Con casos como la corrupción en la justicia

“Hay una crisis de valores en Colombia”: Trujillo

María Andrea Trujillo, directora de investigación del CESA y experta en gobierno corporativo, habla de la debilidad ética, de cómo cuando las personas están en altas posiciones, es que realmente emerge la esencia del ser humano.

María Andrea Trujillo advierte que la participación de la mujer en las juntas directivas está por el 10 %, una cifra baja. / Cristian Garavito

Está al frente del equipo de investigación del CESA, ¿cuál es su estilo?

Liderazgo de la investigación no sólo en el CESA, sino en el país, exige un alto compromiso, una alta exigencia, disciplina, rigurosidad, porque la investigación en el país no es entendida a cabalidad. La percepción es que la investigación va por un lado y la realidad del país por otra, entonces tenemos una gran responsabilidad cuando se lidera, que es poner a dialogar la investigación con las grandes problemáticas del país.

Los países en desarrollo tienen el gran ejemplo que las grandes soluciones a esos grandes problemas se sustentan en ejercicios de investigación, entonces lo que hacemos desde el CESA es liderar la investigación de tal manera que dialogue con todas las métricas de calidad nacional e internacional obviamente pero con un alto sentido práctico, porque nosotros como escuela de negocios necesitamos que esa investigación sea pertinente y aplicada. (Lea: “A los dos años, el 40 % de nuestros clientes sale de la pobreza”: Margarita Correa)

¿Y eso es un trabajo en equipo o cómo funciona?

Es un trabajo en equipo, tenemos un cuerpo de investigadores que es muy particular porque es un equipo muy cualificado los docentes y los investigadores tienen su propio ego, sus propias formas de ser, y eso enriquece la situación, pero al mismo tiempo es una tarea compleja. Sin embargo, nosotros los direccionamos y el equipo de trabajo está enfocado en el resultado, con reglas de juego claras que facilitan el ejercicio y el diálogo entre todos. (Lea: La mujer que le agrega valor al café colombiano)

Es docente del área financiera, ¿cree que un líder completo debe tener formación financiera?

Sin duda. Finanzas es una disciplina que es transversal a cualquier profesión, es una tarea que debe empezar desde las etapas más tempranas de la educación. ¿Por qué? El rezago en educación financiera que tenemos en el país proviene de eso, que desde pequeños no se incentiva el tema. Sin duda, cualquier persona, no importa cuál sea su profesión, debe tener un componente financiero para manejar desde lo mínimo: las finanzas de la casa. Clave.

Es fundadora del Centro de Estudios de Gobierno Corporativo. ¿Qué es gobierno corporativo y por qué tiene varias investigaciones enfocadas en ese tema?

Mi agenda de investigación es en gobierno corporativo y soy afortunada porque es una temática de cara al sector empresarial. En el CESA contamos con el centro de estudios en gobierno corporativo, que atiende tres frentes: investigación en gobierno, formación en temas de gobierno y acompañamiento al sector empresarial. Somos miembros fundadores del Instituto Colombiano de Gobierno Corporativo, el país necesita eso, un ente independiente que sea capaz de liderar la temática. ¿Y cómo defino el gobierno corporativo? Que si la gerencia de una organización se encarga de dirigirla, el gobierno corporativo permite que esa dirección se haga de la mejor manera, es una práctica organizacional que incluye muchas dimensiones.

¿Cómo está Colombia en materia de gobierno corporativo?

Hemos tenido muchos avances, en materia regulatoria, en materia de adopción de mejores prácticas, pero todavía nos falta. El Gobierno corporativo involucra muchos temas, juntas directivas, revelación y transparencia de la información, ambiente de control, cómo anticipar los riesgos a los que está expuesta una organización, todo el tema de rendición de cuentas en una asamblea, entonces hemos avanzado de una manera contundente, pero todavía falta: que el tema no solo lo aborden las grandes compañías, sino que comience a generar una base en las pequeñas y medianas empresas del país, que son el gran grueso de nuestro país.

Nombró juntas directivas. Mucha gente habla de eso, pero el ciudadano de a pie no entiende muy bien sobre qué hacen. ¿Cuál es la junta directiva ideal?

Una junta directiva es un órgano colegiado que acompaña la alta dirección en el proceso de toma de decisiones, y en la supervisión para que ese ejercicio de gerencia se haga de la mejor manera. No hay un tipo ideal de junta directiva, no hay una fórmula o una receta, hay recomendaciones de cómo debería conformarse una junta directiva en términos de diversidad, de tamaño, si no se propone una junta muy grande y tampoco muy pequeña, que tenga la participación de mujeres, de miembros independientes y externos que puedan aportarle a la organización, formados en diferentes disciplinas desde finanzas, estrategias, legal, la junta es ese órgano que entonces ayuda a que la organización esté bien conducida.

¿Usted cree que las más pequeñas empresas deberían tener una junta directiva?

Claro que sí, pero eso depende del momento de vida de esa organización, es decir, cuando se funda y ese fundador es el que toma todas las decisiones, es el dueño, el gerente, pues uno podría pensar que no hay espacio para una junta, sobre todo porque el fundador cree tener la visión del negocio y que llegue un tercero a opinar, pues no es tan entendible, pero cuando la organización comienza a profesionalizarse, a crecer, sin duda da cabida a la junta directiva que le permita obrar de mejor manera.

Hablemos de la mujer en el gobierno corporativo y las juntas directivas. ¿Qué tan protagonista es en Colombia?

El tema de participación de la mujer no solo en las juntas directivas sino en la alta dirección, es una tarea que tenemos por desarrollar. Y no solo pasa en Colombia, si yo te pudiera dar una cifra a nivel global de la participación de la mujer en las juntas directivas, estamos alrededor del 10 %, es una cifra baja. En algunos países se han dado iniciativas de cumplir unas cuotas, pero más que las cuotas, es permitirle a la mujer llegar llá, a esas posiciones de liderazgo donde sin duda, por más avances que haya, todavía hay una cultura, unos arraigos, en donde se privilegia la participación de los hombres vs. las mujeres, entonces hay que tener esa profesionalización, esas competencias que le permitan competir. Sigue siendo baja, pero ahí vamos, el país se ha preocupado por eso y ya comenzamos a ver juntas directivas diversas donde la mujer tiene voz y tiene voto en las decisiones de la compañía.

¿Pero esas competencias son más de índole educativo o experiencial?

Ambas. Es más, cuando se habla de competencia y no sólo de una mujer, estamos hablando de formación, de habilidades, las “soft skills”, lo que habla de cómo tomo decisiones, de cómo manejo una situación de conflicto en una junta. Y como la mayoría son hombres, el cómo yo como mujer me mantengo firma cuando tomo decisiones para que sea escuchada. Esas competencias tienen que ser muy diversas, no solo profesional sino en la forma en cómo me relaciono con los demás.

Hay un viejo adagio que dice que lo difícil no es estar, lo difícil es mantenerse. Pasa que las mujeres una vez logran entrar, ¿se logran mantener?

Y hay otro viejo adagio que se encuentra en los estudios y es que cuando las mujeres logran llegar a allá, es porque realmente son casi que unas tiburonas, porque han logrado pasar todos los obstáculos y han competido en franca lid para poder lograr esa posición, entonces es un reto el llegar y es un reto mantenerse.

Uno ve la corrupción de Odebrecht, ve la corrupción en la justicia, malas decisiones en Reficar y hay una lista larga para citar. Incluso, los políticos buscan la presidencia por firmas y no por sus desahuciados partidos. ¿Hay crisis de liderazgo en Colombia?

Hay una crisis de valores, pensaría yo, por más buenas prácticas de gobierno corporativo que se implementen y que las empresas propendan por ella. Al final hay unas pérdidas residuales, las organizaciones no son organizaciones per se, hay seres humanos tomando decisiones, entonces por más buenas prácticas que se tengan, por más blindaje, la junta directiva más experta –que tiene responsabilidades legales enormes y que es otro camino en el que hay que trabajar, que un miembro sepa la responsabilidad de estar en una junta, que las conozca–, entonces es una crisis de los valores de las personas, de comportamientos éticos, que eso viene desde la familia, desde la formación en los primeros niveles. Cuando llegan a esas altas posiciones, ahí es donde realmente emerge la esencia del ser humano.

¿Cómo lograr el balance entre ser mamá, esposa, docente e investigadora?

No es una tarea trivial, pero se logra. Y en mi caso particular puedo decir que he sido afortunada y bendecida, porque tengo el mejor coequipero, que es mi esposo. El desarrollo profesional es un desarrollo de pareja, no individual, porque la pareja puede potenciar todos los logros, también los puede restringir, entonces cuando alguien necesita ese equilibrio entre el trabajo y la vida personal o familiar, pues ese equilibrio debe ser construido en pareja, y afortunadamente yo cuento con eso. Mi esposo también es académico, compartimos la agenda de investigación, entonces ha sido mi mayor motor, el que le ha dado valor a lo que hago, y ha permitido que ese equilibrio para mí sea mucho más fácil. Las tareas están totalmente distribuidas, y lo he logrado. Y desde el punto de vista institucional, también es muy importante contar con el aval de la institución, el CESA es una empresa familiarmente responsable que nos ha permitido a nosotros, por más ocupaciones que tengamos, tratar de identificar esos espacios para ese sano equilibrio entre lo personal y lo profesional. Yo creo que es un t6rabajo en equipo, uno solo es muy difícil.

 

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