Con 30 años de vida, el musical ha pasado, incluso, por Broadway

“Hay que pasar de la terquedad a la perseverancia”

María Isabel Murillo es la líder detrás del teatro musical más importante de Colombia, en el que los protagonistas son niños y adolescentes.

María Isabel Murillo, más conocida como Misi, logró llevar el musical a las tablas de Nueva York, la escena musical y teatral más importante de EE.UU. / Cristian Garavito

¿Cómo se lleva la batuta de Misi?

Aquí hay varias cosas por decir. La primera es sin perder el norte, y el norte nunca puede ser el dinero. Esa tiene que ser la misión. Detrás de la misión está lo que uno necesita para realizarla. Entonces, el segundo es con mucha pasión; tercero, con perseverancia y, cuarto, con una absoluta confianza y fe en que lo que estamos haciendo fue lo que vinimos a hacer. Detrás de uno viene mucha gente que llega a hacer lo mismo, y muchos de ellos se convierten en líderes permanentemente. Todo eso significa la solidez de lo que nosotros venimos a hacer.

Misi logró llegar a Broadway. En ese momento habló de pensar en grande. ¿Por qué a la gente le cuesta tanto pensar en grande?

Yo creo que le cuesta pensar en grande porque vivimos en un país donde hay muchas necesidades y uno suele conformarse con lo que le llega y le sirve para cubrir ciertas cosas… Lo básico. Pensar en grande es sentir que nos merecemos siempre un algo más y no conformarnos con lo que nos llega. El hecho de haber nacido en un país con tantas necesidades contribuye a no pensar en grande y así no se llega a ningún lugar.

¿Cómo se edifica a un líder, cómo se edifica desde Misi?

Primero, el reto es con uno mismo: nunca es con los demás. Es mirar cómo haces de ti algo mejor, cómo te reinventas permanentemente. Hay que leer la vida entre líneas, en el camino entender cuándo la luz está en verde para seguir por ahí y cuándo la vida te pone la luz en rojo para saber que cambias de rumbo; en ese sentido, la perseverancia es muy importante. Hay que perseverar, hay que entregar el 200 % siempre. Mi papá nos dejó una enseñanza: cuando uno entrega el 200 % y no lo logra, es como si lo hubiera logrado. Lo único que lo lleva hasta la tumba es el remordimiento de haber podido hacer y no haber hecho.

¿Cómo ha logrado, en un difícil negocio cultural, el éxito?

Exitoso es quien es capaz de ser feliz. Entonces, digamos que, si a eso va asociado el reconocimiento y todas esas cosas, es porque ha sido lento obtenerlo. Hacer empresa es no haber perdido una condición de ser soñadora. Esta compañía ha logrado llegar a donde está a partir de cumplir sueños. Uno tras otro. Yo no puedo decir que hace 30 años nos sentamos a planear cómo llegar hasta aquí. Eso no es una realidad; la realidad es cómo, año tras año, se cumple un sueño y te reinventas. Al mirar en retrospectiva la vida, es maravilloso ver que han pasado unos años y que existe una empresa y que, además, esto es lo que me ha permitido ser feliz.

No puedo decir que sea la compañía con más capital, porque no lo es; seguimos buscando recursos, todos los días, porque quien crea que se va a mantener en la abundancia, digamos que te sobre la plata... No. Yo sí vivo en abundancia de otras maneras, como de plenitud, de haber podido permanecer con un proyecto cultural.

Entonces yo creo que la respuesta es que yo no me concibo sin lo que hago. La gente me pregunta cómo he logrado mantener 30 años un proyecto cultural de niños y jóvenes. Porque aquí la credibilidad que se les da a los niños y jóvenes es muy poca. Hemos obtenido el reconocimiento del país hace relativamente poco; del público, hace mucho, pero del país como tal, de la institucionalidad… por ejemplo, antes ni nos consideraban dentro del medio…

¿Por qué pasaba eso y por qué cambió?

Nosotros, desafortunadamente, le damos más validez a las personas que salen en televisión que a las que trabajamos en teatro, o en educación, que son los dos casos nuestros, y nosotros no somos la persona de farándula. Nuestra labor ha sido muy clara: consolidar un nuevo género artístico en este país y ese es el teatro musical, que, además, es desconocido. Muchos dicen: “los niños de Misi”, y no entienden que el teatro musical es contar historias en tres lenguajes: música, danza y teatro. Y eso ha costado porque el género es nuevo en este país. Pero en este momento estoy agradecida con Colombia porque nos lo ha permitido consolidar, de manera que ha sido muy lindo.

¿Todo líder debe ser absolutamente original para ser exitoso?

No tiene que ser absolutamente original; todo en la vida está inventado. Yo creo que lo novedoso en la forma ha sido un ingrediente importante para esto, pero sí es importante que, con lo que yo tenga que decir, realmente pueda contar algo. Uno, al reinventarse, está innovando. Yo no me senté a decir: ¿qué hago que sea innovador? Lo que yo he podido hacer a través de los años es ser fiel a lo que soy, sin perder el norte. Yo sí creo que de la mano de todo esto hay que aprender a pensar en grande.

¿Cómo se trasciende en eso de pasar del líder al equipo?

Una de las fórmulas importantísimas es saberse rodear de la gente que sabe. Ser el motor de una compañía es distinto a saberlo hacer todo. Cuando crees que sabes todo, te equivocas. Y en este oficio el trabajo en equipo es fundamental porque están todas las artes visuales, mercadeo, administrativa, todo… En sí mismo es aprender a trabajar en equipo; a uno le corresponde ser el motor, pero ese motor responsable se nutre de todas esas personas talentosísimas que están a su alrededor, del equipo artístico, de la producción, de todos. Desde la creación de una obra hasta la mensajería, todos tenemos la camiseta puesta.

Cómo ha logrado Misi poner a andar esa ecuación de la vida personal y la vida profesional?

Hay una fórmula que a mí he ha funcionado muy bien y esa es compensar cantidad con calidad de momentos invertidos en familia.

¿Cuáles son las producciones más exitosas y cuáles están por venir?

Las producciones se convierten en hijos. Me pidieron escribir un libro, y mirar la vida en retrospectiva es difícil. Esta compañía ha hecho el camino de sueño en sueño, así que cada una es especial. Hay una que tengo que mencionar, y es La historia más grande jamás contada; el Tributo a Michael Jackson, las primeras de repertorio universal; Jesucristo superestrella; Aladín; Gaitán, el hombre a quien amé, que es el primer espectáculo basado en hechos históricos nacionales. Todos los de Navidad tienen algo que contar. Los primeros con los que logramos salir en formato grande: El guardián de la Navidad, La novicia rebelde… Todos ellos me han llevado a planear el futuro y pasar de la terquedad a la perseverancia.

Desde hace 17 años vengo promoviendo un centro cultural que se llama Prosenio, que ha sido inspirador de otros que vienen funcionando, como el Santo Domingo. Y digo pasar de la terquedad a la perseverancia, de alguna manera con mucha paciencia. El futuro es Prosenio, un distrito de las artes. Todo esto me hace orgullosa de ser colombiana, mujer, soñadora y agradecida por lo que la vida me ha dado. Y le doy la bienvenida a lo que venga porque son las alas para seguir adelante.