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“Estamos haciendo el peor negocio para industrializar el país”

Luis Gustavo Flórez, presidente de Acicam, dice que sacar del país el cuero crudo no genera valor agregado.

Maria Alejandra Medina C.
01 de julio de 2015 - 01:11 a. m.
Luis Gustavo Flórez, presidente ACICAM
Luis Gustavo Flórez, presidente ACICAM

 La industria nacional del cuero, calzado y sus manufacturas se prepara para su vitrina semestral, el International Footwear and Leather Show, el próximo mes de julio, del 28 al 31 en Corferias. Se esperan cerca de 500 expositores, 80% de ellos nacionales y negocios superiores a $30.000 millones. Luis Gustavo Flórez, presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas, Acicam, da cuenta de que el sector llega a su evento internacional en línea con el resto de la industria nacional, que de enero a abril se redujo 2,1% en comparación con el mismo lapso de 2014. El sector del calzado sufrió un resbalón de 7% en ese periodo. En cambio, las curtiembres, los lugares donde se procesan las pieles, aumentaron su producción en 8,1%, un punto porcentual menos que el buen comportamiento de la marroquinería.

Usted señala lo inconveniente de la exportación de cuero crudo. ¿Cuál es el problema?

Se está exportando cuero crudo, particularmente a Asia e Italia. Este se va del país, después de que viene del sector de la ganadería, de los frigoríficos y los mataderos, y se exporta sin ningún tipo de valor agregado, lo que es perjudicial para el país, no le da valor agregado, no da empleo. Este cuero pasa por un proceso industrial que son las curtiembres, donde hay cambios físicos y químicos del cuero básico, y en consecuencia se desarrollan todos los productos y se ponen a punto para entregárselo a todo el sector industrial aguas abajo. Se va porque hay una relativa mayor demanda de cuero afuera, en China por ejemplo. Ahí la paradoja es que China después nos devuelve los productos mucho más baratos, prácticamente en una situación de subfacturación muchas veces. No sólo nos deja sin materia prima sino que los productos que hay en Colombia son desplazados por esas operaciones ilegales.

¿Cómo ha aumentado esa exportación de cuero crudo?

La producción aumentó 9,1% y el cuero que se exporta es el 60% del cuero que se produce. Solo 40% se queda en el país. Y ha sucedido un fenómeno, a mi juicio, muy grave y es la sustitución de materiales por sintéticos, que si bien tienen una utilización como materia prima no tienen las propiedades que tiene el cuero como materia prima natural. Eso a propósito está siendo estudiando por parte del Ministerio de Industria y Comercio porque tenemos una regulación por medio de la cual se limitan las exportaciones de cuero crudo. En el caso del producto de acá, el cuero entra a las curtiembres, las cuales en este panorama se quedan sin esa carga de materia prima, lo que también tiene un impacto en el aumento de los precios.

¿Cuánto está produciendo e importando Colombia?

El año pasado exportamos 2,3 millones de pieles de vacuno. De enero a abril hemos exportado 636.000 pieles, han subido ocho puntos porcentuales las exportaciones con respecto al año pasado. Y las importaciones son menores. Lo que importamos son cueros terminados, unos US$2,8 millones, con una variación del 14%. Ha habido un aumento entre enero y marzo, porque a abril aún no está la cifra. Pero en cuanto a las exportaciones estamos haciendo el peor negocio en lo que significa la industrialización de un país. Tenemos un decreto que limita esas exportaciones. Cerca del 40% del cuero mundial tiene restricción a las exportaciones. En nuestra región Brasil y México, tienen restricción y en Argentina no se permite exportar el cuero.

¿Qué balance puede hacer ahora que se cumplen dos años del TLC con Estados Unidos?

Estamos todavía teniendo una participación muy modesta en los TLC sobre todo en los Estados Unidos. Por ejemplo, en las exportaciones a Estados Unidos en el caso del calzado, hemos tenido un aumento interesante de US$294.000 a casi US$500.000, hablando del primer trimestre. La tendencia es interesante. Pero este valor todavía es muy modesto. En el caso de marroquinería estamos exportando US$10,4 millones, prácticamente lo mismo que el año pasado, pero menos que en el 2013. Allí están incorporados productos que son especialmente juguetes caninos que se hacen con productos básicos de cuero. Es un rubro interesante. Podemos decir que las exportaciones se mantienen iguales.

La industria se queja de cuellos de botella como los costos de las materias primas, la mano de obra, entre otros. ¿Qué cree usted que falla para su sector?

Hay factores que son exógenos al sector, ya se han puesto sobre el tapete: el efecto sobre la industria de las grandes cargas tributarias, el costo de la energía. Pero en nuestro sector uno de los mayores frenos es que el sector requiere de un mercado interno muy fuerte, vigoroso que además tenga mecanismos e instrumentos que permitan una competencia leal de las importaciones frente a la producción nacional. Estoy hablando sobre todo de las importaciones a precios anormalmente bajos, irregulares, que pueden ser por dumping, subfacturación, etcétera. La entrada al mercado de productos particularmente de China saca del mercado nacional al producto local. De enero a marzo entraron al país 10,8 millones de pares de calzado, de los cuales entraron por precios inferiores a lo que podríamos llamar precios normales del mercado, precios de referencia, el 43%. Y con precios inferiores a un dólar por par de calzado entró el 24% del total de las importaciones. Se ha venido reduciendo porque estos valores eran mayores en años pasados.

¿Qué ha pasado con el decreto 456 de 2013 para imponer arancel a importación de calzado?

Encontramos que de un momento a otro empiezan a entrar volúmenes muy grandes de países con los que tenemos TLC a precios anormalmente bajos, porque a esos países no les podemos aplicar la medida. Le aplicamos la medida a China y neutralizamos un gran volumen, pero empieza a haber una tendencia desde el viraje de esos volúmenes tan grandes que venían de China empiezan venirse por México, Ecuador, incluso Estados Unidos. El decreto está vigente por dos años. Cuando se termine la prórroga tendremos que mirar medidas alternativas que nos permitan neutralizar esa situación. Que tengamos colaboración de los países con los que tenemos TLC, para que esas situaciones de importación que como ya se ha detectado vienen con certificados de origen de dudosa procedencia y entran por efecto de asimilarlos a ser de origen de un país con el que tenemos TLC para que no sea aplicada la medida.

¿Y cómo ve la situación del contrabando abierto?

Es muy difícil saber, pero en el calzado uno encuentra precios increíbles, sobre todo en el mercado informal. Acicam no se opone a las importaciones legales, porque estamos en capacidad de competir legalmente, pero no hay ninguna empresa del mundo que pueda llegar a hacer producción industrial de un producto como esos.

¿Qué expectativa hay con la ley anticontrabando?

Acompañamos al gobierno de una forma muy de la mano. Hemos participado de todo el proceso que se surtió tanto en el Congreso, en Cámara y Senado, para la ley anticontrabando. Para nosotros esa ley es una esperanza superimportante para que estos fenómenos se neutralicen en gran medida porque van a tener una respuesta legal, que esto no se puede hacer, una respuesta en el ámbito penal porque está calificado como delito. La vemos como tabla de salvación siempre y cuando tengamos la fortaleza institucional y los equipos que van a ponerse al servicio de reducir esta ilegalidad.

¿Cómo les ha ido con el Programa de Transformación Productiva (PTP)?

Ya probamos que es la vía idónea para la industria nacional. Hemos definido que hay necesidad de que las empresas hagan un cambio estructural en su producción y que mejoren sus índices de productividad radicalmente. Iniciamos el año pasado una etapa piloto con 20 empresas en el país. Se trata de que la empresa analice todos sus procesos productivos internos y que haya un cambio radical. Se habla por ejemplo de lo que debe ser un inventario óptimo para una empresa, la disposición de los equipos en una planta, la estructuración de los costos. Vamos a masificar ese nivel plataforma a nivel nacional. Lo que el PIPE 2.0 ha puesto para el PTP va a ser muy importante para el sector. Nunca ha tenido el país recursos a largo plazo, cinco años con dos o tres años de gracia, para el cambio productivo. Y necesitamos más ingeniería en las plantas, en los procesos productivos. Debemos pasar de un nivel artesanal a uno más industrial.

¿Cómo incide en el sector la elevada tasa de cambio que se ha registrado?

Debería beneficiar al sector porque tenemos una componente importada que si se superara debería atender a que tenemos un buen grado de integración vertical. Pero estimamos que es un efecto neto positivo, la tasa de cambio no es un factor único que decide si exporto o no exporto, el problema es estructural, de cómo está mi planta, mi empresa, mi estrategia de mercado internacional.

Por Maria Alejandra Medina C.

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