Las propuestas que aliviarían las finanzas de la eurozona

Las perspectivas financieras de Europa cambiaron desde la llegada de Emmanuel Macron. Las propuestas del presidente francés hacia una mayor integración fiscal podrían impulsar a dirigentes de la Unión Europea a creer en el euro y en la unidad financiera.

Bloomberg

Cuando Francia eligió a Emmanuel Macron en mayo, de golpe, las perspectivas de recomponer las deficiencias inherentes al euro brillaron. Adoptada en 1999, la moneda europea común fue pensada como un proyecto político para fomentar la unidad. Pero la crisis en Grecia, una década más tarde, puso en evidencia la incapacidad del euro para aplicar normas compartidas, principalmente, en lo que respecta a la deuda y el gasto público.

El presidente francés está impulsando una mayor integración fiscal entre los 19 países que utilizan el euro como una forma de resolver, al menos, algunas de esas desventajas. En tanto Alemania da señales de apertura a las exhortaciones de Macron, es posible que los astros políticos estén alineándose para cambiar el euro y volver a poner en marcha la Unión Europea.

A continuación, algunas de las propuestas presentadas, y los obstáculos para su adopción:

Un presupuesto común

Macron propuso crear un presupuesto de la eurozona, con el fin de ayudar a financiar inversiones para impulsar el crecimiento, brindar ayuda financiera de emergencia y agilizar la respuesta del bloque a las crisis económicas. Si bien los países mantendrían discrecionalidad sobre sus proyectos, esta reserva común podría ser una bendición en los períodos de agitación financiera y reduciría la dependencia del Banco Central Europeo para estimular la economía de la eurozona. El acceso a este presupuesto estaría sujeto a que los estados se atengan a las normas del bloque.

Un solo ministro de Finanzas

Macron también ha propuesto crear el rol de un responsable de finanzas para la eurozona, una idea apoyada desde hace tiempo por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble. Esta persona sería responsable de un presupuesto y podría actuar bajo la supervisión del Parlamento Europeo. Schaeuble ha dicho que este cambio requeriría un ajuste de los tratados de la UE, algo que no es realista en este momento.

¿Qué países apoyan los planes?

Las propuestas de presupuesto y ministro de Finanzas comunes cuentan con el respaldo de países como España e Italia, los que han dicho que esas medidas son importantes para fortalecer al bloque y protegerlo contra futuras crisis. La Comisión Europea, brazo ejecutivo de la UE, también ha expresado su apoyo a la idea.

Avance hasta el momento

El euro ha tenido una década difícil. Desde el inicio de la crisis de la deuda europea, cinco de los miembros del bloque tuvieron que ser rescatados y Grecia estuvo a punto de abandonar el euro en 2015 a raíz de una mala gestión financiera, una política arriesgada y un déficit en crecimiento. Pero desde el pico de la turbulencia se han resuelto muchas de las debilidades estructurales, principalmente mediante la creación de una unión bancaria: un conjunto de nuevas estructuras y regulaciones que centralizaron el marco de supervisión y resolución para las entidades crediticias más grandes del bloque.

Deuda compartida

La propuesta probablemente más controvertida es la emisión de deuda que estaría garantizada por los estados del euro, una idea que Schaueble ha rechazado por considerar que establece demasiado riesgo sobre los contribuyentes. En un esfuerzo por aplacar las objeciones, la comisión planteó la creación de los llamados Activos Europeos Seguros, un instrumento financiero que ataría la deuda soberana de todo el bloque monetario para poder venderla a los inversores como un solo producto.

Un Fondo Monetario Europeo

Una idea que apoyan grandes integrantes de la eurozona como Alemania es transformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad con sede en Luxemburgo --el fondo de rescate de la eurozona-- en un Fondo Monetario Europeo confiriéndole un mayor poder sobre el control fiscal y más voz en materia de futuros planes de rescate. Esto permitiría al fondo monitorear las finanzas de países que están en dificultades y supervisar futuros rescates, una medida que quitaría algo de poder a la Comisión Europea, que está a cargo de la vigilancia fiscal.

Muchos funcionarios sostienen que las reformas más cruciales corresponden al ámbito de la regulación fiscal. Esto significa principalmente concluir la llamada tercera etapa de la unión bancaria: un marco común de garantía de los depósitos. Alemania se ha opuesto hasta ahora, ante el temor de que sus contribuyentes terminen siendo responsables de los problemas que aquejan a los balances en otros países.

Merkel ha reconocido públicamente la necesidad de adoptar algunas medidas hacia una mayor integración. Si bien es muy probable que no haya ningún avance antes de las elecciones alemanas el 24 de septiembre, las negociaciones sobre estos temas podrían avanzar rápidamente una vez formado un gobierno --suponiendo que la coalición esté dispuesta. Las reservas de Berlín persisten, pero la elección de Macron contribuyó a impulsar al gobierno alemán en algunas áreas donde hasta hace poco tiempo se negaba a cambiar.