La nueva perspectiva energética de la AIE es incierta

La Agencia Internacional de Energía dice que llegar a un sistema de cero energía neta sin succionar enormes cantidades de dióxido de carbono del aire en los próximos 30 años es una tarea gigantesca. Sin embargo, es importante explicar en detalle.

Foto de referencia. Archivo

La Agencia Internacional de Energía (AIE) quiere que usted sepa que no está en el negocio de los pronósticos: "La Perspectiva energética mundial (WEO, por sus siglas en inglés) analiza las opciones que darán forma a nuestro uso de energía, nuestro medio ambiente y nuestro bienestar. No es, y nunca ha sido, un pronóstico de dónde terminará el mundo energético".

El hecho de que la AIE sienta la necesidad de resaltar esto en el prólogo a su última perspectiva energética a largo plazo da justo en el grano: en gran medida, no importa que no esté pronosticando. Debido a la importancia de la AIE y al hecho de que no muchas instituciones tienen la inclinación o el financiamiento para mantener modelos detallados de oferta y demanda de energía global —más la preferencia de nuestra especie de buscar estadísticas ya preparadas—, se tiende a percibir la Perspectiva energética mundial como un trabajo de referencia en lugar de una ayuda al pensamiento. Esto no es culpa de la AIE, sencillamente es lo que sucede.

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Por lo tanto, en abril, un grupo de fondos de inversión, instituciones científicas y grupos de expertos escribieron una carta a la AIE exigiendo que WEO mapeara de manera más explícita los escenarios consistentes con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura asociado con el cambio climático. La AIE llegó a mitad de camino. El antiguo escenario central llamado "Nuevas políticas" ha sido renombrado "Políticas establecidas", capturando así el impacto de los planes de formuladores de políticas en lugar de las mejoras asumidas. El más ambicioso "Escenario de desarrollo sostenible", o EDS, cobra más relevancia en esta edición, mientras que el "Escenario de políticas actuales" —el escenario que acoge incendios e inundaciones— pierde peso.

La crítica central de WEO es que no prioriza un escenario con una buena posibilidad de limitar el aumento de la temperatura del mundo desde los niveles preindustriales a 1,5 grados Celsius. El EDS secundario, que la AIE caracteriza como acorde con el Acuerdo de París, se acerca mucho más que el caso de Políticas establecidas. Sin embargo, si bien es coherente con las rutas modeladas que limitan el calentamiento por debajo de los 2 grados centígrados, aún implica superar el objetivo de 1,5 grados. Evitar esto significaría llegar a cero emisiones netas para 2050, según el informe especial del año pasado del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés).

En cambio, el EDS se basa efectivamente en el despliegue de la captura y almacenamiento de carbono más allá de 2050 para corregir el exceso, y la AIE señala que muchas de las vías encuestadas por el IPCC hacen lo mismo. En cuanto a llegar a cero emisiones netas para 2050 sin depender de la captura, el lenguaje de la AIE es escéptico, por decir lo menos:

"Los cambios adicionales plantearían desafíos que serían muy difíciles y muy costosos de superar. Esta entrega no es algo que esté dentro del poder del sector energético únicamente. Sería una tarea para la sociedad en su conjunto y probablemente implicaría cambios de comportamiento generalizados".

La AIE tiene razón; llegar a un sistema de cero energía neta sin succionar enormes cantidades de dióxido de carbono del aire en los próximos 30 años es una tarea gigantesca. Así, sin embargo, seguramente valdría la pena explicarlo en detalle en lugar de condensarlo en una declaración cualitativa.

Como escribí, deberíamos replantear la forma en que consideramos el cambio climático, alejándonos del "costo" y acercándonos a una visión holística de las inversiones y recompensas, tal como lo hacemos, de manera defectuosa, con nuestros sistemas de energía actuales. Después de todo, los escenarios de las Políticas establecidas, y, especialmente, las Políticas actuales, conllevarían enormes costos propios, en forma de un ambiente degradado. Además, tanto la AIE como el IPCC reconocen que las tecnologías de captura de carbono no han sido comprobadas y podrían ser potencialmente insostenibles a su manera en términos de, por ejemplo, requisitos de terreno. Los escenarios son, como nos recuerda la AIE desde el principio, solo eso, escenarios. Así que mostrar uno que pueda parecer poco realista de una manera diferente a la falta de realismo de nuestro camino actual no haría daño.

Es tentador considerar que WEO es una cómoda manta para los intereses de los combustibles fósiles, pero sería superficial para titulares energéticos verlo de esa manera. Sí, el escenario de políticas establecidas prevé el dominio continuo de los combustibles fósiles hasta 2040, al menos. Sin embargo, el EDS da un giro efectivo al modelo económico actual, impulsado por el crecimiento, de los negocios de carbón y petróleo en la década de 2020 y hace lo mismo con el negocio de gas natural en la década de 2030. La inversión en la producción de petróleo y gas se detiene casi de inmediato y luego disminuye, eliminando el pilar central para una recuperación generalizada de la caída.

Este, después de todo, ni siquiera es el escenario más drástico exigido por los críticos de la AIE. No debería pasar por alto que la última edición de WEO representa un cambio impulsado por las exigencias de una amplia gama de instituciones, incluidas las que representan a los mercados de capitales, para trazar vías más rápidas hacia la reducción de las emisiones de carbono.

Aunque deje insatisfacción para algunos, el hecho mismo de que este documento, entre todas las cosas, se haya convertido en un campo de batalla resalta la urgencia de manejar el cambio climático y la forma en que ese sentido de urgencia se está extendiendo más allá de los límites de los centros de pensamiento y laboratorios. Como metáfora de dónde estamos en el manejo del cambio climático, un informe de 800 páginas lleno de tablas con datos ingresados por nerdos no parece el camino obvio, pero lo tomaré.

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Liam Denning -Bloomberg.

Economía

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