Conservando el aroma y el sabor del grano

La mujer que le agrega valor al café colombiano

Ella es Constanza Mejía y está al frente de Buencafé, la dependencia de la Federación de Cafeteros de Colombia que ha logrado, con innovación, que el café liofilizado se venda en una proporción de 4,6 veces más en el exterior que si se exportara como materia prima.

Constanza Mejía lleva 31 años en la organización, es ingeniera industrial especializada en administración de sistemas de información. / Mauricio Alvarado - El Espectador

¿Qué es Buencafé y qué es liofilización?

Buencafé es una dependencia de la Federación Nacional de Cafeteros creada hace 44 años con el fin de darle salida a una cantidad de café que en ese entonces no se exportaba. Los dirigentes de la Federación buscaban una alternativa de agregación de valor y se encontró que la liofilización era el método más sofisticado para lograr café soluble.

Liofilizar es lo mismo que deshidratar, es un método de secado y se utiliza en la industria de alimentos y en la farmacéutica. Se requiere que el producto esté congelado y el agua que está presente en ese producto, que es hielo, lo pasamos a estado gaseoso sin pasar por el estado líquido, que es lo mismo que uno veía en química, en el colegio, de sublimación. Sublimar y liofilizar son sinónimos.

¿Y qué resultados ha traído ese proceso para la caficultura colombiana?

Ha sido fundamental, porque no solamente se le dio utilización a un café que no se exportaba, sino que se está agregando valor de manera que este café se vende en una proporción de 4,6 veces más que si se exportara en materia prima. Y se inmortalizan también el sabor y el aroma del café colombiano, porque la meta de un café liofilizado es parecerse lo máximo posible a una taza de café recién colado.

¿Cómo se lidera, entonces, a Buencafé?

Teniendo en cuenta el recurso humano, la gente, que es lo clave en cualquier organización. Nos hemos empeñado en tener personas que se adapten primero a la cultura organizacional, competentes, que estén contentas con lo que hacen. Y nosotros nos sentimos muy contentos porque le vemos todo el sentido a lo que hacemos día a día, que todo lo que agreguemos en valor, que todos los ingresos que logremos con la producción, comercialización y venta de café liofilizado y extracto concentrado de café, que es otro producto nuestro, es platica que les entra a los caficultores. Todos nuestros ingresos van al Fondo Nacional del Café, eso le da mucho sentido a la labor que nosotros desarrollamos, saber que estamos contribuyendo a un conglomerado humano, sentir que podemos servirles a los caficultores de Colombia.

Lleva más de 30 años en la Federación de Cafeteros. ¿Cómo ha sido labrarse camino en esta organización?

Yo empecé hace 31 años, me gradué de la universidad y empecé a trabajar en la fábrica, y todos los días de mi vida aprendo. Ha sido un trabajo supremamente gratificante desde el punto de vista profesional y personal. La Federación es una empresa donde encuentras las oportunidades, te vas labrando el camino, como tú dices, la empresa va viendo cuáles son tus fortalezas, y te va ubicando. Uno se enfoca, se orienta y escala.

Se dice que Buencafé es el activo más importante del Fondo Nacional del Café. ¿Hasta dónde lo ha logrado llevar Constanza?

Cada vez la fábrica se posiciona más y más en el mercado internacional y también en el nacional, hoy tenemos una producción ya copada de 11.500 toneladas de café liofilizado al año, estamos produciendo al 98 %, y justo ahora estamos en un proceso de expansión con base en una serie de eficiencias internas que hemos logrado. Estamos haciendo una expansión de 2.000 toneladas adicionales buscando después otra futura expansión que seguramente tendremos lista hacia el 2021.

Están superando las metas trazadas…

Sí, vamos a llegar a 13.500 en el 2018 y luego la idea es crecer unas 3.000 o 4.000 toneladas más.

Recuerdo que estuvo en la baraja cuando se dio el cambio en la gerencia general de la Federación de Cafeteros. ¿Cómo le va con los caficultores en la región?

Muy bien. Los cafeteros se sienten muy cómodos cuando nos visitan, porque ellos saben del compromiso nuestro. Saben que es un compromiso auténtico con ellos. Nos entendemos muy bien.

Pasó por el área de desarrollo de personal de Buencafé. ¿Cómo se debe formar a una persona para que sea un buen trabajador?

La empresa siempre ha sido muy fuerte en procesos de educación y formación. Las personas entran a la empresa realmente conociendo nada, y eso es normal, a esa persona la involucramos en un proceso educativo donde aprende haciendo. Desde hace más o menos ocho años estamos involucrados en una filosofía de administración participativa donde los empleados tenemos muy claro su rol, una competencia adecuada para lo que se hace, están claros los indicadores y metas y pueden ofrecer ideas para el mejoramiento de lo que hacen. Esto le ha dado mucho sentido a lo que cada persona hace. En la medida en que esa persona está realizada y contribuyendo, porque cada uno es experto en su área de trabajo, eso ha sido de gran impacto para la organización.

¿Cómo han impactado y contribuido en su desarrollo profesional su esposo y su hijo?

Han sido fundamentales, porque el saber que estoy apoyada por ellos, para mí representa una gran tranquilidad y confianza. Si yo no tuviera ese respaldo en el hogar, sería muy complicado ejercer mi labor.

Hizo un programa de alta gerencia en los Andes. ¿Qué tipo de formación debe tener un buen líder?

Para mí la formación está dada, en primer lugar, por el origen, por la familia, esa es la semilla fundamental de una persona, independientemente de si ejerce un cargo de liderazgo o no, y luego cuando ya se va perfilando como líder debe tener le olfato y la conciencia de cuáles son las cosas que debe reforzar. Por ejemplo, si tengo deficiencias en la comunicación, debo mirar cómo fortalecer, o si es una dificultad en mi organizar el tiempo, pues trabajar en ello, o aspectos administrativos o técnicos, sin perder de vista que uno no lo puede saber todo. Por eso es importante el equipo de trabajo, saberse rodear, empoderar bien a la gente y saber delegar.

Habla de empoderamiento, entonces hablemos de relevo generacional. ¿Cómo está preparando a su sucesor?

Ese es un tema muy importante en mi agenda del día a día, tengo preparado no solo un relevo, son varios relevos generacionales en la empresa, gente que me puede suceder y eso lo digo con orgullo, porque ese es un proceso natural, llega el momento en que uno se tiene que ir, y se debe ir con alegría, con la satisfacción del deber cumplido.

Salir por la puerta grande…

Por la puerta grande y con la tranquilidad de que en la empresa va a quedar alguien cogiendo las riendas y sacándola adelante. Y esa formación de los relevos comienza con tener quién reemplaza cuando uno se va de vacaciones o como cuando salgo de viaje. Saber que la gente está al frente de la empresa y yo no me debo preocupar, es una tranquilidad muy importante.

¿Qué piensa de la mecanización de la agricultura, que aquí tiene una mano de obra tan intensa?

Es fundamental, todo lo que sea la incorporación de la tecnología en el trabajo es fundamental, porque cada vez la tendencia es a que los trabajos repetitivos desaparezcan y que el ser humano realice labores donde esté ejerciendo su racionalidad, donde esté poniendo su granito de arena. Esos son los trabajos retadores. El trabajo repetitivo está en las máquinas. Y en la caficultura cobra todo sentido ese postulado.

¿Qué tan importante es, teniendo en cuenta casos como el suyo, el papel de la mujer en la caficultura colombiana?

El papel de la mujer es relevante en la caficultura. Antes, cuando no era tan visible la mujer en el campo, era quien estaba detrás, al frente de los cuarteles de los trabajadores, preparando el alimento, solucionando la logística de todas estas personas, algunas trabajadoras que hacían la recolección o la siembra. Si ese aspecto falla, se va al traste.

Se rompe la cadena…

Exacto. Ya la mujer se fue involucrando y empezó a salir de su rol doméstico, empezó a sembrar el café por su propia cuenta, a ser empresaria, con todos sus valores femeninos. Eso ha permitido que se vean aspectos antes invisibles y que hoy se complementan perfectamente con el rol del hombre.

¿Y cómo es la presencia de la mujer en una empresa tradicionalmente controlada por hombres?

Esa pregunta la hace mucha gente. ¿Cómo ha podido escalar en una organización que la gente percibe como machista? Yo tengo otra teoría al respecto y es que cuando la organización comenzó, hace 90 años, pues la mujer estaba en la casa. Su rol estaba en el hogar. Entonces, por sustracción de materia no había mujeres en la organización, en la empresa. Ya cuando la mujer sale y empieza a estudiar y a tener un papel más preponderante en el trabajo, empieza a ingresar a la organización. Yo no me fijo en si en una reunión hay más hombres que mujeres, yo me relaciono con personas, independientemente del género, miro es cómo podemos hacer más productivo el trabajo en equipo y cómo podemos lograr los resultados que se nos han encomendado.