Vigencias futuras valen $87 billones

Comprometen recursos estatales hasta 2040

El 69,8 % de estos recursos respalda las APP (asociaciones público privadas), el 18,4 % es de vigencias futuras ordinarias y el 11,8 % es de las excepcionales, precisa el Ministerio de Hacienda.

Las vigencias futuras le permiten al país construir grandes proyectos de infraestructura. / Bloomberg

La construcción del metro para Bogotá despertó inquietudes sobre el monto de las vigencias futuras de este gobierno, que ha entrado en su último año. El total de estos recursos comprometidos va hasta el año 2040 y asciende a cerca de $87 billones. De ese monto, $9,08 billones se destinará para la megaobra en la capital del país.

Los analistas consideran que mientras las obras o los gastos que se comprometan con las vigencias futuras sean iniciativas que generen un jalonamiento de la economía, se justifican.

El apoyo que el Gobierno Nacional ha dado a la construcción del metro para Bogotá se encuentra dentro de estas líneas futuras de inversión, pero asegura la realización de la obra y la consecución de los recursos al haber sido declarada de “importancia estratégica”.

Esto significa que permite su validación de consideración en las cuentas fiscales, mientras se cumplen los demás requisitos establecidos para el estudio y aprobación de la solicitud de autorización de gasto con vigencias futuras, dice el Ministerio de Hacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo.

Luis Fernando Mejía, director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), destaca la garantía de la obra “al ser declarado de importancia estratégica el primer tramo del metro para Bogotá”. Para Mejía, este no es un anuncio más, pues el primer tramo del proyecto “se encuentra a nivel de factibilidad, es decir, que cumple los requisitos de la ley de infraestructura a través de la certificación que entrega la Financiera de Desarrollo Nacional”.

Según el informe del Ministerio de Hacienda, el total de vigencias futuras autorizadas a 30 de abril de 2017 cubre el período 2018-2040 y ascienden a $86,9 billones. El 69,8 % de estos recursos de inversión futuros autorizadas corresponde a APP (asociaciones público privadas), el 18,4 % a vigencias futuras ordinarias y el 11,8 % a las llamadas vigencias futuras excepcionales.

Explica el estudio que las vigencias futuras ordinarias son las que se ejecutan en el actual período del gobierno que las decretó, mientras que las vigencias futuras que respaldan las APP y excepcionales “presentan una distribución a lo largo de próximos períodos de gobierno”. El informe del Gobierno explica que las vigencias futuras se encuentran agrupadas por cuatrienios: el 15,2 % de las vigencias futuras autorizadas se ejecutarán en el año 2018, en el que culmina el actual período presidencial, el 25,2 % entre 2019-2022; el 20,3 % entre 2023-2026, el 15 % entre 2027-2030; el 13,5 % entre 2031-2034, el 8,5 % entre 2035-2038 y el 2,3 % se va hasta 2042.

“Es hora de que a las vigencias futuras no se les vea como un mito presupuestal, sino como son en su esencia, un mecanismo presupuestal plurianual”, dice un informe del Grupo Bancolombia escrito por Luz Yeny Díaz.

De los cerca de $87 billones que valen las vigencias futuras aprobadas hasta comienzos de este año, $84,8 billones (97,6%) corresponden a gastos de inversión, $2,1 billones a gastos de funcionamiento (adquisición de bienes y servicios, pensiones, alimentación para internos, servicios médicos, atención de desastres y emergencias, servicios personales, seguros, contribuciones inherentes a la nómina, planes complementarios de salud) y $0,001 billones a deuda (asesoría y asistencia profesional en operaciones de crédito público), señala el informe del Marco Fiscal de Mediano Plazo.

Wilson Tovar, gerente de investigaciones de la firma Acciones y Valores, señaló que quiso saber sobre el límite constitucional de las vigencias futuras pero no obtuvo respuesta. Consideró que mientras los gastos que se comprometan con esos presupuestos se manifiesten en obras que jalonen la economía, se justifican. “No tendría sentido que se comprometieran los presupuestos de los años siguientes para hacer gasto de nómina o que no sea productivo”, agregó.

No tiene presentación para un país que llegue un presidente y encuentre que la totalidad de los ingresos están comprometidos desde años atrás. “Ese es como el tema de debate, qué tanto margen de maniobra les permite a los nuevos gobiernos sabiendo que ya hay unos gastos comprometidos”, dice Tovar.

Las vigencias futuras son las herramientas de inversión a largo plazo que tienen los países emergentes para acometer grandes obras de infraestructura.