Programa de Bancamía y ONU Ambiente

Cómo impulsar agricultura sostenible desde la banca

MEbA es una iniciativa que busca llegar con recursos a pequeños agricultores del país, bajo la forma de microcréditos y asistencia técnica en temas como adaptación al cambio climático.

Jesús Moreno y su esposa, Gladys Chávez, son unos de los primeros participantes en el programa. Su finca está ubicada en Guachetá, Cundinamarca.Cortesía - Bancamía

La agricultura es uno de los pilares de la economía colombiana. A pesar de su importancia, este es un sector que enfrenta retos como la falta de recursos para que los agricultores amplíen su cultivo, compren herramientas y, en general, incrementen su productividad. (Lea "Así se ve la inclusión financiera en el sector rural")

Esto lo sabe gente como Jesús Moreno, quien vive en la finca La Troja, en Guachetá, en el norte de Cundinamarca. “Uno muchas veces en el campo tiene los recursos naturales, pero le hace falta dinero para comprar cosas que hacen parte de los gastos que se requieren”. Junto con su esposa, Gladys Chávez, han levantado su familia a punta del duro trabajo de labrar la tierra con el azadón todos los días después del café de la mañana.

A la falta de recursos hay que sumar los problemas propios del campo: inundaciones, sequías, incendios, daños en los suelos. Todos factores que se pueden agravar con el cambio climático y que terminan impactando fuertemente sus cultivos.

Con este panorama en mente, entidades como ONU Medio Ambiente, Bancamía y el Colegio ICAM (Instituto de Ciencias Agroindustriales y del Medio Ambiente) han unido esfuerzos en un programa llamado Microfinanzas para la Adaptación Basadas en Ecosistemas (MEba) que pretende, entre otras cosas, brindarles facilidades a los agricultores para adquirir productos financieros, así como asistencia técnica para enfrentar problemáticas relacionadas con el cambio climático.

MEbA es una alternativa para que ellos procuren mejorar y hacer sostenible el ingreso de sus familias. Pero Bancamía no sólo apoya al empresario con créditos para que puedan mejorar las condiciones de su negocio, sino también con productos de ahorro para que logren planificar a largo plazo y con seguros para proteger su vida y patrimonio”, cuenta Miguel Ángel Charria, presidente de Bancamía, durante una visita al Colegio ICAM, en Ubaté.

Este lugar sirve como una especie de “apartamento modelo” para mostrar 11 de las medidas de adaptación al cambio climático que se pueden implementar para potenciar el desarrollo de los cultivos. La apertura oficial de estas demostraciones se realiza este jueves 21 de septiembre.

En el ICAM se muestran ejemplos de diversificación de cultivos, lombricomposta o sistemas de riego por goteo. Algunas de éstas ya han sido implementadas por Moreno en su finca de Guachetá para incrementar su producción. Él es uno de los primeros agricultores en recibir asistencia como parte del programa MEbA y hoy tiene dos microcréditos con Bancamía.

La finca de Moreno y Chávez no supera las cinco hectáreas de extensión y en ella tienen más de 20 cultivos de productos como fresa, espinaca y lechuga, además de cría de conejos, terneras y ovejas. La diversidad de actividades le permite tener mejores ingresos.

“Yo le digo a mi esposo que no se vende lo que no se cultiva y hoy en día la gente me pregunta qué es lo que me unto para tener este cultivo. Les respondo que es perseverancia lo que me unto”, dice Chávez, orgullosa, mientras muestra las fresas que salen de la finca de su familia. Ella asegura que la suma de estas medidas de adaptación y el esfuerzo dedicado en su trabajo son los que le han permitido ver el crecimiento en su finca.

“Estamos en un momento en el que queremos escalar el producto para expandir este modelo con otras microfinancieras del país. Esto puede tener un gran potencial, ya que es un mercado subatendido, tanto en cuestiones técnicas como financieras”, dijo Jacinto Buenfil, coordinador del proyecto MEbA en ONU Medio Ambiente. (Lea "Se disparó la tasa de deforestación en Colombia")

El manual de MEbA contempla unas 40 medidas de adaptación que, sin embargo, resultan insuficientes si los pequeños agricultores no tienen los recursos para implementar en sus tierras estrategias como deshidratadores solares, apicultura, barreras rompevientos, invernaderos o captadores de niebla. Es en este punto en el que Bancamía, como una entidad de vocación social, entra a jugar un papel con la facilitación de microcréditos para estos empresarios.

Hasta el momento, el programa muestra resultados positivos. Según Charria, después de dos años de vinculación, 52 % de los usuarios de esta iniciativa han logrado superar la barrera de la pobreza.

“El banco se ha preocupado en darme un crédito, pero además una asesoría”, cuenta Moreno, quien asegura que delegados de la entidad lo han visitado para ayudarle en sus cultivos y explicarle que, por ejemplo, con extractos de algunas plantas puede fumigar y así no recurrir a productos químicos que a largo plazo pueden afectar su producción. Además de la asistencia técnica, el banco también hace sensibilización alrededor de la importancia del ahorro.

Al final del día, Moreno finaliza diciendo: “Las tierras no son malas, el malo es el que no las sabe aprovechar”.