Persiste debilidad en las ventas del comercio

Vehículos y vestuario no recuperan el dinamismo de otras épocas.

Una buena noticia ha empezado a tomar fuerza entre los comerciantes: el optimismo. Sin embargo esta situación contratas con la debilidad que registran las ventas según la encuesta revelada por Fenalco y realizada en julio.

Para el 25 por ciento de los comerciantes, las ventas fueron más altas que en el mismo mes del año pasado, un 39 po ciento dijo que fueron similares y el 36 por ciento reportó disminución.

Las ventas de productos como vehículos y vestuario continuaron bajando aunque a un ritmo más suave.

La muestra de hoteles que incluimos en la encuesta, y que son afiliados al gremio, en su totalidad reportó una caída en sus ingresos en julio, frente al registro de un año atrás.

En cuanto a las expectativas, disminuyeron los pesimistas; en julio, un 15 por ciento de los encuestados consideró que las cosas, en los próximos seis meses, empeorarán.

Tres meses antes este porcentaje alcanzó el 25 por ciento. Un 47 por ciento piensa que la situación mejorará y el 38 por ciento considera que su situación empresarial no cambiará sustancialmente en lo que resta del año.

Los tenderos siguen preocupados

Definitivamente junio no fue un buen mes ni para el comercio moderno ni para el tradicional, dice el comunicado. Nuestra nueva encuesta a tenderos, en alianza con la especializada Eficacia S.A., revela que para las seis más importantes ciudades del país, el 49 por ciento de estos microempresarios manifestó haber disminuido las cantidades físicas vendidas en relación con el mismo mes de 2008 y solo un 6 por ciento obtuvo mayores ventas.

En cuanto a expectativas, se advierte cierto escepticismo entre los tenderos al bajar de 28 en mayo a 24 en junio el porcentaje de optimistas frente al desempeño inmediato de sus negocios.

El 41 por ciento dice que son más bajos en su tienda, 37 por ciento que son aproximadamente iguales y el 22 por ciento piensa que son más altos.

Pico y placa

Un sondeo con ejecutivos y comerciantes de varios centros comerciales de Bogotá revela que para ellos ha sido más pernicioso el efecto del llamado pico y placa ampliado que la misma desaceleración de la economía.

De hecho, al distinguir las opiniones de los comerciantes bogotanos de las del resto de sus pares de todo el país en la encuesta mensual de la Presidencia del gremio, se observan peores resultados en el primer caso.

Cuando la restricción vehicular iba de 4 a 7 de la noche numerosas personas se acostumbraron a "escampar" en los centros comerciales, no sólo para ‘vitrinear' o efectuar alguna compra, sino porque allí encontraban un espacio para concretar citas de negocios mientras pasaban las horas, dice el informe de Fenalco.

Pero esto cambió desde febrero: ahora se sale del trabajo directo para los lugares de habitación porque no se puede movilizarse en los vehículos particulares, con el agravante de que las visitas a supermercados y a centros comerciales en la capital se concentra ahora, excesivamente, en los sábados y domingos, ocasionando tremenda pérdida de tiempo a los consumidores, lo cual no deja de afectar el bienestar general.

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