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El costo de morir lejos de casa

La empresa Previsiones Exequiales Colombia tiene 14 mil afiliados.  Opera en Miami y Nueva York,  y estará en Perú.

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Redacción Negocios
07 de noviembre de 2009 - 09:00 p. m.
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Alejandro González quedó sin nada que hacer en el campo luego de que su padre perdió la finca familiar por una hipoteca. Recogiendo sus cosas encontró una postal descolorida de Abelardo Cruz, su mejor amigo de infancia, quien luego de estudiar en Bogotá viajó a Estados Unidos y se convirtió en un prometedor empresario.

Desesperado buscó a los familiares de Abelardo y logró contactarse con él en Nueva York, quien luego de enterarse de la suerte de Alejandro le dijo que sacara la visa y viajara a Estados Unidos, que él lo ayudaba.

Después de pensarlo y repensarlo, Alejandro se despojó de sentimientos, culpas y remordimientos, y luego de superar varios obstáculos viajó a Nueva York para iniciar una nueva vida y cumplir su sueño, volver a su patria convertido en un hombre de dinero y comprar la finquita que era de su padre.

Tras varios años en la Capital del Mundo, Alejandro empezó a enviar dinero a su casa y así palear la extrema pobreza de su familia, pero con el paso de los años vinieron los problemas y, una tarde gris de Nueva York, Alejandro murió.

Ya su amigo Abelardo había regresado a Colombia y no había nadie que le pudiera dar una mano a su familia, que desesperada no supo qué hacer para repatriar su cadáver. Gracias a un compatriota que hizo una recolecta de  US$10 mil y, luego de gestionar varios trámites, logró repatriarlo.

Esta historia fue conocida por un grupo de empresarios del sector funerario de Manizales, quienes vieron en este drama una oportunidad para ayudar a la comunidad colombiana en el exterior y de paso ampliar la cobertura en EE.UU.

La decisión de abrir oficinas en este sector de la unión americana obedeció a que en la zona se encuentra la mayor concentración de colombianos, especialmente en la denominada área triestatal conformada por Nueva Jersey, Nueva York y Connecticut.

Hoy, en Estados Unidos se calcula que hay cerca de dos millones de colombianos, de los cuales un millón se concentra en estos tres estados y esta fue la principal razón por la que se decidió tener la sede principal de Previsión Exequial Colombia en Nueva York.

Y es que como a Alejandro, cuando un colombiano viaja a Estados Unidos para buscar una mejor oportunidad de vida y cumplir con el sueño americano nunca se le pasa por la mente que puede morir y generar una pesadilla a su familia.

Mauricio Palacios, director de Previsión Exequial Colombia en Estados Unidos, explica que en la estructuración del negocio se invirtió mucho tiempo: “Fueron necesarios cuatro años de investigaciones, 22 mil horas de trabajo, 980 días de estudio y más de 100 mil kilómetros de recorridos, todo con un solo objetivo: cubrir y brindar apoyo a cualquier colombiano residente en cualquier parte del mundo”.

Según Palacios, un  periodista antioqueño de 29 años, si bien el negocio arrancó en Miami en 2005, en poco tiempo conquistó la Capital del Mundo y hasta hoy han repatriado a 380 nacionales y cuentan con 14 mil afiliados colombianos en los planes exequiales en Estados Unidos.

Su esposa, una psicóloga colombiana, también hace su aporte en la compañía, pues contribuye con el manejo del duelo de las familias que pierden a su ser querido.

Así funciona el negocio


Esta idea se logró cristalizar gracias al espíritu emprendedor de cuatro empresas del sector funerario en Colombia: La Esperanza de Medellín, Funerales Capillas La Aurora de Manizales, Cristo Rey de Bogotá y Funerales del Valle, que de manera quijotesca decide ingresar al negocio de servicio de previsión exequial a los colombianos legales e ilegales residentes en Estados Unidos y a sus familias en Colombia.

Para ello pusieron en marcha un programa de aportes solidarios que van desde US$14,9 hasta US$35,99 mensuales.

Palacios agrega que treinta días después de ingresar al plan seleccionado los usuarios quedan cobijados para ser repatriados o pagar los gastos funerarios a sus familiares en Colombia, de manera inmediata y sin costo adicional.

La empresa se encarga del proceso de repatriación, que consiste en obtener los permisos de las autoridades estadounidenses (dependiendo del estado donde ocurra el deceso se exigen diferentes requisitos), pero los principales tienen que ver con acta de defunción y licencias de sanidad. En promedio, el proceso se demora cuatro días, desde su inicio hasta la llegada del cuerpo a una ciudad colombiana. En esto desempeña un papel fundamental la capacidad para transportar el féretro que tengan las líneas aéreas que vienen a Colombia. En un vuelo comercial, el cuerpo se transporta en la bodega de las maletas, pero también puede llevarse en un avión de carga.

Si bien el negocio fuerte está en Estados Unidos, en Manizales, Cali y Medellín están las cabezas de la Red Funeraria Nacional (Remanso).

Desde la capital caldense se efectúan operaciones de comercialización y posventa, que están a cargo de Jorge Iván Ospina. Al frente de la expansión del servicio a países como Perú está Jairo Correa, vicepresidente comercial del grupo, y Andrés Uribe, quien maneja la zona franca desde Rionegro, Antioquia.

Hace algunos días cerraron el negocio para llevar su filial de Previsión Exequial Colombia a Lima y Chiclayo, servicio que empezará a funcionar en enero del próximo año. “Estamos aliándonos con un grupo peruano, se trata de la familia Dongo, propietarios de Jardines de Paz y de otra serie de parques cementerios de mucho prestigio en ese país”, explicó Jairo Correa.

El valor de la muerte

Hoy, un proceso de repatriación entre Estados Unidos y Colombia tiene un costo que oscila entre US$10 mil y US$15 mil, y este gasto se podría evitar si más personas tuvieran en cuenta que algún día se puede presentar un siniestro y que los familiares pueden quedar en aprietos para garantizar las honras fúnebres.

En un mes pueden fallecer entre 10 o 15 personas que requieren repatriación, pero la mitad no cuenta con el servicio de previsión funeraria, razón por la cual terminan en las salas de los hospitales universitarios, ya que un sepelio en Estados Unidos cuesta hasta US$20 mil y esto sin incluir el lote donde lo van a enterrar, que puede valer US$10 mil más. En Colombia un sepelio oscila entre $3 millones y $5 millones. Junto a la tragedia de la muerte florecen oportunidades empresariales.

Por Redacción Negocios

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