20 May 2021 - 10:44 p. m.

Colombia tardaría al menos dos años en recuperar el grado de inversión

Analistas advierten que la última vez a Colombia le tomó 12 años recuperar este estatus. Pero destacan que el país podrá seguir accediendo a financiamiento a un interés razonable con la calificación actual de Standard & Poor´s.

Este miércoles Standard & Poor´s (S&P) rebajó la calificación de riesgo de Colombia, para deuda de largo plazo en moneda extranjera, de BBB- con perspectiva negativa a BB+ con perspectiva estable. Es decir, el país perdió el grado de inversión, un título que gozaba desde el 2011 y que desde entonces era uno de los principales orgullos de la economía colombiana. Ahora la duda es, ¿cuánto tardará recuperar este estatus?

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“Creemos que el ajuste fiscal de Colombia resultará más prolongado y gradual de lo que se esperaba anteriormente, disminuyendo la probabilidad de revertir el reciente deterioro de las finanzas públicas”, indicó S&P en el comunicado con el que informó la rebaja de la calificación.

Sin embargo, para muchos analistas Standard & Poor´s tan solo oficializó lo que ya todo el mercado sabía: de hecho, un informe de Bloomberg reveló que la deuda colombiana en dólares ya se comportaba como “bonos basura” (término financiero que hace referencia a deuda por debajo del grado de inversión), similar a la de Guatemala o Uzbekistán, naciones que están tres calificaciones por debajo del grado de inversión. Es decir, más allá de la postura de las calificadoras, para los inversionistas Colombia ya había perdido este estatus.

Por esto, no sorprendería que las demás calificadoras de riesgo también rebajen la nota crediticia de Colombia. En Fitch Ratings, el país está en BBB- con perspectiva negativa, por lo que una rebaja también implicaría que se perdería el grado de inversión en esta escala. Y en Moody’s el país está en Baa2 con perspectiva negativa, dos escalones arriba del terreno de bonos basura.

Entonces, la pérdida del grado de inversión parece ya un debate trasnochado. Ahora, lo que interesa es saber si la situación se puede remediar o si incluso puede empeorar.Y las calificadoras han sido claras que ambas opciones son factibles.

Standard & Poor’s (S&P) dijo que podría elevar la calificación de Colombia, y recuperar el grado de inversión, si “el crecimiento económico es más rápido de lo esperado, junto con medidas fiscales estructurales que reduzcan la brecha de financiamiento fiscal de Colombia, la carga de la deuda y fortalezcan las finanzas públicas. Un sector exportador más amplio y diverso, que ayude a reducir la vulnerabilidad externa y fortalezca la resiliencia económica, también podría conducir a una mejora a mediano y largo plazo”.

Pero también también advirtió que podría bajar más la calificación de Colombia “en los próximos 12 o 18 meses por efectos a largo plazo de la pandemia, situaciones internas o nuevos choques externos que impidan que la economía colombiana se recupere en 2021”.

De esta manera, Colombia debe hacer un fuerte trabajo para sanear sus finanzas si es que quiere recuperar el grado de inversión. Lo que pone aún más presión a la nueva reforma tributaria que el Gobierno está construyendo por medio de consensos. Es decir, debe solucionar los puntos débiles, sobre todo los que más vigilan las calificadoras.

Lo que no le gusta a las calificadoras

El nivel de endeudamiento es uno de los puntos que más analizan los inversionistas sobre la economía colombiana y tal vez que el que más influye ahora en la calificación crediticia. El problema es que los indicadores de deuda se han deteriorado visiblemente en los últimos tres años.

Desde 2018, la deuda colombiana pasó de representar el 40 % del PIB (cerca de $400 billones), a más del 60 % al situarse en $616 billones para 2021. Y mientras la deuda interna subió 39 % al pasar de $273 billones a $381 billones, la externa creció 24 % en dólares (71 % en pesos) al pasar de US$48.500 millones ($137 billones) a US$60.000 millones ($234 billones).

Dentro de los factores que tienen en cuenta las calificadoras está también un componente que hace referencia a la capacidad de un país de pasar reformas, una medida que muestra adaptabilidad fiscal, y la capacidad de encontrar nuevos recursos.

Por esto fue tan preocupante, en términos de calificación, el retiro de la reforma tributaria el pasado 2 de mayo. Y las discusiones del nuevo proyecto de ley también determinarán la capacidad de Colombia de pasar reformas. Pero es claro que es una tarea complicada de lograr en medio de un paro nacional, y de las cada vez más cerca elecciones presidenciales y del Congreso.

Años de recuperación

Al revisar la historia, no hay mucha esperanza de que Colombia logre subir su calificación en poco tiempo. La última vez que se perdió el grado de inversión fue en 1999, durante la crisis hipotecaria. Y al país le tomó casi 12 años volver a tener el estatus.

Felipe Campos, gerente de investigaciones económicas de Alianza Valores, explica que “siendo optimistas, suponiendo que el Gobierno logre pasar una reforma tributaria que de tranquilidad sobre las finanzas de la nación, y si el petróleo ayuda, Colombia podría recuperar el grado de inversión entre 2 y 3 años. Sin embargo, un proceso así tarda en promedio alrededor de 5 años, no es fácil corregir los factores que provocaron una rebaja”.

Por su parte, Sergio Olarte, economista principal de Scotiabank, indicó que “la razón por la cual le bajaron el grado de inversión al país es porque se ve que la consolidación fiscal, después de un alto endeudamiento el año pasado, está siendo mucho más lenta de lo proyectado, haciendo que sea mucho más riesgoso tomar deuda de Colombia en el mediano plazo. Para que le devuelvan el grado de inversión al país se tiene que consolidar una reforma que permita que la deuda pública en moneda extranjera se vea más segura para los inversionistas”.

Sin embargo, Juan David Ballén, gerente de investigaciones económicas de Casa de Bolsa, destaca que “las tasas de interés de largo plazo de ahora están mucho más bajas que las que había hace 20 años, cuando Colombia también perdió el grado de inversión. En 1999 estaban cercanas al 20%, y ahora están alrededor del 7,5%. Lo que significa que seguimos accediendo a financiamiento a tasas razonables aunque estemos en el terreno de bonos basura”.

Ballén aclara que “es muy complicado determinar cuándo se podrá recuperar el grado de inversión. La calificación cayó a BB+ con perspectiva estable. Ese detalle de dejar la perspectiva así (en estable) básicamente significa que Standar & Poor´s le tiró la pelota al Gobierno, todo dependerá de su capacidad de pasar reformas estructurales que permitan sanear las finanzas del país”.

En efecto, hay que prestarle atención al hecho que la perspectiva de la calificación quedara en estable y no en positiva: significa que S&P no está segura que Colombia podrá realizar en el corto plazo los cambios suficientes para recuperar su grado de inversión. De hecho, también abre la puerta a que la perspectiva cambie a negativa en caso de que el Gobierno no muestre resultados y que la situación interna no mejore, aumentando el riesgo de que la calificación baje un peldaño más: de BB+ a BB.

Los coletazos de perder el grado de inversión

El grado de inversión es simplemente un umbral en una tabla de calificaciones que determina una nota mínimamente aceptable, similar al 3,0 que en muchas universidades establece quién pasa o no una materia (aunque sea raspando). Pero en el mundo de las finanzas globales ese umbral determina qué país tiene unos estándares razonables de solidez económica y reputacional ante sus acreedores. Es decir, si tiene este estatus, no hay tanto riesgo y por ende se le puede prestar con intereses atractivos .

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Sin embargo, también se debe reconocer que existe un muy dinámico mercado de deuda por debajo del grado de inversión: a estos títulos se les llama “bonos basura” (término financiero). Pero es claro que este mundo crediticio tiene parámetros y condiciones diferentes y especiales, que se adaptan al mayor nivel de riesgo. Por esto, se supone que para las naciones es más barato financiarse cuando se encuentran por encima de este umbral.

Si bien hay consenso que la pérdida del grado de inversión de Colombia estaba descontada, de todas formas se esperan ciertos coletazos. Por ejemplo, sí hubo una reacción en los mercados, aunque fue relativamente moderada: este jueves el dólar subió $34, una alza importante pero que no ha sido la más fuerte del año. De hecho, subió más cuando se conoció el retiro de la reforma tributaria (el día siguiente de esta noticia el dólar subió $60).

Asimismo, Bloomberg reportó que “los bonos denominados en dólares del país con vencimiento en 2031 caían 0,5% a 96,6 centavos en las primeras operaciones del jueves en Nueva York, enviando su diferencial sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 1,85 puntos porcentuales”.

La rebaja también podría provocar un impacto en el sector privado. Las calificaciones de las empresas están ligadas a la del país, por lo que durante las próximas semanas se podría apreciar que importantes compañías colombianas también vean su calificación rebajada.

Por ahora, el mercado está expectante a qué hará Fitch Ratings, pues sí también rebaja la calificación significa que Colombia habrá perdido el grado de inversión en dos de las tres principales calificadoras. Lo positivo es que los grandes índices de renta fija, de los que más depende Colombia, no tienen como regla invertir en países con este estatus. Entonces, la rebaja no debería provocar cambios en los flujos de compra de deuda colombiana denominada en dólares.

Sin embargo, sí hay ciertos fondos que tienen como regla solo invertir en países que sean grado de inversión en al menos dos de las tres principales calificadoras. Pero no son jugadores importantes, compran alrededor del 5% de los TES según los informes de Casa de Bolsa.

Tal vez el principal coletazo de perder el grado de inversión es el mayor nivel de monitoreo de las calificadoras y los inversionistas internacionales, y no solo por la evolución de las finanzas públicas, sino también por la estabilidad política y la situación de orden público de Colombia.

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