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Diez años del Sofa: ¿se puede vivir de los “hobbies”?

El evento, que se realizará del 10 al 14 de octubre en Corferias, congrega una serie de mercados que han ido creciendo sin parar. Sirve como termómetro de una industria cultural que va más allá de sólo ser 'geek'.

Medir el crecimiento de la industria del ocio y la fantasía es una tarea extensa, pues hay tantas actividades y mercados como hobbies.Getty Images.

Comienza la décima edición del Salón del Ocio y la Fantasía (Sofa) en Bogotá. El evento, que congrega a comunidades de aficionados a los videojuegos, la literatura especializada, el anime, los juegos de rol y el cosplay, entre otros hobbies, es un termómetro de la cultura geek en Colombia y de los numerosos mercados que han surgido a su alrededor en los últimos años.

“El tiempo libre y las aficiones son algo universal. Todos buscamos cosas interesantes y entretenidas para hacer sin importar nuestro estrato socioeconómico o profesión”, cuenta Zantiago Echeverri, director de contenidos del Sofa. El evento nació como un espacio de encuentro para los numerosos seguidores de tendencias y productos que no eran tan comunes o accesibles hace unos años, como los cómics o los videojuegos.

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El Sofa abrió sus puertas por primera vez a las afueras de Bogotá, en el centro comercial Bima. En ese entonces tenía tan solo 24 expositores y 10 gestores culturales apoyando el proyecto. “El ejercicio era invitar a las comunidades a que se formalizaran y encontraran las ventajas de estas nuevas plataformas de emprendimiento que construimos a través del mercado de los hobbies y las aficiones”, asegura Constanza Peña, co-fundadora de Click on Design, la empresa creadora del Sofa.

El evento llegó a Corferias en 2010, cuando se organizó como un proyecto piloto que convocó a 8.000 personas en menos de tres pabellones. Actualmente ocupa todo el recinto ferial, tiene 185 expositores, 300 gestores culturales y espera recibir a cerca de 210.000 visitantes durante los cinco días, un poco más de los 203.000 que tuvo en 2018.

La gran acogida que ha tenido el evento es un reflejo de la creciente popularidad de ciertas temáticas que antes pertenecían a nichos muy especializados. En 2018, por ejemplo, la película más vista en Colombia fue Avengers: Infinity War, a la que asistieron 4’375.070 espectadores, según un informe de Cine Colombia. El filme de superhéroes es parte de una saga que mueve millones de dólares en todo el mundo en forma de cómics, juegos de video, ropa y un sinnúmero de mercancías.

Otro sector representativo de la cultura del ocio es el de los videojuegos, renglón que se mueve con fuerza a nivel nacional. Según la firma de consultoría Newzoo, Colombia ha ocupado durante los últimos tres años el cuarto lugar del listado de países que mayores ingresos generan en este sector en Latinoamérica, con un estimado de US$372 millones para 2019. Otros países como México y Brasil mueven US$1.800 millones y US$1.600 millones respectivamente.

Medir el crecimiento de la industria del ocio y la fantasía es una tarea extensa, pues hay tantas actividades y mercados como hobbies. No solo es un mercado con un público cada vez más amplio, sino que también es un sector en el que han decidido emprender los propios fanáticos.

“Los geek son personas apasionadas por algo y a las que les importan los detalles. Uno los reconoce más por los videojuegos, el anime, la ciencia ficción y los cómics, pero también hay geeks de tecnología, ropa y hasta de fútbol”, cuenta Esteban Cifuentes, gerente de marketing de TooGeek, una tienda de artículos coleccionables y cómics que participa en el Sofa.

Cifuentes era aficionado a los juguetes y se vinculó a la tienda hace seis años, cuando esta solo vendía figuras de anime y botones. Hoy en día tiene tres locales en Bogotá y ofrece eventos para las comunidades geek, en las que han convocado hasta 300 personas. Cifuentes asegura que su negocio crece 30 % anualmente y se lo atribuye a la masificación de las aficiones producto de la industria del entretenimiento.

Otro es el caso de Felipe López, uno de los dueños de Mirabilia Libros, librería especializada en ciencia ficción. Él y su esposa, Angélica Caballero, son fanáticos del género y abrieron su local hace 13 años como respuesta a un vacío en este mercado. Aunque el crecimiento del negocio no ha sido vertiginoso, López asegura que los compradores de hoy son más asiduos que los de hace décadas. “Consumen con más volumen, y esto tiene que ver con el hecho de que casi todo lo que se produce en esos géneros viene en formato de saga. La cultura geek se enorgullece de ser enciclopédica y, precisamente, estos productos culturales dan pie para grandes niveles de complejidad”, explica López.

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Sandra Herrera, por su parte, también ha construido su carrera sobre dos pasiones: el cosplay y los esports o deportes electrónicos. Herrera, más conocida en la comunidad como “Lobo Molotov”, comenzó a caracterizar personajes desde 2008, y para 2015 ya era buscada para ser comentarista de esports o promocionar marcas. Hoy en día escoge qué iniciativas apoyar y asiste a eventos como el Sofa desde 2010.

“Hay que incentivar este tipo de cosas, porque ayudan a la profesionalización de los deportes electrónicos, del cosplay y demás. Siguen siendo hobbies y siguen siendo cool. Esa creencia de que quienes hacemos cosplay o leemos anime somos segregados sociales es un cuento de 2010”, concluye.

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2019-10-09T15:30:02-05:00

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Valeria Cortés Bernal / @cortesbernal_v

Economía

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