Con responsabilidad y organización

“Liderar es valorar el trabajo de la gente”: jefa de Servicio al Consumidor de la SIC

Esa es la visión de Ana María Uribe, jefa de Servicio al Consumidor y Apoyo al Empresario de la Superintendencia de Industria y Comercio.

Ana M. Uribe pasó por Fenalco y el Ministerio del Interior y de Justicia. / Óscar Pérez

¿Cómo se lidera el departamento del consumidor y apoyo empresarial de la SIC?

Yo tengo a mi cargo las comunicaciones de la entidad, atención al ciudadano, formación y el ala de propiedad industrial. Es transversal para toda la entidad y lo que nos ha permitido que la entidad haya crecido es que tenemos muy claro que los ciudadanos son nuestros principales clientes, que hay que trabajar por ellos, para ellos, que todos los días debemos inventarnos lo que sea para que ellos estén satisfechos con el servicio que presta la entidad pública.

Están liderando para el usuario y no para la entidad...

Exactamente. Para ellos. Las entidades públicas estamos tomando conciencia de que nuestro deber es público, para los ciudadanos; claro, dentro de la entidad… pues uno no puede ser por fuera una cosa distinta a lo que es por dentro, así que por dentro tenemos un estilo de liderazgo empezando por nuestro superintendente, que es un ejemplo de líder, y de ahí para abajo en todas las demás estructuras trabajamos de la mano para que todo funcione muy bien. Tenemos un eslogan y es “Valoramos lo que tú valoras”, porque creemos que si valoramos a nuestros empleados, ellos van a valorar precisamente a los ciudadanos, que son a quienes les prestamos el servicio.

¿Cómo se lidera en un mundo aún tan machista desde el lado femenino?

Pues con mucho amor, mucha paciencia. Creo que las mujeres tenemos esa gran virtud de ser más amorosas, más comprensivas, más tolerantes, y eso ha permitido que de pronto problemas que se ven grandísimos, nosotros los solucionemos con mucha paciencia, tratando de mediar y no de generar conflictos.

Ana María pasó por el sector privado y ahora está en el público. ¿Qué aprendió allá que hoy aplica acá?

El sector privado es completamente diferente al público, mi experiencia en Fenalco fue muy valiosa, porque se tiene una visión gremial, de empresario, de lo que les duele a los empresarios. Y cuando uno entra al sector público, está mirando a la gente como si los ciudadanos tuvieran que generarnos a nosotros agradecimiento porque estamos trabajando para ellos, y no. Lo que me ha permitido mezclar los dos mundos es que conozco lo que le duele al empresario y cuando entré al Ministerio me di cuenta de lo que le duele al país, lo que les duele a las víctimas, porque en el Ministerio del Interior y de Justicia eran temas de extradiciones, manejaba el área internacional y tenía que ver mucho con temas que le duelen al país y hay muy pocas personas que se preocupan por eso.

Creo que los funcionarios públicos y en general el sector público está muy agradecido con el sector privado porque hacen que se mueva la economía, pero los empresarios deben cumplir su labor apoyando al sector público.

Fue jefe de asuntos internacionales del Ministerio de Justicia. ¿Cómo fue esa experiencia, en la que tuvo que manejar temas de extradición y de repatriación?

Ese fue un pedazo de la vida que es difícil, por ejemplo, en el caso de los repatriados. Los familiares de esas personas venían a pedir que los ayudaran a traerlos. Son seres humanos, cometieron un delito y deben ser castigados, sí, pero estaban en otro país y había que mirar cómo traerlos. Yo creo que se tiene que liderar con mucha inteligencia porque hay reglas, normas y leyes que se deben cumplir, pero también son seres humanos. En extradición es un poco más delicado.

Es administradora de la Javeriana y especialista del Cesa. ¿Cómo se debe formar la mujer de hoy para ser líder en el mundo de hoy?

Debemos formarnos en lo que realmente nos guste, tengo una carrera por la que mucha gente me dice: deberías estar de vicepresidenta de una multinacional, algo así. Pero uno estudia algo que cree que le gusta y con el tiempo vas mirando por dónde es. Lo que uno sienta como mujer que debe estudiar. Y cuando ya se comienza a trabajar es cuando uno se va a encaminando hacia qué es lo que realmente quiere hacer. Hoy las mujeres tenemos millones de oportunidades de trabajar y estudiar todo lo que queramos, ya no hay restricciones donde las mujeres no podían ser ni abogadas, ni médicos, ni políticos. Hoy gracias a Dios tenemos la fortuna de hacer lo que queramos. Y creo que las mujeres tenemos una gran cualidad y es que somos supremamente responsables y organizadas.

¿Cómo se ejerce en la SIC el liderazgo consciente?

Yo creo que tristemente al inicio tuvimos que hacerlo con unas multas, eso sirvió para que la gente se alertara. No solo esas sanciones, sino en las que los almacenes no cumplían con la garantía, cosas del día a día, pero liderar conscientemente es ver, en la transacción del día a día, donde uno compra un carro, que puede ser la ilusión más grande de la gente y cuando va a hacer efectiva la garantía, le digan “No, qué pena, no se puede”. Al empezar a hacer públicos esos malos hábitos de algunos empresarios, la gente empezó a tomar conciencia de poder defender sus derechos y los empresarios empezaron a entender que había consumidores mucho más educados y había que cumplirles.

¿Cuál es su fórmula para combinar trabajo con familia?

Yo creo que todo hace parte de un sano balance. Creo que, para las mujeres, ser mamás es lo mejor que nos ha pasado y hoy trabajar también hace que nos sintamos felices con nosotros mismas. Trato de ser muy juiciosa con el tema de mis hijos, dedicar los fines de semana y las noches después de trabajar. La tecnología permite estar en muchos lados conectados, pero el éxito es que hay que ser amorosos con los hijos y hay que hacer un buen trabajo, porque con él estamos haciendo un mejor país para ellos.

¿Cuáles son sus consejos para liderar?

La principal cualidad que debe tener un jefe es valorar a su gente, los líderes no funcionan solos, lo hacen en equipo. La mayor virtud es que hay que conocer bien a su equipo y saber qué personas le pueden servir a uno para qué tareas. Cuando uno respeta a las personas de su equipo y valora el trabajo que hacen, esas personas le van a ayudar a uno a ser exitoso. Liderar es valorar el trabajo de la gente. Ese es el mayor consejo.