El monto mínimo sería un mito

¿Están los micronegocios sentenciados al efectivo?

Por practicidad y acceso no debería haber problemas, pues la tecnología actual permite que hasta con un “link” se pueda recibir un pago con tarjeta de crédito, pero la duda para los emprendedores son los costos, que pueden ser de hasta 10 % de la compra.

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¿Alguna vez ha tenido que dejar de garantía el celular mientras va al cajero porque en el lugar en el que estaba almorzando no recibían tarjetas? Es más común de lo que parece, sobre todo en los pequeños negocios, pues pocos de estos lugares cuentan con un datáfono u otras herramientas que permitan recibir pagos con tarjeta débito o crédito. Es entendible si se enoja con estos locales, pero no sea tan duro con ellos, ya que puede ser qué simplemente estén sentenciados al efectivo.

La accesibilidad (al igual que la practicidad) y los costos administrativos serían los grandes factores que determinarían si los micronegocios pueden aceptar tarjetas o incluso habilitar una pasarela de pagos virtuales. Y son factores que no sólo son decisivos para los pequeños negocios, pues han influido en las decisiones empresariales de grandes cadenas de tiendas de descuentos.

Accesibilidad y practicidad

Las plataformas de pagos disponibles para Colombia y los servicios de datáfonos son prácticamente accesibles para todos los negocios, sin importar su tamaño, pero siempre y cuando estén formalizados: con documentación al día, buena contabilidad y que paguen impuestos. Sin embargo, algunos sistemas son más engorrosos que otros y algunos son más abundantes en papeleo.

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Por ejemplo, para pedirle un datáfono a Redebán se requiere una fotocopia de la cédula del representante legal (al 150 %), el Registro Único Tributario (RUT) y el certificado de Cámara y Comercio. También se necesita el certificado de cuenta bancaria en donde se consignará el dinero de las transacciones, y debe estar registrada ante el banco como cuenta de “adquirencia”, y algunos datos de contacto, como correo electrónico y número de celular vigente. Asimismo debe llenar un formulario para recibir Visa y otro para Mastercard.

En cambio, para habilitar una pasarela de pagos en PayU o PayPal sólo se requiere la información de contacto, especificar algunos datos del negocio o actividad y el certificado de la cuenta en donde se consignará el dinero. En estas páginas también se puede llevar la contabilidad y el registro de las compras, de las deducciones y hasta de la retención en la fuente (retefuente).

Estas plataformas son altamente versátiles y prácticas, pues permiten habilitar fácilmente un botón de pagos para la página web del local. En el caso de PayU, se puede generar un link que se le puede mandar al cliente para que pague (por correo o Whatsapp). Cuando éste abre el link tiene la opción de tres formas de pago: efectivo (por medio de Efecty, Baloto y Su Red), con tarjeta débito (por medio de un botón de PSE) y para tarjetas de crédito (prácticamente todas las del mercado).

De manera que existe una buena oferta para que los pequeños comerciantes elijan la opción que más les guste y que mejor se acomode a sus necesidades: mientras cumplan con la documentación adecuada y lleven una buena contabilidad, no deberán tener problema para acceder a estos servicios de pago.

Los costos administrativos

Los que quieran optar por datáfonos deben superar un límite de transacciones (el estándar pide mínimo 46 al mes) para que no les cobren el arriendo del dispositivo (alrededor de $30.000). Asimismo deben pagar una comisión por las transacciones, que también varía dependiendo del volumen de ventas.

PayU cobra una comisión de 3,49 % de la compra + $900, y PayPal exige el 5,4 % + US$0,30. Por supuesto, hay que tener en cuenta los descuentos en retefuente e ICA que se generan con la transacción.

Esta relación de comisiones y deducciones da lugar al mito de que existe un monto mínimo para que las compras por medio de estos instrumentos sean rentables.

De acuerdo con Daniel Alfonso, un joven empresario que tenía una cafetería llamada Taira cerca de la Universidad Nacional, “después de las comisiones y deducciones, los pagos con datáfono nos costaban como un 7 % de la compra. Nunca pedí un monto mínimo, pues todo se hace en términos de porcentajes, es decir, las cuentas nos cuadraron para habilitar el servicio cada vez que lo pedían (y es poco frecuente que paguen menos de $5.000 con tarjetas). Creo que lo del monto mínimo es más como un mito infundado y sugestiones de algunos comerciantes, pues antes les sirve tener la mayor cantidad de transacciones posibles para que no paguen el arriendo del datáfono”.

Sin embargo, para el caso de PayU y PayPal el costo fijo (los $900 y los US$0,3) de la transacción indicaría que la compra debe ser mayor de $2.000 para que tenga sentido económico brindar el servicio (aunque la satisfacción del cliente lo puede valer). Pero incluso este margen permite que sea razonable considerarlo en algunos casos para el comercio minorista: por ejemplo, generar un link para pagar con tarjeta de crédito (idealmente a una cuota) un café y un pan en una panadería de barrio.

¿Por qué no dejan el efectivo?

Rosmery Quintero, presidenta de la Asociación Colombiana de Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi), cuenta que un comerciante le dijo que en esta Semana Santa vendió “$2 millones y tuvo que pagar $175.000 por el servicio de tarjetas (débito y crédito). Aunque sea menos de 9 % sobre las ventas efectuadas, se trata de un porcentaje que le pesa a una pyme, sobre todo en sus primeros años. Por lo que se necesita que bajen muchos los costos para que los micronegocios dejen de depender tanto del efectivo”.

Quintero señala que “el problema yace en que estos costos existen debido a la intermediación, pues se requiere contratar empresas para llevar el pago de tarjeta de crédito a las cuentas bancarias. Es por esto que, por el momento, estos medios de pago se empiezan a usar desde que se robustecen las finanzas del comercio”.

De esta manera, existe una variada oferta de servicios que los microempresarios tienen a su disposición para recibir pagos con tarjetas (débito y crédito). Sólo es cuestión de que cumplan con la documentación, lleven una buena contabilidad y estén al día con sus impuestos. Pero, aunque elevaría los costos de las compras entre el 7 % y el 10 %, con un modelo de negocio adecuado se podría absorber esta carga. O también es válido permanecer con el efectivo mientras se robustecen las finanzas.