Conversatorio “Liderazgo, integridad y sostenibilidad”

Líderes íntegros: una apuesta rentable

Carácter, convicción y ética son los pilares para combatir la corrupción en Colombia. Esta fue la reflexión de los académicos y los representantes de los sectores público y privado que asistieron al foro de liderazgo de El Espectador

Andrea Trujillo, Andrés Hernández, Luis F. Rico, Pablo Robledo y Juan David Aristizábal, en el conversatorio de liderazgo sostenible. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Liderazgo consciente y con propósito ha sido el tema desarrollado este año en Profesión Líder, una estrategia que facilita herramientas desde la academia, junto con la experiencia de líderes que están impactando de forma positiva a la comunidad. A través de este camino se han abordado temas de ética, gobierno corporativo y legalidad como pilares para desarrollar mejores comunidades. Dentro de esta hoja de ruta, ayer se realizó el conversatorio “Liderazgo, integridad y sostenibilidad”, en el hotel JW Marriott, y en él participaron líderes de los sectores público y privado, y de la academia, quienes discutieron los retos que tienen desde su rol, así como su conciencia para realizar transformaciones que trasciendan en el tiempo con un sello de transparencia e integridad.

“Es un trabajo de todos y necesitamos que las personas asuman su rol de líderes y rompan los estereotipos que se han tejido a su alrededor”, señala Natalia Currea, consultora en sostenibilidad, mientras habla de problemáticas como la pobreza, el calentamiento global, la educación, el rol de la mujer y la sostenibilidad. Esta última es determinante para avanzar hacia otras realidades. En palabras de Henry Bradford, rector del Colegio de Estudios Superiores en Administración (CESA), “la sostenibilidad trabaja la parte social, ambiental y económica, y su pilar debe ser la integridad”.

Según la Real Academia Española, integridad se refiere a una persona recta, intachable, lo cual se ve reflejado en los negocios que realiza. Por el contrario, si carece de estos atributos, los resultados serán corrupción, pobreza, inequidad y desconfianza. “Tristemente, eso es lo que vivimos. Pareciera que estuviéramos en Ciudad Gótica: todo es oscuro, todo está mal y estamos esperando un héroe que nos rescate. Debemos cambiar esa realidad”, señala Juan David Aristizábal, director del Centro de Liderazgo del CESA, mientras hace una fuerte crítica a los liderazgos que se caracterizan por el carisma, por prometer asuntos que no se pueden cumplir y presentan la figura de una sola persona que lo hace todo.

Ese modelo de liderazgo es obsoleto y se debe apostar por uno que piense de forma colectiva, que trabaje en equipo. En palabras de Fidel Cano, director de este diario, “necesitamos un liderazgo integral que tenga visión a largo plazo y que deje a un lado la viveza, porque la sociedad no resiste más. Debemos estar apegados a la norma y al juego limpio”. Ese es el reto y la responsabilidad que tienen las organizaciones, que son el motor de la sociedad, y a través de su ejemplo podrán lograr que ese propósito se vuelque en los entornos en los que operan.

Ejemplo de ello es el Grupo Argos, que desde hace diez años interiorizó la sostenibilidad, que está alineada con la gestión de riesgos y el propósito de generar valor para todos los grupos de interés. El tema va desde la alta gerencia hasta cada colaborador de la organización, lo cual “permite generar una corresponsabilidad y así poder impactar de forma positiva a la sociedad”, destaca Piedad Monsalve, gerente de sostenibilidad del Grupo Argos.

En esta misma línea se ha movido Luis Fernando Rico, gerente general de Isagén, quien lleva más de 20 años liderando la organización y se ha dedicado a crear una cultura ética que hace parte de la vida empresarial y está conformada por tres pilares: declaración, definición e intencionalidad. “Si tenemos clara nuestra convicción, es más fácil contagiar a nuestro equipo para que haga las cosas lo mejor posible, correctamente, de buena fe y sin conflicto de intereses”, asegura Rico.

Estos lineamientos van ligados a las buenas prácticas de gobierno corporativo y permiten crear un ecosistema de legalidad y transparencia. En Colombia, esto parecería un tema nuevo, pero la realidad es que se ha trabajado desde hace varios años, “sólo que en el país los empresarios no tienen un interés genuino, sino que lo toman como una regla por cumplir”, señala Andrea Trujillo, directora de investigación del CESA, quien encontró en sus investigaciones que los empresarios tienen un compromiso para ser más transparentes y hacer las cosas bien.

Según información de Transparencia por Colombia, en medio de la crisis de corrupción que vive el país, las personas creen que se puede combatir esta mala práctica, pero se requiere del compromiso de los empresarios y las instituciones del Estado y de la participación activa de la ciudadanía, además de un cambio de cultura, para no creer que un soborno, por pequeño que sea, no tiene impacto.

“La sociedad ha creado la cultura del atajo, del dinero como finalidad, y eso ha conducido a la corrupción y a la cartelización de algunas empresas del sector privado”, recalca Pablo Felipe Robledo, superintendente de Industria y Comercio. Es un panorama desolador, pero hay una forma de construir otras realidades y lograr un país más justo y equitativo: a través del liderazgo sostenible, de la generación de confianza, de trabajar en equipo y de creer en negocios éticos que impacten de forma positiva a la sociedad, más ahora, en este escenario de paz. “Le estamos apostando a este tipo de liderazgo y buscamos que sea una experiencia de país”, puntualiza Jorge Nieto, director general de la Policía Nacional de Colombia.

La hoja de ruta está trazada. Usted, ¿está listo para asumir el rol que tiene en la sociedad?

 

 

Este proyecto lo respalda La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), con el apoyo de La Equidad Seguros, el Banco BBVA y la asesoría técnica del Colegio de Estudios Superiores de Admnistración (CESA). *

 

últimas noticias

La hora de las startups