Pasión, propósito y transformación: pilares para liderar

Óscar Cabrera, presidente ejecutivo del Banco BBVA en Colombia, habla del liderazgo como parte fundamental para generar cambios en la sociedad. Algunas de sus claves son la comunicación asertiva y empoderar al equipo.

Óscar Cabrera, presidente ejecutivo del Banco BBVA en Colombia.Cortesía - Banco BBVA

Óscar Cabrera Izquierdo nació en Madrid, España. Es licenciado en ciencias económicas y empresariales de la Universidad Complutense de Madrid. Realizó estudios en dirección general en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).

Inició su carrera en 1989 en la firma Arthur Andersen, como auditor del sector financiero, y posteriormente se desempeñó como interventor general en Caja Postal S.A. En 1995, fue subdirector general de contabilidad y consolidación en Argentaria hasta 1998, cuando entró a hacer parte del Grupo BBVA como director corporativo de planeación estratégica. (Lea "Premio de Liderazgo El Espectador")

En 2003 lo nombraron chief financial officer en BBVA Bancomer (México D.F.) desempeñándose como miembro de los consejos de administración de Afore Bancomer y Seguros Bancomer. Desde 2008 ejerce como presidente ejecutivo del Banco BBVA Colombia.

Para usted ¿qué es el liderazgo consciente y por qué es importante?

Es un liderazgo inspirador y transformador de las personas y las organizaciones. Un líder debería ser plenamente consciente de su papel y de lo que irradia sobre los demás. Los cambios de las personas son fundamentales, dado que las empresas no son las que cambian; realmente las que cambian son las personas que trabajamos para ellas.  

Por lo tanto, tiene que entenderse como un liderazgo con visión integral. Se trata de hacer una gestión personal y empresarial con total conocimiento y, por lo tanto, conciencia de nosotros mismos.

Es importante porque es promotor de una nueva cultura empresarial que apunta a cumplir los objetivos, pero considerando las personas, el medio ambiente y todos los aspectos que podemos afectar en el desarrollo de nuestras actividades. Esto significa una nueva manera de ver y de hacer las cosas. 

¿Cómo lo pone en práctica en el Banco BBVA?

En BBVA lo venimos ejerciendo desde hace ya un buen tiempo. En primer lugar, venimos trabajando internamente con las personas en todos los niveles de la organización, y especialmente venimos trabajando en los estilos de liderazgo, ya que estamos convencidos de que entre más a gusto esté nuestra gente en la organización, seguro obtendremos mejores resultados. No hay duda de que las personas somos el eje de cualquier transformación cultural.

Externamente, venimos ejerciendo un liderazgo consciente con mucho énfasis en aspectos como la relación con nuestros clientes, a quienes definitivamente queremos hacerles la vida más fácil y sencilla, y por eso hemos realizado inversiones en tecnología, en formación y procesos, para mejorar nuestro servicio, además del desarrollo de productos y servicios para mejorar su experiencia todos los días.

Así mismo, venimos trabajando de forma muy recurrente en la implementación de programas de educación financiera y políticas de comunicación clara transparente y responsable con nuestros clientes, para construir con ellos relaciones a largo plazo basadas en la confianza mutua.

Por otro lado, año tras año invertimos el 1% de nuestras utilidades en programas de responsabilidad corporativa, a través de los cuales beneficiamos a más de 100.000 familias en todo el territorio nacional. Nuestras acciones de responsabilidad corporativa tienen foco en la educación, porque estamos convencidos de que la educación es la más eficaz palanca de desarrollo y la manera para formar verdaderos líderes desde la génesis.

En las organizaciones prevalece una estructura jerárquica ¿Qué piensa de ella?

Una estructura vertical hace la comunicación compleja. En el Banco BBVA la hemos aplanado. Le quitamos esos formalismos y esos títulos. Queremos generar señales de normalidad, de igualdad entre los muy jefes y les menos jefes. Que se puedan comunicar con más franqueza, y sea más incluyente algo, que es fundamental en el clima laboral de la organización.

¿Cómo ha sido ese cambio?

Me he dado cuenta de que existe cierta presunción de que el líder debe saberlo todo. Pero realmente existen para habilitar los espacios, para que la gente pueda crear, crecer, pueda operar, y que los espacios sean razonables y estén bien alineados, que el terreno de juego esté bien dibujado. Cuando se logra ese momento se promueven la creatividad y la capacidad competitiva. Eso mejora la cultura. (Lea "Cómo ejercer el liderazgo desde los valores")

¿Cómo es su estilo de liderazgo?

Soy una persona fresca. Me gusta decir las cosas con claridad en vez de dar vueltas. Tener una comunicación muy directa.  Un liderazgo que se adapta en donde opere.

Usted habla de cultura: ¿cómo construirla?

Tenemos que mejorar la cultura que existe en el país, pero necesitamos que sea más productiva. Un proceso de fortalecimiento cultural. Esto se logra con las personas adecuadas; la cultura es un efecto de conjunción de todos. Temas como la manera de relacionarse da las personas son la clave del éxito o del fracaso. Por eso nuestro motor es buscar un mejor futuro para ellas, y creo que esa es una de las formas como el grupo estamos visualizando la trasformación menos convencional. Es decir, nos preocupamos en este momento por entender las necesidades de las personas. Pensar mucho más los unos en los otros. Esto requiere de los colaboradores, de los parámetros culturales, un cambio de hacer las cosas. Para ello, no es menor tener un escenario que habilite la transformación, y yo creo que en Colombia aún no lo tenemos y son razones que se deben resolver.

¿Cuáles son esos retos?

Lamentablemente, el escenario que vivimos en Colombia consiste en cubrir necesidades más elementales y allí debemos enfocar los liderazgos. En Colombia, mientras prevalezcan la desigualdad, las necesidades básicas, el difícil acceso a la educación y sobre todo ese pensamiento de víctima hace compleja la transformación. Uno tiene claro que lo técnico se imita, se compra, eso está en el mercado. Sin embargo, la disposición mental es lo que necesitamos transformar.  En el país hay mucha brillantez y es determinante enfocarla y saberla utilizar hacer hagan de Colombia un entorno más sencillo, mejor para vivir.  Debemos llegar al punto en el que las personas vuelvan a confiar y a trabajar por el bien común. (Lea "Cinco prioridades de liderazgo para el año 2017")

Un mensaje para los emprendedores.  

Tengo una receta que se compone de dos ingredientes básicos y que me gustaría compartir con vosotros. Uno es que no hay emprendimiento si no hay un propósito. Y el propósito, evidentemente, tiene que ser sobre todo ambicioso. Y ambicioso, ¿qué es? Debe ser transformador. Creo que son muchas las necesidades que tenemos en las sociedades, en la comunidad, particularmente en Colombia. Por lo tanto, los emprendimientos deben ir dirigidos precisamente a generar esa transformación, que debe ser siempre positiva. Y ¿qué hay que poner de más para que cuando uno tiene un propósito, que es realmente transformador y ambicioso, funcione y camine? Pues una condición siempre necesaria es una buena idea, y una idea se supone que la puede tener, vamos a decirlo así, cualquiera. Lo que hace la diferencia no es la idea, es la pasión que uno le pone y el entusiasmo real por conseguir ese propósito que se va a buscar. Entonces, yo os animo simplemente a que le pongáis eso: un propósito ambicioso y transformador, y el entusiasmo y la pasión necesarios para ser los primeros en conseguirlo.