Minera brasileña Vale niega advertencia de riesgo en Brumandinho

A pesar de las acusaciones del Ministerio Público de Brasil, los directivos de la mayor productora de hierro del mundo publicaron auditorías de terceros como evidencia de que el equipo de monitoreo funcionaba normalmente.

El vertido de Brasil destruyó 125 hectáreas de bosque.EFE.

Vale SA negó haber recibido advertencias de desastre inminente en su presa de relaves (residuos) que mató a al menos 165 personas en el estado brasileño de Minas Gerais.

El Ministerio Público sostiene, con base en diversos documentos, que el gigante minero Vale tenía conocimiento desde octubre de 2018 del riesgo de colapso de la represa que se derrumbó cerca de la ciudad de Brumadinho. 

Sin embargo, los ejecutivos de la mayor productora de hierro del mundo publicaron auditorías de terceros que afirman la estabilidad de la represa, y proporcionaron datos y comunicaciones internas por correo electrónico como evidencia de que el equipo de monitoreo funcionaba normalmente.

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"Teníamos laudos de estabilidad que indicaban claramente que no había riesgo inminente en la presa, que la presa estaba estable. No hubo ningún síntoma de problemas y no hubo subida de nivel", afirmó en una rueda de prensa en Río de Janeiro el gerente ejecutivo de Planificación y Desarrollo de Ferrosos y Carbón, Lucio Cavalli.

Según Vale, los equipos para medir la presión, cuatro de los cuales presentaron anomalías que fueron corregidas, habían mostrado que el nivel del agua de esta presa había caído, lo que, según explicó, fue registrado en un informe de la empresa alemana Tüv Süd.

Luego de la tragedia, dos ingenieros de Tüv Süd, así como tres trabajadores de Vale fueron detenidos bajo la sospecha de haber certificado, al parecer de manera fraudulenta, la seguridad de la represa de Brumadinho, si bien la semana pasada todos fueron puestos en libertad tras declarar ante la Justicia.

La reacción del público contra Vale ha sido feroz, particularmente porque la catástrofe siguió de cerca a otra, hace poco más de tres años, en otra represa de la cual la compañía también es copropietaria en Mariana, municipio de Minas Gerais y donde la rotura de varios diques de la minera Samarco, controlada por Vale y BHP Billiton, causó 19 muertos y una tragedia medioambiental sin precedentes.

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El caso está siendo observado de cerca por el sector minero, dado su potencial para descarrilar las promesas del presidente Jair Bolsonaro de impulsar la actividad y desmantelar lo que él consideraba una normativa ambiental dominante. Los precios del mineral de hierro han aumentado debido a la preocupación por las pérdidas de producción de Vale.

Para complicarle las cosas a Vale, su licencia para operar otra represa en su mina Brucutu fue revocada poco después del mortal accidente, lo que obligó a la compañía a invocar fuerza mayor, ya que la decisión implica una pérdida de producción anual de 30 millones de toneladas. Vale también evacuó a cientos de personas cerca de su mina inactiva Gongo Soco debido a preocupaciones de seguridad.

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"Con respecto a otras operaciones que están paralizadas, ese no es el enfoque de la compañía en este momento", respondió el director financiero Luciano Siani cuando se le preguntó sobre el impacto en la producción y las exportaciones. "Ese es un problema insignificante en comparación con las cuestiones de seguridad y humanitarias".

No obstante, según un auto judicial de una de las acciones que tramitan contra Vale, el Ministerio Público presentó "documentos que demuestran que, en octubre de 2018", la empresa sabía que diez represas, de un total de 57 analizadas, estaban en riesgo, entre ellas la de Brumadinho.