Lo dice Pablo Felipe Robledo, superintendente de Industria y Comercio

“Estamos en el mejor momento de la libre competencia”

Las sanciones ejemplarizantes contra varios de los carteles empresariales en el país y el aumento del presupuesto en la entidad, hicieron que Colombia esté entre las primeras naciones que más combaten este tipo de malas prácticas que le hacen daño a la economía.

Pablo Felipe Robledo, superintendente de Industria y Comercio. / Cristian Garavito - El Espectador

En los últimos años el foco de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) se centró en desmantelar y sancionar a las empresas que han incurrido en prácticas anticompetitivas. Entre 2013 y lo corrido de 2017, el monto de las sanciones impuestas ascienden a $1,4billones. Ahí, entre otros, están los famosos carteles del azúcar, los pañales o el de los cuadernos, que promovieron un grupo de empresarios para fijar y ajustar los precios, por más de una década, para aumentar sus jugosas ganancias en detrimento de los bolsillos de los colombianos.

Estos esfuerzos hoy los destaca la publicación inglesa Global Competition Review, que analiza las prácticas que los países implementan para proteger la libre competencia. La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), por primera vez, aparece en la clasificación y pone a Colombia en el nivel de Canadá, Nueva Zelanda y Chile. Los países con mejores prácticas son Francia, Alemania, Estados Unidos y Corea. Pablo Felipe Robledo, quien lidera la SIC, habló para El Espectador de estos resultados y los retos que tienen.

¿Cómo llegaron a la clasificación de “Global Competition Review”?

Lo que hemos hecho en los últimos cinco años ha sido una estrategia que se compone de un aumento en la capacidad sancionatoria, que se multiplicó por 50 veces; un aumento en su presupuesto, que se multiplicó por cuatro veces; un aumento en su fuerza laboral, que se multiplicó por tres veces y cuarto, la existencia de grandes investigaciones que han permitido desmantelar carteles empresariales como el del papel higiénico, los cuadernos, el azúcar, entre otros, que en Colombia produjeron nefastos efectos en la economía durante más de una década. Todos esos cambios institucionales y legales han llevado a que hoy la SIC se destaque como autoridad de protección de la libre competencia económica y sea una autoridad de altísimo nivel.

¿Qué significa estar en el nivel de Chile, Canadá y Nueva Zelanda?

Estamos en donde muchos países desarrollados se encuentran como autoridad de competencia. Eso hace que el papel que tenemos que jugar en América Latina es preponderante y debemos compartir nuestras prácticas y ejercer ese liderazgo, que trae efectos positivos en la economía.

¿Qué falta para alcanzar las cinco estrellas?

Debemos trabajar por muchos años y ejecutar las buenas prácticas como lo estamos haciendo. Las empresas que llegan a cinco estrellas llevan más de 50 años protegiendo de manera efectiva la libre competencia. Nosotros llevamos máximo siete, de resto, tristemente, hacíamos muy poquito por protegerla. Se requiere seguir creando una política de Estado y no de Gobierno. Subir esta calificación es complejo, pero estar en tres estrellas es un logro increíble que hemos hecho en estos años.

¿Las sanciones que se imparten en Colombia están a la medida de los países de cinco estrellas?

No. Estamos mal. Al compararnos con Alemania, Europa o Estados Unidos, nos damos cuenta de que tenemos un poder sancionatorio, que aunque multiplicamos por 50 veces, es bastante limitado. Por eso yo he venido diciendo desde hace mucho tiempo y está previsto en el Proyecto de Ley Anticorrupción, un artículo que nos permitirá introducir en Colombia el modelo sancionatorio que tienen las autoridades más importantes del mundo.

¿Cómo funciona ese modelo?

Consiste en que la máxima sanción no equivale a una suma de dinero, que en Colombia son $75.000 millones, sino que está dado en unos porcentajes sobre los ingresos de las empresas (cartelizadas), que es de hasta el 10 % de los ingresos.

¿Cuál es la diferencia?

Cuando ustedes vean que el Superintendente impuso la máxima sanción es porque le tocó, seguramente la sanción podía ser más alta, pero no puede porque tiene un límite. Cuando se multa con $75.000 millones puede ser demasiado dinero para muchas empresas, pero puede ser una suma irrisoria para otras. Cuando tiene el máximo sancionatorio como lo tienen en Europa o en Estados Unidos, basado en un porcentaje máximo del 10 % para imponer una sanción, nunca se va a quedar corto porque el 10 % de los ingresos operacionales de una empresa de todo lo que percibe en un año como sanción puede ser una suma bastante alta.

El estudio analiza la capacidad de aumentar la conciencia pública sobre la aplicación de la libre competencia, ¿cómo lo hacen?

Desde hace cinco años realizamos el Congreso Internacional de Libre Competencia Económica, que este año se llevará a cabo en Cartagena el 31 de agosto y el 1° de septiembre, en donde reunimos directores de otras autoridades de competencia, invitamos expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, personas del Banco Interamericano de Desarrollo, académicos, empresarios y personas del Gobierno para discutir temas que se están dando en el mundo y cómo podemos plantearlos en Colombia.

¿Qué logros han obtenido de estos Congresos?

El año pasado, por ejemplo, anunciamos la creación del grupo élite contra las colusiones, una alianza entre la SIC y la Fiscalía. Ese grupo empezó a funcionar el 1° de enero de este año y los resultados son las investigaciones de la Ruta del Sol tramo 2, el tercer carril Bogotá-Girardot, Tunjuelo -Canoas y una buena cantidad de investigaciones importantes para el país. Cada vez que formulamos un pliego de cargos, le estamos compulsando copias a la Fiscalía para que haga su respectiva investigación penal. La buena noticia es que las pruebas recaudadas legalmente por la SIC tienen todo el valor probatorio en los procesos penales de la Fiscalía.

¿Cómo impacta el sector empresarial?

Hoy en la economía colombiana estamos viviendo el momento de menos violaciones a la libre competencia, eso se lo afirmo. Este es el momento en que más autoridad ha habido y eso genera una cantidad de reacciones silenciosas en los empresarios, quienes desbaratan carteles, cambian conductas. Estamos en el mejor momento de la libre competencia y esto se traduce en beneficios para los consumidores, porque los jugadores del mercado deben ganarse el corazón de las personas con productos de mejor calidad, con más innovación y con mejores precios.