El premio Nobel de economía: de lo hiperracional al ser humano

Richard Thaler fue reconocido por una teoría que le añade elementos psicológicos a los modelos teóricos con los cuales se realiza la planeación de bancos centrales y gobiernos en todo el mundo.

El nobel de Tharel complementa al que se le otorgó a Daniel Kahneman en 2002 por sus trabajos en economía del comportamiento.AFP

Desde finales del siglo XIX, como parte del intento de llevar la economía al mismo estatus de las ciencias duras, el agente económico con racionalidad ilimitada (homo economicus) empezó a tomar una gran relevancia en la economía del siglo XX. El homo economicus puede ser entendido como un agente hiperracional que conoce toda la información sobre la realidad y actúa de la misma manera, sin importar el tiempo y el lugar, para maximizar su utilidad. (Vea "Según el Nobel de Economía, la psicología orienta los mercados")

En otras palabras, el agente económico sobre el que se estructuró gran parte de la teoría económica dominante en el siglo XX no existe y es más bien una construcción ideal para facilitar la comprensión de fenómenos económicos, pero de una forma más simplificada. Esta construcción sigue siendo el núcleo de los libros de fundamentos de economía que no solo estudian los economistas, sino profesionales de distintas carreras que muchas veces se llevan una idea muy limitada y aburrida de lo que es la economía, ante la supremacía del agente racional y su comportamiento en las muy estudiadas curvas de oferta y demanda.

Cuando este agente se extrapola a la vida real aparecen muchos riesgos que pueden impactar las decisiones políticas, pues se dejan de lado los fuertes supuestos que hay cuando el homo economicus es el principal protagonista de los modelos. Es en este punto en el que los trabajos sobre economía comportamental del nuevo Nobel de la disciplina, Richard Thaler, toman importancia, pues, como él mismo ha afirmado, “su mayor contribución es que hay que reconocer que los agentes económicos son humanos y los modelos económicos tienen que incorporar este punto”.

El reconocimiento de la humanidad en los modelos implica admitir que existen dimensiones emocionales y sociales en los procesos de toma de decisión y que no somos seres completamente individuales, alejados del entorno.

El comité del Nobel ha resaltado los aportes de Thaler para construir un acercamiento entre los análisis económicos y psicológicos de la toma de decisiones individuales, como parte de los motivos detrás de la entrega del premio.

Este reconocimiento complementa el que se le otorgó a Daniel Kahneman en 2002 por sus trabajos en economía del comportamiento. Ambos siguen abriendo las puertas a la interdisciplinariedad de la economía.

Entre los principales aportes de Thaler se tiene “la teoría del codazo” o “nudge theory”, un concepto utilizado por los economistas del comportamiento que sugiere que con algunos incentivos o intervenciones puntuales en los ambientes se puede motivar a mejorar las decisiones de los individuos.

Los trabajos de Thaler, por ejemplo, han inspirado estrategias del gobierno del Reino Unido para mejorar la tributación: les recuerdan frecuentemente a los morosos con el Estado que la mayoría de sus vecinos ya han pagado sus impuestos y así incrementar el recaudo. Este tipo de “codazos” son los que pueden cambiar las decisiones de un individuo, y en ellos la psicología juega un rol fundamental que trasciende los análisis tradicionales de las decisiones aisladas en economía.

Estos avances son un reto para la economía y han hecho que hoy una gran cantidad de jóvenes economistas trabaje temas de economía experimental y del comportamiento desde la academia. Este Nobel es un llamado a superar, incluso desde los niveles básicos de formación, la obsesión con el homo economicus que, si bien puede usarse como una herramienta didáctica, necesita hacer evidentes sus limitaciones. También es un impulso para abrir puertas al trabajo interdisciplinario en economía, una materia en la que, en gran parte de los cursos del pregrado, sigue atada al agente económico hiperracional, pero sin mayor reflexión.

Reconocer estos factores y trabajar en ellos implica también repensar los modelos macroeconómicos existentes, que tienen sus bases en la microeconomía tradicional y en el agente racional que hoy es cuestionado. Por eso, este premio también debe ser una alerta para la macroeconomía y sus modelos microfundamentados en el agente racional, con los que hoy se toman muchas decisiones en los bancos centrales y gobiernos del mundo: estas medidas terminan por afectar el empleo y la distribución, partiendo de un criticado homo economicus, pero que seguimos usando ampliamente en la academia.

*Profesor Escuela de Economía - Universidad Nacional de Colombia

 

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