Boeing evalúa unión con Embraer para igualar incursión de Airbus

La jugada también busca cerrar filas frente a nuevos competidores en el mercado de los aviones de 100 sillas o menos, como el fabricante ruso Sukhoi. Una unión de ambas compañías podría ser vetada por el gobierno brasileño.

Bloomberg

Boeing está considerando una "combinación potencial" con la brasileña Embraer, dijeron las empresas, lo que prepara el escenario para un exitoso acuerdo que expandiría el alcance del gigante aeroespacial estadounidense al altamente competitivo mercado de aviones más pequeños.

Las opciones incluyen una empresa conjunta que permitiría a las compañías realizar ventas cruzadas de sus líneas complementarias de aviones comerciales y negociar mejores acuerdos con los proveedores, dijo una persona familiarizada con el asunto. Tal asociación no sería una adquisición arriesgada en términos políticos por parte de Boeing, dijo la persona, quien pidió no ser identificada porque las conversaciones son de carácter privado.

El posible acuerdo de Boeing con Embraer plantea la posibilidad de un duopolio con Airbus que se extendería al mercado de aviones más pequeños, donde fabricantes de Canadá, Rusia, Japón y China están emergiendo como amenazas competitivas. Airbus afianzó su papel hace dos meses al llegar a un acuerdo para tomar el control del programa Serie C de Bombardier, lo que fue objeto de una queja comercial de Boeing.

"En mi opinión, ese espacio no es suficientemente grande para admitir a más de dos OEM", dijo John Plueger, máximo ejecutivo de Air Lease Corp., utilizando una sigla en inglés de la industria para fabricantes de equipos originales.

Los certificados estadounidenses de depósitos en custodia (ADR, por sus siglas en inglés) de Embraer subieron un récord del 22 % a US$24,42 al cierre de la sesión en Nueva York. Boeing cayó un 1 % a US$295,03. El avance del 90 % que acumula la compañía con sede en Chicago este año es el mayor entre los integrantes del Promedio Industrial Dow Jones.

“En discusión”

Los fabricantes de aviones proporcionaron pocos detalles públicamente más allá de decir que la forma de la asociación "sigue en discusión" y que requeriría la aprobación del gobierno brasileño, los reguladores y los accionistas de Embraer.

Una adquisición directa sería la más grande de Boeing desde que compró al rival estadounidense McDonnell Douglas en 1997 y avanzaría en una ola de consolidación que se propaga por todo el sector aeroespacial.

Si bien Boeing desde entonces se ha enfocado en los llamados acuerdos “bolt-on”, adquisiciones para ser integradas a sus divisiones, el máximo ejecutivo Dennis Muilenburg y el estratega jefe Greg Smith señalaron la voluntad de considerar movimientos estratégicos más audaces este año cuando promovieron a la promesa Kent Fisher para dirigir el equipo que maneja grandes fusiones y asociaciones estratégicas.

Pero una adquisición marcaría un alejamiento del énfasis de la compañía en devolver efectivo a los accionistas a través de dividendos y recompras de acciones, un factor clave del aumento de las acciones este año. También es probable que provoque oposición política: Brasil tiene una "acción de oro" en Embraer que le da poder de veto sobre una adquisición.

Poder presidencial

El presidente brasileño, Michel Temer, dijo a las autoridades de defensa que no permitirá que el control de la empresa cambie de dueño, según el periódico Folha de São Paulo.

"El orgullo nacional es una consideración importante aquí que podría definir la estructura de estos acuerdos", dijo el jueves en un informe a clientes Robert Spingarn, analista aeroespacial de Credit Suisse Group AG. "En consecuencia, creemos que las empresas conjuntas podrían ser preferibles en determinadas circunstancias en lugar de fusiones directas".

Durante años, Boeing y Airbus se han centrado en aviones comerciales más grandes y rentables, y se han alejado de los aviones de 100 asientos o menos, que tienen costos de desarrollo similares y se venden por precios tipo bien básico. El acuerdo de Airbus con Bombardier y las negociaciones de Boeing con Embraer indican que los grandes fabricantes aeroespaciales intentan obstaculizar la presencia de recién llegados, como el ruso Sukhoi.

Una relación más estrecha con Embraer también ofrecería beneficios a Boeing más allá de tener un producto para competir con una Serie C respaldada por Airbus, dijeron Carlos Louro y Seth Seifman de JPMorgan Chase & Co. en un informe.

Uno es la posibilidad de desarrollar una capacidad de fabricación de bajo costo, ya que Boeing fabrica todos sus aviones en Estados Unidos, dijeron los analistas. Otro es aprovechar las mismas eficiencias de la cadena de suministro que están planeando Airbus y Bombardier. Un tercero es la oportunidad de limitar la cooperación potencial entre Embraer y Comac de China, un rival emergente.

Creada en 1969 por el gobierno brasileño y privatizada en 1994, Embraer se ha considerado una fuente de orgullo nacional y un ejemplo de eficiencia e innovación en un país impulsado por las materias primas, aunque los escándalos de corrupción en los últimos años han manchado esa imagen.