Los bancos que no se concentran en las ganancias pueden ser rentables

Joan Antoni Melé, quien lleva más de 30 impulsando la banca ética, explica que este modelo ha demostrado ser muy exitoso porque a la hora de aprobar un crédito analizan primero el impacto social de las empresas o personas que financiarán (no solo el aspecto financiero).

Joan Antoni Melé, presidente de la Fundación Dinero y Conciencia. Cortesía.

Los ingresos mensuales, el tipo de contrato laboral, y hasta el estado civil son algunos de los datos e información que la mayoría de las entidades financieras piden a la hora de decidir si entregan o no un crédito. Sin embargo, en el mundo viene creciendo hace décadas un nuevo modelo de financiamiento: la banca ética, un modelo en el que las ganancias financieras no es lo más importante. 

Joan Antoni Melé, presidente de la Fundación Dinero y Conciencia, y miembro del Consejo Asesor de Triodos Bank (entidad que fomenta la banca ética), es uno de los principales promotores de la banca ética en América Latina. De acuerdo con este experto “este modelo nació a comienzos de los 70 gracias a personas que querían hacer el mundo mejor, y querían hacerlo por medio del sector financiero. Buscaban crear un banco que viera a los clientes como personas y no como números. Y en el que los esfuerzos no se centraran en maximizar ganancias, sino en generar impactos positivos en la sociedad”.

Pero a pesar de que el principal objetivo no sean las ganancias, según Melé “la banca ética es muy rentable. Cuando comenzamos tuvimos tanto éxito y crecimos tan rápido que tuvimos que parar por un tiempo, y en todos los países en el que los hemos aplicado ha tenido el mismo éxito. Asimismo, hemos encontrado formas para reducir gastos, y así evitar trasladarles estos costos a los usuarios (por medio de intereses). Por ejemplo, tenemos normas que impiden que los salarios de los directivos sean excesivamente altos respecto al de los demás trabajadores. Una política que impulsamos también con el objetivo de reducir la desigualdad”.

Los protocoles de la banca ética son diferentes a los tradicionales: “primero estudiamos las personas que las dirigen, el propósito de la empresa y del impacto que genera. De lo que aporta. Luego sí miramos los aspectos financieros y el modelo del negocio. Y finalmente condicionamos el desembolso del dinero a que introduzcan cambios sociales y económicos dentro de la organización (para hacerla más sostenible)”, explica Melé.

El experto también asegura que han tenido varios casos de éxito en el que entregan créditos a empresas y personas que ninguna otra entidad les daba un préstamo. Según Melé “por medio de estas apuestas logramos salvar empresas enteras, con todos sus trabajadores. Y pagaron cumplidamente su deuda”.

Proyectos como Doble Impacto en Chile son algunas de las apuestas de banca ética que ha venido promoviendo Melé en América Latina. Y quiere empezar impulsar este modelo en Colombia, apostándole a sectores como el agro, la educación y las iniciativas de inclusión social.

Y frente a la posibilidad de apoyar los proyectos productivos que han surgido tras el acuerdo de paz, el banquero explicó: “Estudiamos cada caso sin ningún tipo de distinción o discriminación. De hecho, tenemos un comité conformado por diferentes expertos que analiza de manera objetiva e independiente el potencial de los proyectos. Entonces si consideramos que estas iniciativas de excombatientes tienen potencial, que harán al mundo mejor, consideraremos financiarlos”.

 

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Redacción Economía.

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Los bancos que no se concentran en las ganancias pueden ser rentables

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