También comandó los grupos de Colombia es Pasión y 7-24

La exitosa gerente del ciclismo colombiano

Ella es Luisa Fernanda Ríos, la mujer que lideró el regreso de los equipos nacionales a Europa. Después de tocar la gloria, se bajó de la bicicleta del Manzana Postobón y quiere rehacer su vida como empresaria.

Luisa Fernanda Ríos retratada justo cuando competía en lo que le apasiona: el ciclismo de montaña. / Copa Nacional de Enduro

Leí en El Colombiano que fue doble campeona mundial de carreras de aventura. Cuéntenos sobre esa etapa de su vida.

Esa es una etapa de mi vida en la que afronté grandes retos. Unos amigos y yo tomamos la decisión de correr el Ecochannel de Discovery Channel, que era una gran carrera de aventura y la misión era cruzar 900 kilómetros, día y noche, sin parar. Eso fue en la Patagonia, con equipos de cuatro personas, tres hombres y una mujer, se llamaba el equipo Bosi. Se convirtió en un estilo de vida y comenzamos a correr en distintos lugares, fuimos a Nueva Zelanda, Suiza, Francia, y también a muchas partes del mundo a cuanta carrera hubiera, hasta que fuimos a una de las paradas mundiales en Ecuador, donde el equipo eran dos mujeres y dos hombres. Consiste en que se corre en diferentes disciplinas: escalando, kayak, patinando, bicicleta, día y noche sin parar. Eso se me volvió una pasión, y de los últimos que corrí, fue también una parada mundial porque ya estaba enganchada al entonces equipo profesional Colombia es Pasión, y lo dejé porque no tenía tanto tiempo para entrenar.

¿Al frente del equipo Colombia es Pasión-Café de Colombia cuál fue su mayor trofeo?

Que Colombia volviera a correr un Tour de L’Avenir, porque allí fue en donde los grandes ciclistas colombianos comenzaron a hacer historia en los años 80. Eso fue con Alfonso Flórez, quien lo ganó en 1980. Yo cogí la gerencia del equipo en 2008, invitada por Luis Guillermo Plata. Venía de la empresa privada, fuera de que era corredora por todo el mundo, tenía una empresa propia de carreras de aventura con la que hacíamos Siete Cerros Medellín, la Travesía Bosi, eran los tipos de carreras que se hacían afuera, pero aquí en Colombia y trayendo a grandes corredores del mundo. Ahí fue donde casualmente me conocí con Luis Guillermo Plata, que era ministro de Industria y Comercio, y lideraba la campaña Colombia es Pasión, e Ignacio Vélez, que era como la cabeza del proyecto de ciclismo que tenían.

Pero, ¿cómo hicieron para volver a llevar a los colombianos a Europa?

En el 2006-2007 el equipo trataba de ser invitado a la Copa de Naciones para poder competir en el Tour de L’Avenir y no lo lograba, entonces uno de los grandes retos era replantear para poder lograr esa participación. Nos sentamos y se hizo una planeación estratégica, miramos qué carreras nos servían y daban puntuación, y lo logramos. En 2009 puntuamos y fuimos a L’Avenir. Nuestro capo era Sergio Luis Henao, pero él se nos cayó en la primera etapa y, como era el capo, pues el primer día nos cogieron seis minutos, cuando estábamos totalmente seguros de que podíamos pelearlo. Teníamos un buen grupo: Pantano, Sergio Luis, Atapuma, todos estaban muy chicos.

Y no se quedaron ahí...

En 2010 dijimos: Hay que seguir insistiendo. Puntuamos y cambiamos la estrategia. Pusimos un plan A y un Plan B. El capo era Atapuma, pero como sucedió antes, se nos cayó. El plan B era Nairo Quintana y fue cuando ganamos el Tour de L’Avenir con él. Gran logro, cierto, volver a escribir historia en el ciclismo europeo con gente joven, ganar el Tour de L’Avenir. En 2011 lo peleamos otra vez y ganamos con Esteban Chaves.

¿Comenzó así la carrera del éxito?

En 2012 hubo una crisis de gobierno porque querían cerrar el proyecto, quitaron todo el presupuesto a pesar de que habíamos ganado dos veces consecutivas el Tour de L’Avenir. Salimos en 2012 con un equipo totalmente renovado, pero que nadie conocía. Estaban Juan Chamorro, Éver Rivera, y no era fácil dejar un equipo con ciclistas como Nairo, Atapuma, Henao, a un equipo aficionado y mantener la categoría. Nos presentamos otra vez al Tour de L’Avenir y quedamos de segundos con Chamorro, a un segundo del líder, un francés. El gran logro fue mostrarles al mundo y a los equipos grandes esa cantera de talentos, a pesar de lo duro del presupuesto.

¿Cuándo apareció el patrocinador privado?

Luis Guillermo Plata le pedaleó mucho al tema, gracias a él surgió el equipo, pero cuando se cambia de ministro esos cambios políticos afectaron mucho el proyecto. Seguimos con actitud hasta que logramos en 2015 que una empresa privada se vinculara, y ahí fue cuando entró Manzana Postobón. Pero estaba un poco temeroso al principio porque el ciclismo vivía una crisis por los escándalos de dopaje y una marca como esa no puede estar enredada a esos escándalos. Pero vieron el proceso, que era un equipo joven, donde teníamos un pasaporte biológico interno y controlábamos a nuestros ciclistas para que no pasara nada.

¿Cómo termina una empresaria de carreras de aventura siendo la figura de la gerencia del ciclismo colombiano de ruta?

No quiero quedarme con los créditos yo sola. Esto es un trabajo de mucha gente, de todo el equipo, primero desde los visionarios como Luis Guillermo Plata e Ignacio Vélez, todo el equipo técnico con quien nos apoyamos muchísimo, digamos que uno va liderando el proyecto pero esto es un trabajo de todos. Yo nunca pensé estar metida en ciclismo de ruta, soy aventurera por naturaleza, tengo alma de gamín. Entro y me dicen: venga, ayude, denos una mano con su forma de ver las cosas, con la experiencia de la empresa privada, venga y plásmelo en estos ciclistas. Te lo juro que yo cuando entré no tenía ni idea de qué era un pelotón, pero poco a poco muy fue apasionando por el tema.

Va uno entendiendo, la gente extraordinaria que trabaja en esto, unos ciclistas que son la mayoría campesinos, entonces lo que yo puse fue mi granito de arena para que también conocieran Europa, volver a correr allá, demostrar que somos buenos. Cuando entré al equipo, iba solo por seis meses, y pasaron 10 años a pesar de la lucha, lucha que se vio recompensada con la invitación de este año a la Vuelta a España. Esa capacidad de los colombianos de poder ser buenos en ciclismo, pues ayudaba a superar cualquier obstáculo. Entré enredada y terminé respirando ciclismo siempre pensando en tener un equipo en una Vuelta a España, en un Tour de Francia.

¿Si no es con inversión privada, no se puede llegar al ciclismo de alto nivel?

No, hablando de ciclismo es imposible. Se necesita empresa privada y eso lo vivimos en carne propia. Se tuvieron dineros estatales y formamos a los ciclistas para que cuando apareciera otro con mayor billetera se los llevara. Deberían ser contratos más largos para poder proyectarse con ellos, si son jóvenes hay que tener paciencia y hacer la proyección a largo plazo. Así que con nuestra lógica, que no es la misma lógica política, pues es muy difícil. Además porque el ciclismo profesional es un negocio muy costoso, donde la inversión es muy alta y la retribución es marca e imagen, a diferencia de fútbol, que lo transmiten en horario triple A y con ello un mundo de cosas alrededor que permiten recuperar la inversión. La empresa privada juega un papel muy importante en el ciclismo. Si no es con empresa privada, es muy difícil proyectar un equipo a grandes cosas, a grandes carreras. Se necesita inversión en el tiempo y la empresa pública eso no te lo da.

Me contó que se va del Manzana Postobón. ¿Qué pasó? ¿Por qué?

El ser humano cierra ciclos cada 5, 10, 15 o 20 años. Me apasiona mucho mi trabajo, el ciclismo, y si uno mira desde afuera, se hizo mucho, y repito, eso no fue crédito mío, fue de un grupo de seres humanos maravillosos, pero quiero liderar un vuelco, soy mamá hace cinco años, y entré al equipo sin ser mamá, era mujer libre y en 2012 fui mamá. Quiero dedicarle más tiempo, viajar a esas cosas que me gustan a mí, como la bicicleta de montaña, la naturaleza, me gustaría volver a ser empresaria. A medida que uno va creciendo le da mucho al país, pero es muy difícil hacer un proyecto, entonces uno dice: “Es la hora dedicarme a lo mío. Yo tengo que buscar una vejez que de pronto el equipo no me la va a dar”. Fue una decisión muy dura, pero con una Vuelta a España uno dice: “Ya, ya está rodando el ciclismo colombiano, ahora hay que rodar por uno mismo”.

¿Cuál es el panorama del ciclismo femenino en Colombia? ¿Hay alguna proyección?

Hay que trabajar muy duro, hay que ser muy terco para seguir con un proyecto como el ciclismo femenino. Desafortunadamente somos un país machista, incluso el mundo. Las mujeres tenemos que abrirnos un camino y lo he vivido en carne propia. Y nos toca demostrar más de lo que a los hombres les toca demostrar. Estoy segura que a nivel femenino podemos conseguir muchas más medallas que los hombres, que el ciclismo masculino, la cosa es que hay que ser demasiado terco y seguir adelante para poder consolidar un proyecto femenino. Tiene un calendario igual de importante y eso se ve por ejemplo en la Vuelta a Colombia. Se corre la masculina pero no te das por enterado de que se está corriendo la Vuelta a Colombia femenina, y lo montan faltando unos días antes de que termine la de hombres para ahorrar recursos. Falta un líder ahí para que ayude a empoderar a esas mujeres que tienen igual o más capacidad para lograr tener un buen ciclismo. Es que Colombia es un país ciclístico, somos tan buenos en ciclismo como lo son los kenianos en atletismo, eso está científicamente demostrado. Por nuestra geografía, por nuestros genes, por nuestra altura. Ojalá haya un líder que pueda poner a las mujeres en la posición en la que están los hombres en este momento.

¿Cuál es el futuro del ciclismo colombiano desde la visión de la gerente de los equipos más destacados de Colombia?

Ya dimos el primer paso, no abrimos la ventana, abrimos la puerta de par en par. Lo que hay que hacer es seguir consolidando a estos grandes ciclistas que están en el World Tour, un Rigoberto Urán, un Nairo Quintana, ir por el Tour de Francia el año entrante; un Járlinson Pantano, un Sergio Luis Henao. Seguir con la entereza, seguir con proyectos como el Manzana Postobón, 100 % colombiano, que es el ramillete principal. El ciclismo colombiano está en furor, estamos de moda en el mundo y hay que aprovechar eso para poder potencializar a estos ciclistas. No es fácil dejarlos, es duro, pero uno debe saber cuándo retirarse. Da duro soltar al hijo, pero hay que soltarlo para que crezca y vuele.

Los muchachos tienen tanta capacidad en ciclismo que aquí no hay ningún dirigente que les dé capacitación, no, aquí es trabajar duro para que aparezcan recursos, catapultarse y poderse mostrar en el mundo, y eso creo que es la tarea de quien me deba reemplazar.