El Gobierno propone 25 pactos para el cuatrienio

Plan de Desarrollo: ¿qué dice la academia?

Que la transformación digital incentive no solo el consumo sino la innovación y que los pactos sean consecuentes, entre las ideas de profesores e investigadores.

El Plan de Desarrollo que cursa en el Congreso de la República será la hoja de ruta para este gobierno durante los próximos tres años y medio.Getty Images

El Plan de Desarrollo que cursa en el Congreso será la hoja de ruta para este gobierno durante los próximos tres años y medio. Los senadores y representantes comenzarán a debatirlo en los próximos días, y el articulado que aprueben tendrá, con seguridad, varios cambios respecto al texto que entró.

La propuesta del Gobierno, sin embargo, se supone que va cimentada sobre las “bases” del Plan de Desarrollo, un documento de más de 1.600 páginas que contiene el “espíritu” de lo que busca la actual administración y que un grupo de 23 expertos convocados por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional —vinculados de una u otra forma con esta última institución— se dio a la tarea de analizar. Los resultados de ese trabajo serán publicados esta semana. (Lea: Arranca la discusión del Plan Nacional de Desarrollo)

Conocimos el texto de los investigadores, de casi 170 páginas. Allí se analizan los diferentes “pactos” planteados por el Gobierno, 25 en total, una suerte de ejes que abordan la economía, la política, la justicia y la cultura, entre otros aspectos. Escogimos seis que están directamente relacionados con el desempeño de la economía colombiana, para resaltar algunas de las apreciaciones.

De entrada, Juanita Villaveces, directora de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional, y Francesco Bogliacino, director del CID, apuntan que “el concepto de pacto, más que de políticas, propuestas, planes o proyectos, es consistente con la idea de un acuerdo general, muy en línea con el discurso de campaña del presidente Duque con la idea de un país en el que todos quepamos y construyamos con consensos, evitando posibles disensos, desacuerdos, como si su existencia fuera un mal para el país”.

 

Emprendimiento, formalización y productividad

 

Para Camilo Santana y Luis Rodríguez, de la Unidad de Emprendimiento, y Álvaro Viña, gerente administrativo y financiero de la Universidad Nacional, el enfoque de este pacto “representa en sí mismo un cambio”, pues hace explícito el objetivo de “fomentar la migración económica del país, que históricamente ha dependido de la minería y los hidrocarburos, a economías basadas en la oferta de servicios, la creatividad y la productividad de sectores como el agrícola para mejorar su competitividad”.

Destacan, además, la intención de fortalecer capacidades locales y un desarrollo territorial diferenciado. Sin embargo, dicen, “es recomendable trabajar conjuntamente con los actores locales en el desarrollo de los pactos regionales, debido a que en la propuesta aún se evidencian similitudes muy marcadas entre los pactos de diferentes regiones y, salvo el caso de la región central, no hacen explícito el rol de la innovación como estrategia de generación de valor”. (Le puede interesar: Artículo de páramos será excluido de ponencia del Plan Nacional de Desarrollo)

Los autores también llaman la atención sobre la necesidad de abordar la formación en emprendimiento en la educación superior, así como “fortalecer diversos eslabones del ecosistema que resultan fuente primordial de apoyo a los procesos emprendedores, no solo de estudiantes, sino de docentes e investigadores que, a partir de su conocimiento técnico, generan un gran número de iniciativas de alto valor”.

 

Transporte y logística

 

“El grueso de las inversiones en transporte multimodal (fluvial, terrestre, aéreo y ferroviario) es la culminación de la modernización propuesta durante el gobierno Santos, donde el corazón de dicha inversión fueron los proyectos 4G”, afirma Gustavo Junca, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Nacional. Según él, eso es muestra de “las dificultades y complejidades de la planeación y ejecución de obras relacionadas con transporte y logística, donde las asociaciones público-privadas (APP) se han encargado de dichas obras”.

Y añade: “La pregunta que surge es si este esquema de APP ha mostrado sus bondades como en otros países, o la extensión de los tiempos trae consigo sobrecostos y/o problemas constructivos que afectan la ejecución de las obras y que los tiempos de ejecución sean mayores. En este aspecto debemos mencionar que el esfuerzo de gobernanza y arreglo institucional debe revisar y ajustar el diseño del esquema de asociación. Por esto, el esfuerzo por organizar institucionalmente el sector de logística y transporte es otro de los aspectos buenos del plan”.

Según el profesor, un “verdadero logro” sería pavimentar las vías que están en pésimas condiciones. Expone que 2.148,2 kilómetros de vías primarias están en pésimo estado o no pavimentadas, y representan el 30,6 %. “El rezago es tan grande que esto ya sería en sí mismo un logro. Debido a la escasez de recursos y la falta de planeación, es más probable que estas vías en pésimas condiciones continúen así al final de este gobierno, como ha sucedido en el pasado con el paso de las distintas administraciones”.

 

Transformación digital

 

Para el profesor Jorge Bula, cerrar la brecha digital es “a todas luces un propósito loable”. No obstante, encuentra en la intención del Gobierno un “marcado énfasis en el lado del usuario de los servicios que eventualmente pueden proveer el desarrollo de las nuevas tecnologías. Es decir, es un enfoque más desde la perspectiva de la demanda que de la oferta. Y si bien este es un aspecto que no puede ser desestimado del todo, su enfoque puede ver limitado el propósito de hacer de la ‘transformación digital’ el vector que pondría al país en la ruta hacia la sociedad del conocimiento”.

Apuntar más al uso (consumo) de la tecnología que a un proceso de “apropiación tecnológica”, que permita tener el conocimiento y, por ende, abrir la posibilidad a una transformación productiva, es otro de los enfoques que el profesor considera inadecuados. Resalta la propuesta de desarrollar competencias tecnológicas y preparar para nuevos entornos laborales, pero que eso vaya acompañado de una verdadera formación del talento “capaz de crear e innovar”.

 

Servicios públicos

 

En esta materia, uno de los puntos que destaca el profesor de ingeniería César Ruiz es el énfasis en orientar la prestación de los servicios con un enfoque regional y de economía circular respecto al agua. Más adelante añade que poner sobre la mesa la discusión sobre la economía circular —orientada a reducir los desechos a partir de una producción y consumo más “limpios” y eficientes— “abre un espacio de oportunidad para emprender la reforma legal profunda. Las oportunidades están puestas, la visión se ha venido ampliando, y la comprensión de la complejidad misma del sector ha madurado, por lo que esta reflexión es una invitación a que desde el mismo Plan Nacional de Desarrollo se convoque al país a estas reflexiones de reformas estructurales”. (Lea: Plan Nacional de Desarrollo propone acabar subsidios eléctricos al estrato tres)

En cuanto a la educación y la sensibilización ambiental, señala que Colombia demanda “procesos educativos serios, profundos y estructurales, incluso en estos temas” y “deben darse las condiciones para trascender a cambios que de largo plazo estimulen la innovación, el cambio técnico y el desarrollo tecnológico”. Esta educación, sugiere, no es suficiente por sí misma si no se garantiza la participación de la ciudadanía, la cual “demanda entornos sociopolíticos que efectivamente los incentiven y por sobre todo garanticen”. Por lo tanto, las consecuencias de los Acuerdos de Paz y la violencia que persiste “no podrían ni deberían comprenderse o interpretarse en forma aislada de estas iniciativas de educación y sensibilización ciudadana”.

Recursos minero-energéticos

 

El profesor Diego Guevara resalta que este componente parte mencionando los Objetivos de Desarrollo Sostenible, al igual que reconoce “la importancia del relacionamiento con las comunidades”. Sin embargo, surgen varias inquietudes. Por ejemplo, “las consultas previas se han convertido en una piedra en el zapato para los inversionistas y la apuesta por generar un reconocimiento del impacto territorial no es más que un elemento que muy probablemente se quede en el papel”.

Por otro lado hace referencia al interés que este gobierno ha mostrado por el fracking y las tensiones que esto podría generar cuando se pone en relación con la mentada preocupación por el cuidado del medio ambiente. Para él, hay una “insistencia del gobierno actual en la exploración de los denominados yacimientos no convencionales, en los que no se reconoce explícitamente que estos yacimientos son principalmente fracking. Esto pareciera hacerse a propósito, pues en la sociedad colombiana hay un rechazo generalizado a esta técnica”.

Sobre las finanzas de la nación, e incluso en contraste con la opinión según la cual el Plan de Desarrollo busca la diversificación y “migración económica” del país, añade: “En el nuevo gobierno, ante un repunte en el precio del barril de petróleo, parece que la fuerte caída de su precio y sus consecuencias macroeconómicas se están olvidando rápidamente, y en el pacto minero-energético se insiste en la profundización del sector sin muchos ánimos de transición. Incluso se afirma que ‘los recursos no renovables en Colombia generan la oportunidad irrepetible de financiar el desarrollo nacional y regional’”.

Economía naranja

 

Este componente es sin duda uno de los fundamentales del gobierno de Duque, quien, como senador, de hecho impulsó la Ley Naranja. Para el profesor Jesús Villamil, el enfoque que se le da al sector que reúne las industrias culturales y creativas “es meramente productivo bajo la lógica de la competitividad y situándolas como un valor económico más cerca de la innovación para el desarrollo de los negocios, que como un valor cultural”.

Señala como acierto la preocupación del Gobierno por fortalecer el entorno institucional para la “Colombia naranja”, pero menciona la necesidad de adoptar esquemas de coordinación efectiva entre las diferentes instituciones involucradas en la promoción de la economía naranja. Y añade que al “crear estrategias de formación relacionada con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas debe incluirse las artes como áreas fundamentales para garantizar una estrategia de desarrollo sostenible en el largo plazo”.

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Redacción Economía.

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