Tiene el timón hace 12 años

Ella lidera la industria del “software” en Colombia

Paola Restrepo le cambió la cara al gremio que trabaja por el desarrollo del sector. Creó cuatro unidades de negocio y logró pasar de 25 afiliados a 450 en un mercado que viene creciendo en la economía nacional.

Paola Restrepo Ospina es arquitecta y especializada en administración. / Óscar Pérez

¿Cómo lidera Fedesoft?

Es el gremio de las tecnologías de la información, en especial de desarrollo de software. Tenemos 450 empresas afiliadas a la federación y liderarlas es un servicio dinámico que hay que hacer un poco desde la gerencia hasta todo el equipo y es porque aquí, en el desarrollo de software, usted encuentra empresas pequeñas, otras ya maduras, unas que se están iniciando con un modelo de negocio o las que son gacelas y vienen vendiendo a una velocidad extraordinaria. Es un sector dinámico, que cambia rápidamente; entonces, esta gerencia hace que uno no sólo sea apasionado por lo que hace, sino que también entienda el mundo de las tecnologías.

Los números dicen que tiene una muy buena gestión. ¿Qué fue lo que cambió?

Todo empezó porque me vine a Bogotá a ayudarle a un ministro, hace unos 17 años, sólo por siete meses y me devolví a mi tierra. Soy caleña, me enamoré del trabajo de administración. Yo soy arquitecta de profesión y decidí que iba a cambiar mi rumbo. Entonces hice dos especializaciones en administración. Esto me cambió el chip para empezar a generar un cambio en las organizaciones y en la vida de cualquier ciudadano y me involucré con tecnología. Cuando me ofrecieron esta gerencia, dije: “No tengo conocimiento en tecnología, ni idea”. Pero siempre me acuerdo de las palabras de alguien, que me decía: “Para conocer los problemas del sector no necesita ser ingeniera de sistemas; usted necesita tener corazón y apasionarse por eso. Así los entiende y los puede liderar”. Eso me quedó marcado.

Cuando llegué, la Federación era la secretaria y yo. Era un gremio que venía pasando por un periodo malísimo de credibilidad, de manejo, y acepté el reto. Al comienzo me estaba arrepintiendo. El primer año fue durísimo. Traté de tirar la toalla varias veces y la misma junta me decía: “Dale”. Eran 25 afiliados, dos personas en la Federación y de credibilidad cero.

Comencé el trabajo de la mano con la junta; para empezar, había que rogarles a los empresarios que ayudaran. Era como un candidato que les prometía cosas y los que creyeron en mí se unieron. Tuve la ayuda de grandes empresarios en ese momento y fuimos creciendo. De eso hace ya 12 años. Hoy somos 450 empresas, y más de 15 personas, la mayoría mujeres. Vamos muy de la mano de los empresarios y de la junta, que son como mis consejeros, no sólo mis jefes, y son los que me cuentan y me hacen ver cuáles son las necesidades y las barreras que ellos tienen.

Habla de mujeres en su organización. ¿Cómo ha sido ser mujer líder en un negocio tan machista como es el de las TI?

Sin duda. Este es un sector supermachista. Sólo el 5 % de las empresas es liderado por mujeres. Eso quiere decir que estamos hablando con un 95 % de hombres todo el tiempo. Pero son hombres abiertos que tienen sus mujeres trabajando y esto va creciendo. No solamente es un reto para la Federación, sino también para todo el sector. Hacer que las mujeres estudien estas carreras es un reto para la industria y el Gobierno. Ojalá pudiéramos llenar ese déficit con solo mujeres.

¿Cómo está el tema del liderazgo consciente en el sector, en el gremio?

Aquí hay una concientización del respeto por el otro y ahí enmarcamos absolutamente todo. Con eso hay un respeto comercial hacia el otro. Se da un equilibro entre las empresas y no ese canibalismo absurdo, comercialmente hablando. En esta organización hay que tener mucho respeto por el otro, tanto la empresa que llega de otro país como la radicada y que tiene tecnología colombiana, porque siempre la mayor queja es que no les dejan participar, no tenían oportunidad, no conocieron mi “software”. Entonces debemos tener conciencia de un respeto, ser honestos y claros en los procesos.

Tenemos un comité que se llama de Competencia Justa. Ahí llegan todas las quejas de malas licitaciones o de pliegos que no están enmarcados en lo que uno espera. Ese comité trabaja respetando la libre competencia y está enmarcado en el respeto.

¿Y ha funcionado?

Perfecto. Esa es una de las labores del gremio. Tratamos de defender la industria nacional, al empresario colombiano, porque, si no se hace así, la industria desaparece. Acuérdese que en este mundo de canibalismo comercial es muy duro sobrevivir.

¿Cómo es su equipo de trabajo?

Maravilloso. Somos mujeres, la mayoría, pero no sólo por ser mujeres. Hay dos hombres que hacen un trabajo espectacular. Este es un trabajo de honestidad, de apertura hacia los empresarios. Tenemos cuatro unidades que son: Empresas Competitivas; Posicionamiento Global, donde ayudamos a que lleguen a nuevos mercados; Talento TI y un centro de innovación y desarrollo. Con esas cuatro unidades se hace. No hay que estar detrás de esas personas. Hay una delegación. Ellas mismos se ponen las metas y las lideran. Son autónomas.

¿Cómo es trabajar en un negocio tan cambiante y con una generación de talentosos “millennials”?

Trato de entender a los millennials porque tengo hijos, pero en algunas cosas me cuesta mucho hacerlo. He aprendido de ellos; la mayoría de las personas de la oficina son millennials, y todas tienen su estilo y sus características, pero aprender a manejarlas a ellas es aprender a manejar el sector. Tienen el chip de la tecnología impreso. Eso, además, hace que sea más difícil que estudien tecnologías de la información porque piensan que lo saben todo.

Ha sido un reto, pero no una tarea difícil. Empiezo por entender a mis hijos. Uno tiene 18 años, quien cree que sabe de tecnología.

¿Cómo hace para lograr el éxito en todos los escenarios de su vida?

Soy separada, con dos hijos; pero me volví a casar. Entonces, el reto es mayor: el anterior, el de ahora, mis hijos, el trabajo y el ejercicio que, además, no lo dejo. A veces digo: “¿Cómo hice?”. No tengo ni idea. Es como una característica de las mujeres y de las mamás. Soy una mamá gallina; tengo un hijo afuera y todos los días le pregunto cómo está. También tengo una de 12 años y siempre estoy atenta a cómo está. Trato de no llevarme trabajo el fin de semana, que es para mi familia, y el lunes, desde las 7 de la mañana, empiezo oficina hasta el viernes alas 6 de la tarde. Si hay algo urgente, lo hago. Siempre que me llaman contesto. Siempre estoy para servirles a las 450 empresas de la Federación.

Si Paola fuera una artista, ¿cómo moldearía a los líderes que vienen detrás de usted?

Trabajar con pasión. Ser claros en los procesos, si no se puede, decir no desde el principio. El tercero es la responsabilidad, que hay que tenerla, y apertura para escuchar a los demás. Escuchar al otro, respetarlo. Así hay mucha confianza. Cuando hay confianza, uno puede gerenciar con tranquilidad; no está pensando que este me dice y este no. Así se lidera con autonomía y que todo se está haciendo bien.

¿Cuál es esa cualidad que no debe perder ningún líder?

Saber delegar. Un líder no puede cargarse todo encima. Eso hay que aprenderlo, a hacer porque no todo el mundo lo puede lograr hacer.