Profesión Líder y su serie: Hoy por ti

“El reto: construir un modelo que contemple las necesidades de todos”

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Sylvia Escovar, presidenta de Terpel, habla de la lección de unidad que estamos aprendiendo y de la consciencia acerca de cómo lo que hago impacta no solo mi círculo cercano, sino al mundo en general.

Vi, en su cuenta en Twitter, el caso de un agricultor que perdió su cosecha. Usted dijo que Terpel la compraría. ¿Nos puede explicar de qué se trata esto?

Esta semana en redes sociales seguimos con mucha atención la historia de José Gamba, un productor boyacense que había perdido su cosecha de peras dada la imposibilidad de movilizarla. En el marco de un proyecto piloto que estamos preparando en las tiendas Altoque de nuestra red Terpel, además de pagarle su cosecha perdida, nos comprometimos a comprarle la próxima y así brindarle alivio en medio de esta difícil situación.

En julio próximo, vamos a inaugurar el primer mercado campesino Terpel, que esperamos pueda ser reproducido coyunturalmente en algunas estaciones de la amplia red en el país. Estamos muy entusiasmados con este proyecto piloto, que desplegaremos inicialmente en nuestra estación de servicio Báscula, a la salida de Bogotá por la calle 80, que consiste en habilitar un espacio para que los campesinos de la región, en un formato específico y cumpliendo todas las medidas sanitarias, puedan vender sus frutas, flores y hortalizas una vez a la semana.

La violencia en casa se disparó en especial contra mujeres y niños. ¿Qué ha pasado con la estrategia “Espacios seguros” a la que ustedes se unieron?

Así es. Durante la pandemia se ha evidenciado un incremento en los índices de violencia intrafamiliar. Por eso decidimos unirnos a esta iniciativa de la Secretaría de la Mujer de Bogotá, poniendo a disposición 37 estaciones de servicio en la ciudad y siete tiendas Altoque para ayudar a las mujeres víctimas de violencia. En nuestras estaciones y tiendas Altoque podrán gestionar sus denuncias y recibir información que les permita acceder a ayuda por parte de las autoridades competentes para garantizar su protección.

Han donado combustible para vuelos humanitarios, comida para transportadores, mercados a los lubricadores. Esto se lee como asistencialismo en época de crisis. ¿Contemplan dejar de manera permanente estas iniciativas después de la pandemia?

Varias de estas iniciativas ya existían antes de la pandemia, como el apoyo a la Patrulla Aérea Civil Colombiana para llevar salud a los territorios más apartados. Para nosotros, responden a la coherencia con nuestras convicciones y con nuestro propósito superior de ser aliado país. Creemos que el impacto de nuestro aporte a Colombia debe ser directamente proporcional a nuestra capacidad de estar sintonizados con las necesidades del país en todo momento: en tiempos de normalidad y también durante las crisis que afrontamos como esta pandemia. Esto lo gestionamos a través de nuestros esfuerzos en materia de sostenibilidad y de la Fundación Terpel, que se ha dedicado durante más de quince años a fortalecer la calidad de la educación en Colombia.

La pregunta que hacemos este año a todos los líderes que entrevistamos es: ¿lograremos que la solidaridad sea sostenible?

Estoy convencida de que la fuerza de la solidaridad hará posible que juntos avancemos en la solución de la crisis generada por la pandemia. Juntos logramos cosas impensables y con significativo impacto en el bienestar de la sociedad. Estamos aprendiendo una lección de unidad, de consciencia acerca de cómo lo que hago impacta no solo mi círculo cercano, sino al mundo en general. Confío en que esa lección de empatía permanezca, aun en ausencia de la pandemia.

Nos enfrentamos a un reto mayúsculo de construir un modelo de desarrollo que contemple las necesidades de todos, especialmente de los más vulnerables, incluyendo aquí nuestros recursos naturales. Este es el momento para impulsar las múltiples soluciones ingeniosas que se están creando en las comunidades y hacer que el cambio positivo sea permanente y global.

Veníamos de un fuerte movimiento de protestas. Muchos reclamos a líderes políticos. Pero este COVID-19 nos cambió todo, incluso nos está mostrando qué tipo de líderes son los que necesitamos. ¿Cuál es el perfil que deben tener los líderes y lideresas que necesitamos para mirar al futuro?

Sin duda, la pandemia plantea un gran desafío para los líderes de “la nueva normalidad”. Hay una mayor necesidad de empatía en primer lugar; de la capacidad de escuchar, entender y responder a las necesidades de las comunidades. Esa empatía, además, pensaría que debe ser más local que global; es decir, que se centre en las necesidades diferenciales que se han hecho más visibles dependiendo del contexto en el que se encuentren.

Siento que calidades que han sido importantes hasta ahora lo serán a futuro con mayor énfasis: confiabilidad y transparencia, capacidad de comunicar, de confiar y de empoderar así como tener apertura para aprender y adaptarse rápidamente al cambio (resiliencia) serán factores determinantes para afrontar el mañana. En términos empresariales, específicamente, las características requeridas serán similares: líderes genuinamente empáticos que se pongan en los zapatos de sus empleados, clientes y en los de aquellos que integran sus ecosistemas; líderes innovadores con mirada de largo plazo que logren entender la importancia de la sostenibilidad de sus compañías desde todos los ángulos y encontrar oportunidades en medio de las limitaciones.

He leído varios artículos que describen cómo los países liderados por mujeres han salido mejor librados en la lucha contra el COVID-19. ¿Cuál es su opinión?

Hay factores fundamentales relacionados con los derechos humanos de los más vulnerables, tales como el empleo y el cuidado de la salud que se han visto especialmente afectados durante esta pandemia. De acuerdo con los expertos, las mujeres que están a cargo de los nueve países con liderazgo femenino han hecho énfasis durante sus gobiernos en el apoyo de los más vulnerables y ello ha contribuido a que la pandemia esté siendo enfrentada de mejor manera.

Según ONU Mujeres, los portafolios de las mujeres en puestos políticos alrededor del mundo manejan en su mayoría las siguientes prioridades: 1. Familia, niños, jóvenes, adultos mayores y discapacitados. 2. Problemas sociales. 3.Medio ambiente, recursos naturales y energías alternativas. 4.Trabajo y educación. 5.Igualdad de género y temas de género. La prioridad dada por las mujeres a estos temas, que histórica y culturalmente no se asocian tan directamente a liderazgos masculinos, pueden ser el factor diferencial en el manejo de la crisis.

Como sociedad, ya no seremos como antes, se ha dicho: en temas de comportamiento social y contacto humano. Pero uno ve escenas como las del día sin IVA y reflexiona más hacia el lado de que no, que no cambiamos. ¿Puede más el consumo que la protección de la vida misma?

Esta época nos ha planteado enormes reflexiones a todos como personas, como empresas, como sociedad, frente a lo más relevante: nuestra vida, nuestra salud y bienestar. Cuando hablamos de reactivar la economía, es fundamental hacerlo en forma responsable y ello demanda el trabajo articulado de todos, como comunidad y la responsabilidad de cada uno, como individuo.

En este sentido, desde las empresas debemos ser estrictos en la implementación de los protocolos de seguridad, y sigue siendo necesario continuar con campañas de ciudadanía alrededor de nuestra responsabilidad de cuidarnos y cuidar a los demás.

Sin tener información certera aún sobre los indicadores de contagios, confío en que los próximos días sin IVA se den dentro de una mayor conciencia de responsabilidad colectiva y que podamos aprovecharla empresas y personas, en torno a un compromiso coordinado por una Colombia más próspera y con mayor bienestar.

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