Personajes del año 2019

La mujer al frente de Juan Valdez

Camila Escobar lidera Procafecol, la empresa detrás de las tiendas de los caficultores colombianos. Asegura que su rol de presidenta, que implica velar por la salud de una marca relacionada con la identidad nacional, la ha acercado a la gente.

Para Camila Escobar, el liderazgo de hoy no se trata del poder, sino de escuchar, entender y encontrar puntos en común. / Cristian Garavito.

Manejar Procafecol, la empresa detrás de la marca Juan Valdez, puede ser una de las experiencias más interesantes desde el punto de vista empresarial y gerencial, a la vez de una de las más riesgosas.

El arriero, la mula y los bultos de café forman una especie de trinidad que resulta difícil de disociar de la imagen de Colombia. No se trata de chovinismo o un patriotismo trasnochado, sino del reconocimiento de que Juan Valdez es una de las marcas que más identifican al país, tanto afuera como adentro.

Por eso, cuando Camila Escobar asumió como la presidenta de Procafecol, que emplea a más de 2.100 personas, supo que sus retos no solo eran un asunto que pasaba por lo económico, las discusiones sobre crecimiento y balance presupuestario, sino de mantener saludable una suerte de entidad ontológica nacional.

Escobar, de 38 años, es una ejecutiva que lleva las riendas de un negocio que goza de buena salud, aun cuando su operación está rodeada de competencia (desde cafés especializados hasta grandes cadenas) y vinculada de cierta forma a factores externos, como los precios internacionales del café. “Me siento muy orgullosa de liderar Procafecol, porque Juan Valdez es un producto de Colombia, que goza de un gran reconocimiento aquí y en el exterior. Mis metas son generar crecimiento y estabilidad”.

Estabilidad puede ser una palabra compleja, incluso volátil, al hablar del mundo cafetero. Por ahora los precios internacionales (y los internos) sirven como un parte de tranquilidad para los productores. Pero hace apenas un año el panorama era bien distinto, con remuneraciones a los cafeteros que no alcanzaban ni a cubrir los costos de producción.

Escobar reconoce que ha sido un año difícil para el entorno cafetero, pero todo su discurso habla de crecimiento, expansión y consolidación. Hay un optimismo que corre hondo en su lenguaje y en su tono. Álvaro Mutis solía decir (aunque la frase quizá no era original del escritor colombiano) que el optimista es aquel al que no le han dado todos los datos. Y, sin embargo, las cifras de Procafecol dan lugar para sonreír, con crecimientos de doble dígito, utilidades por $8.000 millones y la perspectiva de acabar el año con más de 320 tiendas en todo el país.

Liderar en el mundo de hoy

“Creo que el liderazgo ha cambiado mucho. Mejor dicho, no se trata del poder, de mandar. Es mucho más de escuchar, entender y encontrar puntos en común”, cuenta Escobar, quien se tituló originalmente como ingeniera industrial, como una forma de combinar dos intereses: una curiosidad por los aspectos técnicos, por cómo funcionan las cosas, y el contacto con la gente. “El liderazgo cada vez se ejerce más a través del trabajo en equipo y de los demás. Mi rol exige ser una facilitadora para la toma de decisiones. Y tengo que dar la línea en estrategia y propósito en la compañía”.

Por pura coincidencia, el primer trabajo de Escobar (su práctica universitaria) fue en la Federación Nacional de Cafeteros (que tiene más del 90 % de las acciones de Procafecol). Después de allí pasó por McKinsey y Belcorp antes de regresar, de cierta forma, al punto de inicio de su carrera. La ejecutiva se desempeña como presidenta de la empresa detrás de Juan Valdez desde octubre de 2018.

La alta gerencia puede ser una labor muy solitaria. Larry Page, hasta esta semana el CEO de Alphabet (empresa dueña de Google), aseguraba en una entrevista que uno de los peores aspectos de su rol era la distancia que interponía entre él y los demás. Para Escobar, la experiencia de dirigir Procafecol ha sido lo contrario: “Siento que mi rol me ha acercado más a la gente. Por ejemplo, hoy tengo más contacto con las tiendas y es muy satisfactorio ver cómo se conectan con la empresa”.

Bienestar suele ser otra palabra complicada para algunos de quienes llegan a cargos de alta gerencia, con grandes responsabilidades y pesos (a veces lastres) para cargar en simultánea con las horas eternas de reuniones y los cientos de correos diarios. Escobar asegura que sus días más largos son los que incluyen la confección de los presupuestos. Y, claro, también habla de muchas reuniones y una nutrida bandeja de entrada en el computador.

Los días de esta ejecutiva arrancan temprano y suelen incluir sesiones de correr y de yoga por propósitos enteramente opuestos. “Correr es uno de mis momentos para concentrarme en las prioridades”, cuenta. Y esta frase suena muy en la línea de algo que dice el escritor japonés Haruki Murakami (quien practica el deporte desde hace más de 35 años): “Estar activo todos los días facilita escuchar esa voz interior”. El yoga opera para Escobar como una forma de dejar ir las cosas, una suerte de abandono temporal si se quiere. “Trabajar acá realmente ayuda a contagiar a la gente con la misión de la empresa, tanto en ella como hacia afuera, porque Juan Valdez irradia bienestar. Hoy nuestra meta es convertirnos en la marca colombiana más reconocida mundialmente”, finaliza.

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2019-12-07T21:00:00-05:00

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Redacción Economía.

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La mujer al frente de Juan Valdez

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