Investigación de la Contraloría

Indebido manejo de recursos de regalías para innovación

El cambio de destinación de $1,5 billones constituye un daño enorme para el apoyo a la ciencia y la investigación, dijo rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla.

Archivo El Espectador

La academia había alertado sobre la inconveniencia del manejo de los dineros de regalías para el desarrollo de proyectos de ciencia y tecnología por parte de las gobernaciones. Y su temor se está cumpliendo. Muchos de esos recursos se han destinado “a establecimientos que no cuentan con dichas características, como un asadero de pollos y un spa”, dice un informe presentado por la Contraloría General y que muestra el resultado de una auditoria sobre los millonarios recursos de regalías destinados al desarrollo científico y tecnológico de las regiones del país.

Entre 2012 y 2016, esos dineros ascendieron a $3,8 billones. El estudio de la Contraloría destaca que en un proyecto por $16.000 millones en el Cauca, cuyo fin era fortalecer capacidades tecnológicas y competir en el mercado global, algunos de los recursos se destinaron a un asadero de pollos y un spa. 

En Vichada se aprobó una iniciativa para construir un centro de formación e investigación en energías renovables por $32.917 millones, con el objeto de crear espacios para la investigación aplicada en generación eléctrica, pero “lo más grave es que en su ejecución modificaron el alcance el proyecto”. Y en Córdoba, al auditar diez proyectos hicieron hallazgos fiscales por cerca de $30.000 millones.

“La Contraloría considera crítico que en la práctica existen 33 fondos de ciencia y tecnología y no uno, que el peso fundamental de las decisiones se concentra en los gobernadores y que la inmensa mayoría de los recursos está en departamentos que no cuentan con las capacidades en ciencia y tecnología que les permitan invertirlos de manera pertinente y eficaz”, dice el contralor, Edgardo Maya Villazón.

 “La auditoría de desempeño a 33 proyectos por valor de $380.000 millones, evidencia que en cinco de ellos por $76.000 millones no es clara su pertinencia como de ciencia y tecnología o su alcance fue modificado de manera sustancial, a lo largo de su ejecución”, precisa el informe de la entidad de control.

Varios académicos coincidieron en que el diseño institucional del Fondo de Ciencia y Tecnología estuvo mal concebido: el hecho de poner en cabeza de las gobernaciones la ejecución de los recursos para la investigación, que debe ser a mediano y largo plazo, cuando los afanes políticos de las administraciones departamentales son a corto plazo, para cumplir los compromisos de sus gobiernos.

“La destinación de los recursos que se hace con criterios más políticos que científicos y técnicos lleva necesariamente al resultado que ha mostrado la Contraloría, que es dispersión en la utilización de los recursos, ineficiencia en su utilización, pero también en el desarrollo de los proyectos aprobados”, señala el académico, Álvaro Zerda, de ciencias económicas de la Universidad Nacional.

Cemento o educación

Maya está de acuerdo con la queja de Ignacio Mantilla, rector de la Universidad Nacional, quien se refirió a la propuesta del Gobierno de trasladar los saldos disponibles del Fondo de Ciencia y Tecnología por $1,5 billones a la financiación de las vías terciarias en el marco del cumplimiento de los acuerdos de paz. “Esta propuesta encuentra justificación en la lentitud en el proceso de aprobación de los proyectos, como en su ejecución”, dice Maya.
“El cambio de destinación de $1,5 billones de regalías constituye un daño enorme para el apoyo de la ciencia y la investigación en el país y representa una visión atrasada y pobre en la consolidación del desarrollo de nuestra Nación”, dijo Mantilla en el editorial del periódico del centro académico.
“Se está condenando a un ‘paseo de la muerte’ a la ciencia, la innovación y la investigación”, alertó en el texto el rector de la Universidad Nacional.