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30 Jun 2022 - 8:32 p. m.

La hoja de ruta de José Antonio Ocampo para la economía colombiana

José Antonio Ocampo, designado como ministro de Hacienda por Gustavo Petro, ofrece un panorama de los retos que enfrentará la economía colombiana en la administración del presidente electo, Gustavo Petro.
José Antonio Ocampo se ha desempeñado como ministro de Hacienda y Agricultura, así como director de Planeación Nacional y codirector del Banco de la República.
José Antonio Ocampo se ha desempeñado como ministro de Hacienda y Agricultura, así como director de Planeación Nacional y codirector del Banco de la República.
Foto: EFE - Mario Ruiz

La designación de José Antonio Ocampo como ministro de Hacienda para el gobierno de Gustavo Petro ha sido recibida con una cascada de aplausos desde prácticamente todos los espectros políticos y sociales del país.

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Desde orillas opuestas a Petro, pasando por académicos, hasta altos cargos de este y otros gobiernos, todos coinciden en que Ocampo es una ficha clave para dirigir la política económica del país. Y que lo es aún más justo en momentos en los que no sólo se necesitan cambios y reformas internas, sino en los que hay una serie de retos y problemas globales que terminan por pegarle a Colombia.

Por esto, es de vital importancia conocer cuál es la lectura de la economía nacional que hace el designado Ministro de Hacienda. El propio Ocampo hizo esta lectura en un análisis en profundidad para este diario, que puede consultar aquí.

Para Ocampo, el mayor reto del nuevo gobierno es “la superación de las desigualdades sociales”. Y este es un tema, esencialmente, de largo plazo, que requiere de un mayor gasto público social.

Pero, a la vez reconoce que “algunos de los retos más complejos del próximo gobierno son los asociados con las finanzas públicas. Dados los elevados déficits del Gobierno Nacional y de la deuda pública, que continúan estando entre los más altos de la historia, será necesario hacer un ajuste fiscal de unos tres puntos del PIB, de acuerdo con la regla fiscal. Pero, por otra parte, dadas las inmensas demandas sociales, es necesario financiar en forma permanente un mayor gasto público social. Esto significa que el grueso del ajuste deberá hacerse con una reforma tributaria estructural”.

Parte de esta nueva reforma tributaria girará alrededor de la necesidad de reformular el impuesto a la renta para personas naturales y jurídicas; en país de la OCDE la mayor parte de este recaudo descansa sobre los hombros de las personas, no tanto de las empresas, mientras que en Colombia la ecuación es casi que la opuesta directamente.

Las otras transformaciones necesarias en la economía pasan por otros aspectos, que Ocampo delineó de esta forma:

Actividad productiva

Desde la apertura, el crecimiento económico ha sido lento. Ocampo reconoce que el país debe dar un salto en productividad, mucho más de cerca de la investigación y el desarrollo que de las materias primas.

Uno de los temas críticos en materia de producción nacional es el del sector agropecuario, y en particular la agricultura familiar y la producción en zonas rurales apartadas.

En política de tierras, dice Ocampo, es necesario “incorporar claramente el compromiso del Acuerdo de Paz de redistribuir tres millones de hectáreas e incluir la culminación del catastro multipropósito”.

Sostenibilidad ambiental

Desde lo fiscal, el designado ministro de Hacienda habla de la necesidad de elevar los impuestos a las emisiones de carbono, a la vez de crear nuevos tributos ambientales.

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Ocampo asegura que “la contribución de Colombia a la agenda ambiental internacional debe ser también parte esencial de la agenda de desarrollo productivo y, en ese sentido, no solo de la política ambiental. Nuestra prioridad para mitigar y adaptar al país al cambio climático debe ser a través de cambios en las formas de producción y el uso de energía. En materia de promoción de nuevas fuentes de energía, el país muestra avances, pero debe acelerarse e involucrar el uso decreciente de combustibles fósiles, aunque también el uso creciente del gas como combustible de transición”.

Y agregó: “Dado que la principal contribución al cambio climático que hace país es en la deforestación y algunas prácticas agropecuarias, es necesario frenar por completo la deforestación, otorgar bonos carbono de conservación y, como lo he señalado, incluir los objetivos ambientales claramente en la agenda del desarrollo rural”.

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