Preocupa la guerra comercial entre Estados Unidos y China
contenido-exclusivo

Las cinco alertas de la economía colombiana

La deuda, el desempleo y la efectividad de las políticas del Gobierno para reactivar la construcción son algunos de los factores a considerar.

La industria, jalonadora de la economía, no muestra dinamismo sostenido pese a crecer. / Bloomberg

Los comentarios del gerente del Banco de la República, Juan José Echavarría, de que la economía colombiana se habría estancado han causado un fuerte debate. Y aunque el presidente Duque dio un parte de tranquilidad diciendo que Echavarría lo llamó para retractarse, la duda persiste. Esta discusión no es nueva y no solo se está dando entre funcionarios del sector público. Este año, diferentes entidades privadas, analistas y hasta organizaciones internacionales han hecho diferentes críticas y advertencias de índole económica. Y al parecer hay cinco puntos en los que las alertas parecen haber convergido.

Desempleo

El desempleo no ha tenido un buen comportamiento en 2019: un indicador que durante los últimos cinco años se había situado por debajo de los dos dígitos, ahora está de nuevo por encima del 10 %. El Gobierno ya reaccionó a esta situación y anunció una nueva política de empleo que contempla un Sistema Nacional de Cualificaciones, reformar las bolsas de empleo e impulsar el emprendimiento.

Sin embargo, de acuerdo con Iván Daniel Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, “el hecho de que el PIB esté subiendo, pero empeoremos en términos de desempleo, significa que no hay certeza de que el crecimiento económico ayude al empleo. Se requiere una intervención para incentivar más plazas, pero la política se debe enfocar también en crear puestos de calidad (con todos los derechos laborales), es decir, también debe procurar reducir la informalidad”.

La percepción de riesgo

Debido a la intensificación de la guerra comercial entre China y EE. UU. las monedas de las economías emergentes han sufrido una fuerte devaluación. Esto explica el alza tan fuerte que ha tenido la tasa de cambio en el último par de meses: a comienzos de abril el dólar en Colombia estaba por los $3.100 y hace una semana la divisa estaba por encima de los $3.300.

El profesor de economía Diego Guevara, de la Universidad Nacional, explica que “el hecho de que la tasa de cambio se encuentre por los $3.300, aun cuando el precio del petróleo esté por encima de los US$50, significa que hay una mayor percepción de riesgo de la economía colombiana a nivel internacional. Y esto no es un tema de esta semana, ha venido pasando todo este año: incluso fue advertido por una de las calificadoras”.

La deuda

El país está a la espera de que en las próximas semanas se publique el primer marco fiscal de mediano plazo que realiza la administración Duque. Se trata de un documento que muestra cómo se espera que se comporten las finanzas nacionales en los próximos años, contemplando los ingresos esperados y el nivel de endeudamiento. Y aunque no se conocen detalles del informe, se sabe de dos grandes puntos que considerará: la Ley de Financiamiento, que se quedó corta por $7,14 billones, y la flexibilización de la regla fiscal, que da luz verde a mayores niveles de endeudamiento para los próximos años: la meta de déficit en las finanzas públicas pasó del 2,2 % del PIB al 2,7 % en 2019, y el objetivo para 2020 pasará del 1,9 al 2,3 %.

Se trata de una situación difícil de leer, y así lo muestran los comentarios encontrados de las calificadoras de riesgo: el pasado 23 de mayo Moody’s cambió la perspectiva de Colombia de negativa a estable y destacó mejoras de indicadores como la inversión, la industria y el consumo, además de mostrar confianza en el cumplimiento de la nueva regla fiscal. No obstante, el mismo día Fitch cambió la perspectiva del país de estable a negativa y alertó de que la pasada Ley de Financiamiento debilitará los ingresos de la nación. En cuanto a la regla fiscal, la calificadora indicó que “frecuentes cambios en las metas han hecho que la política fiscal sea menos predecible y creíble”.

Esto deja claro que las calificadoras seguirán de cerca el cumplimiento de las nuevas y más ambiciosas metas fiscales del Gobierno. Lo que está en juego es una posible rebaja en la calificación, o incluso peor, pues la otra gran calificadora, Standard & Poor’s, tiene actualmente a Colombia a tan solo un escalón de perder el grado de inversión (aunque mantuvo la perspectiva estable en diciembre de 2018).

La balanza de pagos

Otro dato que está empezando a inquietar es la brecha que está creciendo en la balanza de pagos. Los datos más recientes del DANE muestran que las exportaciones registran una caída del 0,1 % (enero-abril) y las importaciones un crecimiento de casi el 10 % (enero-marzo).

De hecho, el columnista de El Espectador Eduardo Sarmiento advirtió en su publicación de este domingo que “la enorme diferencia entre las importaciones y las exportaciones ocasiona una severa contracción de demanda que no ha sido compensada con el mercado interno. La economía opera con un exceso de ahorro que deprime el salario y se verá agravado por la caída de los precios del petróleo y la guerra comercial entre Estados Unidos y China”.

Esta brecha en la balanza de pagos es especialmente preocupante en momentos de incertidumbre internacional como el actual, pues deja más vulnerable al país ante cualquier choque externo que se presente.

La construcción

Los planes de impulso a la economía, PIPE, que se implementaron en el segundo período de la administración Santos demostraron el poder que tiene la construcción para reactivar la economía colombiana. Por esto, hay gran expectativa en torno a las medidas de choque anunciadas esta semana, pues si este sector vuelve a dinamizarse los niveles de crecimiento podrían volver a los que esperaban entidades como el Banco de la República (de 3,5 % en 2019).

Para reactivar la construcción, el Ministerio de Vivienda anunció un decreto que empezará a regir en un mes y que permite financiar hasta el 90 % de una vivienda que no es de interés social (no VIS). Es decir, cambia la restricción obligaba a las entidades financieras de exigir el 30 % de la cuota inicial del inmueble para aprobar este tipo de préstamos. Ahora la cuota inicial quedaría en 10 %.

Sin embargo, el ministro de Vivienda, Jonathan Malagón, explicó que las entidades financieras no están obligadas a implementar esta opción, pero con el decreto se elimina la prohibición que lo impedía.

Además, Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia, le explicó a El Espectador que hay que estudiar la propuesta, pues “requiere que analicemos cada caso de manera responsable y acompañemos a los clientes de una manera integral, para que realmente sea una solución sostenible a largo plazo”. Aunque reconoció que el sector constructor “es uno de los que hoy en día necesitan apoyo para que tenga un mejor crecimiento”.

Entonces no hay garantía de que esta política surta efecto, o no de inmediato. Pero de funcionar se estaría afectando uno de los rubros de mayor impacto en el sector construcción, ya que según la Superfinanciera la mayor parte de la cartera hipotecaria corresponde a vivienda no VIS ($32,8 billones), seguida por vivienda VIS en pesos ($9,7 billones).