Caída del peso augura recesión e inestabilidad para Argentina

Moody’s proyecta una contracción de un 2 % en cada uno de los próximos dos años.

El peso argentino se ha devaluado en más de 50% en 2018.

Cincuenta años de crisis monetarias desde Chile hasta Indonesia son señal de un panorama desalentador para Argentina y el presidente Mauricio Macri: una profunda recesión seguida de inestabilidad política. (Lea Cuidado con estas economías: Argentina, Turquía y Sudáfrica)

Los países que han experimentado una caída de su moneda de más del 40 % en un año generalmente han sufrido recesiones de más del 6 % el año siguiente. El peso argentino ha caído un 53 % en los últimos 12 meses.

Mientras el Gobierno argentino enfrenta dificultades para restaurar la confianza de los inversionistas, el financiamiento externo se ha agotado y los costos de endeudamiento se han disparado, estancando la inversión y socavando lo que ya era una economía frágil. La única pregunta es cuán grande será la recesión. Moody’s proyecta una contracción de un 2 % en cada uno de los próximos dos años, mientras que Fitch Ratings estima una recesión de un 2,5 % para este año, con posibilidades de que sea mayor.

"La liquidación de divisas ya ha tenido un gran impacto negativo en la confianza", dijo Todd Martínez, analista de Fitch en Nueva York. "Significa una mayor inflación a futuro, lo que deteriora las pensiones y los salarios reales, y afectará el consumo".

La contracción ya comenzó. La producción industrial se desplomó un 5,7 % en julio frente a un año antes, después de haber caído un 8,1 % el mes anterior.

Consecuencias políticas

Las recesiones brutales tienen consecuencias políticas inevitables. La crisis de 1982 en Chile significó el comienzo del fin para el dictador Augusto Pinochet, la crisis de México en 1994 debilitó el control del poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y el colapso de Indonesia en 1997 provocó la caída del presidente Suharto un año después.

Más cerca de casa, las protestas en Argentina en 2001 obligaron al presidente Fernando de la Rúa a huir del palacio presidencial en un helicóptero. El presidente Macri enfrentará elecciones el próximo año.

Sin embargo, es poco probable que esta vez la recesión sea tan profunda como la crisis de 2002, cuando Argentina incumplió su deuda, los bancos colapsaron y el producto interno bruto se contrajo un 10,8 %. Por un lado, gran parte de la deuda corporativa denominada en dólares en Argentina fue emitida por compañías con importantes ganancias en la moneda estadounidense.

"El elemento positivo de esto en comparación con otras crisis monetarias anteriores es que no hay un alto grado de desajuste en términos de crédito para el sector privado", dijo Martínez en una entrevista. "Esta es una crisis monetaria que no muestra señales de contaminar el sector financiero".

Respuesta de política

Sergi Lanau, economista jefe adjunto del Instituto de Finanzas Internacionales, incluso piensa que Argentina podría salir de la recesión ya el próximo año después de acordar una línea de crédito de US$50.000 millones con el Fondo Monetario Internacional.

"Esta crisis es muy diferente, porque en 2002 Argentina tenía un tipo de cambio fijo y una relación muy difícil con el FMI", dijo Lanau. "Ahora, no existe el mismo tipo de riesgo". La rapidez con que Argentina se recupere dependerá de la respuesta de Macri en términos de política. Los fuertes recortes de gastos ahora llevarán a la economía a una recesión más profunda, pero también pueden restablecer la confianza de los inversionistas más rápidamente, permitiendo que la inversión privada regrese a la economía.

Sin embargo, dado que se avecina una elección a fines del próximo año, es posible que fuertes recortes fiscales no sean aceptables desde el punto de vista político. Estudiantes en protesta por los recortes al presupuesto universitario cerraron el miércoles la principal avenida de Buenos Aires, mientras que camioneros en huelga bloquearon el lunes el acceso a un importante puerto de cereales en el norte de Argentina.

"Hay dudas de que el gobierno tenga la capacidad de implementar un ajuste en un año electoral", dijo Lanau en una entrevista realizada en Ciudad de México. "El riesgo político ha aumentado y han debido tomar medidas difíciles que no se habían previsto originalmente".