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“Una sociedad sostenible tiene que ser más equitativa y redistributiva”

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Mario Pardo, presidente del BBVA, advierte sobre la necesidad de hacer cambios estructurales para atacar un problema radical que se ha evidenciado con más fuerza en la cuarentena: la informalidad.

La pandemia nos demostró las grandes disparidades sociales que tenemos en Colombia. ¿Lograremos crear una nueva sociedad más equitativa tras la pandemia?

Sin duda, es una crisis muy profunda y marca un antes y un después. La sociedad que saldrá será una sociedad distinta, estoy convencido de que será más equitativa y distributiva, porque es lo correcto y adecuado, y nos ayudará a todos como personas, como sociedad, a seguir prosperando. Creo que esta pandemia nos ha dado un baño de humildad y ha mostrado las enormes disparidades sociales que tenemos en Colombia, con un grado de acidez más alto del que teníamos antes de la crisis en cuanto a la calidad del empleo, la riqueza, el rol de las mujeres y los hombres, la educación y las disparidades regionales, con lo cual tenemos que aprovechar este baño de humildad para echar mano de las oportunidades que nos da la crisis de hacer cambios estructurales por cosas que fortalezcan la sociedad.

Pero con variables tan fuertes de fondo...

Estamos convencidos de que una sociedad más sostenible tiene que ser una sociedad más equitativa y redistributiva. La causa raíz que debemos trabajar más es la informalidad laboral, pues acentúa la dificultad de entregar ayudas del Estado cuando lo debe hacer, y esa informalidad es una enorme limitante para que el Estado pueda fortalecer sus finanzas cuando hay fases expansivas del ciclo por la baja contribución al sistema fiscal; por eso, en nuestra opinión, la informalidad es una enorme debilidad que tenemos como sociedad en el país y pensamos que esta crisis nos tiene que ayudar a cambiar esto. Aprovechar decididamente a que todos debemos trabajar, pensamos que es bueno para todos, no va a ser fácil, pero trabajando de manera coordinada sector público y privado, estamos viviendo una de las grandes oportunidades para avanzar en tener una nueva sociedad, más equitativa y distributiva que la que teníamos antes de la pandemia.

¿Cómo concibe BBVA el liderazgo consciente?

Empezamos siempre por nuestros valores, pensamos en grande, somos un solo equipo y esto es siempre lo que nutre cualquier cosa dentro del BBVA. El liderazgo consciente lo complementamos con dos prioridades que tenemos: una es la sostenibilidad, que la entendemos como el desarrollo social no solo desde el punto de vista medioambiental, de integralidad como empresa, y todos los colaboradores tenemos que asegurarnos de que seguimos avanzando hacia el ambiente laboral más equitativo e incluyente posible. Son tres cosas: nuestros valores, la sostenibilidad y el ambiente laboral incluyente; eso nutre nuestro liderazgo consciente.

Entraron en el negocio del metro de Bogotá con avales verdes. ¿Lo que están diciendo es que su foco ahora está en la financiación sostenible?

Lo decidimos plasmar como grupo BBVA para que de aquí a 2025 como banco, como financiador a nivel global, podamos contribuir con 100.000 millones de euros a financiación de proyectos sostenibles, verdes, proyectos de infraestructura sostenible, emprendimiento social y también inclusión financiera. Y es dentro de este compromiso en el cual hemos estado empujando aquí en Colombia todas las opciones para contribuir a un entorno más sostenible desde el punto de vista de economía verde. Eso es lo que hemos tenido en cuenta en nuestros clientes para trabajar en la primera línea del metro de Bogotá, es una noticia que está dentro de una estrategia mucho más amplia y de la que estamos muy convencidos, ese rol de institución para contribuir a un mundo más sostenible.

También entraron en el respaldo al bloque de espectro que se ganó Tigo. ¿Hay una reconfiguración en el direccionamiento de sus exposiciones financieras?

Sí, es otro ejemplo muy tangible de cómo tratamos de contribuir a una sociedad más sostenible, esta vez de la mano de Tigo, para conseguir ampliar la cobertura de comunicaciones a las regiones rurales más apartadas, y a partir de este espectro conseguir expandir la red de cobertura. Esto, en muestra opinión, es clave para una sociedad más sostenible, incluyente, que las regiones más apartadas hagan parte y por eso trabajamos con Tigo a través de una garantía para tener una infraestructura básica que llegue a todo el ámbito social inclusivo posible.

¿Qué están haciendo en temas ambientales, puntualmente, en la laguna de Fúquene?

Nuestras iniciativas, todas, apuntan a fortalecer el compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible 2030 y especialmente en BBVA hemos elegido los que tiene que ver con el fin de la pobreza, la educación de calidad, la equidad de género, la seguridad alimentaria y todo lo que tiene que ver con el medio ambiente, que es donde entra la laguna de Fúquene, porque queremos poner fin a su deterioro, comenzar con la recuperación del espejo de agua y adelantar las obras. BBVA, desde el año pasado, aprobó un préstamo de $90.000 millones destinados a la CAR de Cundinamarca para adelantar un programa de recuperación de todo el complejo de la laguna, son varias etapas. La primera ya está en ejecución, dedicada a las actividades de remoción de vegetación acuática en un área delimitada por el costado suroccidental, en las siguientes fases se hará la extracción del sedimento para asegurar que en un período de veinte años la recuperación del complejo sea total.

En Chimichagua, Cesar, nos enfocamos en dinamizar la economía a través de proyectos productivos que las comunidades desarrollan en los patios de sus casas.

Mario Pardo, presidente del BBVA.

Tienen una iniciativa apícola. ¿Qué alcances tiene?

Este es un proyecto espectacular, lo desarrollamos en Socorro, Santander, y en once municipios más, en alianza con las universidades George Mason de EE. UU. y la UIS de Santander, y es una de las más importantes, porque reúne varios aspectos de los objetivos de desarrollo sostenible, como la seguridad alimentaria, la equidad de género y el hambre cero, entre otros, un proyecto que entra ya en su cuarto año de funcionamiento y se fundamenta en tres columnas: la alianza con la comunidad, 219 familias, BBVA como privado y la academia; en segundo lugar, el foco de los objetivos de desarrollo sostenible y en tercer lugar, la búsqueda del liderazgo a través de las propias comunidades en estos once municipios. El 96 % de las personas que viven allí en la cuarentena no se han visto tan afectados, ya que pueden seguir cumpliendo sus labores diarias, siguen con sus trabajos de miel, de polen, de cera, y han logrado que sus productos sigan llegando a los clientes de Bogotá y Bucaramanga.

También venían adelantando apoyos con becas educativas a líderes comunales con un impacto social muy alto. ¿Lo mantienen? ¿Qué proyección tienen ahí?

Sin duda, claro que lo mantenemos. La crisis nos ha afectado y hemos tenido que recalibrar algunos proyectos, pero te cuento que a través del fondo Juventud y Construcción de Paz —una alianza entre BBVA, la corporación Manos Invisibles y la Universidad Icesi—, hemos conseguido que a pesar de estos tiempos de emergencia y pandemia, diez jóvenes del Pacífico colombiano —líderes en diferentes aspectos, como música, arte y ciencia— hayan cursado su primer semestre en dicha universidad en Cali, incluso ya comenzando segundo semestre. Todo esto comenzó en un momento complejo de cuarentena, recién llegados a una ciudad nueva, lejos de su familia y con retos de adaptación en el nuevo entorno. Por eso nos volcamos con nuestros socios para tener un programa de acompañamiento y seguir con la labor de estructuración social, como es ayudar a los líderes de varias zonas del Pacífico colombiano, porque lo que queremos, al final de cuentas, es empoderar a estos líderes juveniles, hacerlos más fuertes, que tengan mayor capacidad de impacto, para que nos ayuden a contribuir a que sus comunidades sigan avanzando, acercándose al desarrollo sostenible, y las becas son una ayuda más que nos permite nivelar la formación académica en pregrado y fortalecer su capacidad de liderazgo. En el 2019, con diez jóvenes de Medellín y de Cali pertenecientes a la primera oleada de este proyecto, ellos consiguieron sus títulos en Icesi y en Eafit y hoy se desempeñan importantes cargos en entidades públicas y privadas de las dos ciudades.

¿Y qué ha pasado con la ciénaga de Zapatosa?

Es un proyecto más reciente, firmamos un acuerdo con la fundación Alma, que nos permite unirnos a esta iniciativa y contribuir financieramente en los procesos de recuperación ambiental que esa fundación viene adelantando, desde hace más de cuatro años, en los bosques que rodean la ciénaga de Zapatosa —el humedal continental más grande de agua dulce de Colombia—, con lo cual estamos muy contentos. Hay acciones muy puntuales en algunas zonas de bosques nativos y en particular en el municipio de Chimichagua, en el Cesar, donde nos enfocamos en dinamizar la economía de la región a través del fortalecimiento de proyectos productivos que las comunidades desarrollan en los patios de sus casas y que tiene que ver con los cultivos de plátano, yuca y maíz. Esto es un ejemplo muy bueno de entender la sostenibilidad en sentido amplio: la sostenibilidad alimentaria, medioambiental y social, todas unidas en este proyecto.

Nos decía el presidente de la ANDI que muchas empresas se quebraron con la llegada de la pandemia porque solo tenían caja para once días. ¿Cuál es el consejo financiero para los empresarios que no logran ahorrar o no lo contemplan en su plan estratégico y de negocios?

Es muy fácil hablar a posteriori, pero hay que reconocer que ninguna era capaz de prever esta crisis, con lo cual voy a decir cosas que hoy son obvias, pero tal vez no lo eran tanto antes de la crisis. Entonces no es una crítica al empresariado, que ha tenido que pasar por una situación brutal e impredecible. Dicho esto, es verdad que todos tenemos que pensar en las finanzas desde el punto de vista de la sostenibilidad de las propias finanzas y eso supone una gestión eficiente y responsable, desde el punto de vista bancario, balancear las financiaciones a corto plazo con el medio plazo, balancear los flujos de caja previstos con las inversiones, no salir a invertir cuando los flujos de caja no lo ameritan y viceversa, cuando tenemos proyectos de rentabilidad atractiva a largo plazo, pues financiar con líneas crediticias a largo plazo es, básicamente, disciplina financiera, lo que nos ayuda a tener un mayor grado de resiliencia, que siempre es buen compañero en cualquier momento de ciclo, expansivos, restrictivos; y a pesar de ellos, reitero que cualquier previsión se quedó corta teniendo en cuenta brutalidad de la crisis que estamos viviendo. Tenemos todos que sacar como lección que una mayor resiliencia financiera es buena compañera y a futuro esperamos y deseamos que las estimaciones de flujos de caja y de capacidad de repago de préstamos, que tengamos una mayor capacidad de prever escenarios adversos que la que tuvimos antes de empezar esta crisis.

¿Usted cree que la sostenibilidad es sostenible?

Sí, sin lugar a dudas, tenemos que trabajar todos para que así sea. Pensamos que trabajar la sostenibilidad en el sentido amplio nos permite avanzar hacia un mayor impacto en las acciones, por eso estamos adelantando todos nuestros proyectos con una visión holística, inclusiva, y estamos comprometidos con más. Trabajamos un crédito social con Nestlé, por $140.000 millones, que evalúa factores como integración social, medioambiental y gerencial para que todas las personas en el ecosistema Nestlé también contribuyan, con o cual es un ejemplo más que desde la inclusión social trabajamos para lograr un mayor impacto medioambiental. Esta línea de crédito que se constituye fue la primera que desarrollamos aquí en Colombia y en América Latina bajo el concepto de banca transaccional sostenible, y es el tipo de cosas que nos hacen estar seguros de que la sostenibilidad es sostenible.

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