nueva GM. Ahora el Tesoro estadounidense controlará un 60,8 por ciento de la nueva compañía, un 11,7 por ciento estará en manos de los gobiernos de Canadá y Ontario, y un 17,5 por ciento será de los empleados sindicalizados.

Nueva GM, nueva Cultura?

Henderson, que asumió la presidencia ejecutiva luego de que el Gobierno de Obama forzara la salida de Rick Wagoner a fines de marzo, indicó que la empresa podría ser dirigida por un único comité ejecutivo, con lo que reduciría a la mitad el número de personas que toman decisiones.

GM también eliminó al equipo de Norteamérica que supervisaba las operaciones en su atribulado mercado local, que le ha generado pérdidas por más de 80.000 millones de dólares desde el 2005. Nick Reilly, que ha encabezado las operaciones en Asia, controlará las operaciones internacionales de GM con base en Shanghái, un reconocimiento a la creciente importancia de China en momentos en que la automotriz estadounidense está vendiendo su división europea Opel.

Bob Lutz, de 77 años, el conocido ex-jefe de producto de GM, acordó quedarse en un nuevo cargo responsable del márketing, comunicaciones y un continuo rol en el diseño de vehículos.

Dennis Virag, analista de Automotive Consulting Group, dijo que Henderson será evaluado por el nuevo directorio de GM según el éxito que tenga en reformar una cultura corporativa que ha sido acusada de bloquear la innovación y engendrar la ineficiencia.

"¨Tiene los hábitos de la vieja GM o es capaz de dar un nuevo liderazgo? Creo que tiene que demostrarlo", expresó en referencia a Henderson.

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