Luego de tres años del Gran Pacto por la Innovación

¿Por qué le apunta Medellín a la ciencia y la tecnología?

Alejandro Franco, director ejecutivo de Ruta N, detalla cómo trabajan en la ciudad para que en 2025 no haya uso de combustibles fósiles.

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¿Colombia logrará cambiar su dependencia evidente del petróleo por la nueva economía, la de la innovación, la tecnología y la ciencia?

Ojalá, no sé si podremos sacar la bola de cristal y se verá si lo haremos, pero lo que tenemos que hacer es, por lo menos, lograr que en nuestra región se haga. Estamos proponiendo que para 2025 no haya uso de combustibles fósiles en Medellín, más aún por las condiciones que tenemos en el Valle y porque somos buenos productores de energía eléctrica limpia, así que es casi una obligación.

Que cambiemos el petróleo o materias primas por la innovación y el conocimiento se logra articulando a todos los sectores de la sociedad en esa tarea. Y en eso estamos. Por eso tenemos un Plan de Ciencia y Tecnología, por eso tenemos Ruta N, por eso estamos midiendo, y esa es la apuesta que estamos haciendo. Que pase en toda Colombia nos encantaría, pero aquí vamos a hacer que pase.

Ustedes dicen que invierten el 1,82 % del PIB de la ciudad en innovación. Eso, en términos tangibles, palpables, ¿cómo se puede ver?

Eso se palpa en que la mitad de las empresas de Medellín dicen que están innovando, que están invirtiendo en innovación, y esa inversión la están traduciendo en innovaciones que están produciendo, están aumentando las ventas en un 26 % y les están haciendo crear nuevos puestos de trabajo. De manera que, cuando se mira todo esto en el total de la economía, significa que esa inversión está llevando a que la innovación genera un tercio de los nuevos empleos y un punto de crecimiento de la economía en Medellín.

Esto nosotros lo miramos preguntándole a una empresa si está innovando, y si responde que sí, pues se le pregunta cuánto está invirtiendo en I+D e innovación, entonces responde cuántos puntos invierte respecto de sus ventas. Y cuando se le pregunta a una ciudad, tiene que responder por puntos de la economía. Es decir, cuánto está invirtiendo en producir innovaciones que me den resultados en el futuro. Es una apuesta a futuro: así como el empresario sabe que es en el futuro cuando se reflejará esa inversión, en la ciudad sabemos que aún nos falta para ver los resultados más grandes. Así es como se interpretan estas cifras.

La economía del conocimiento se basa en la capacidad de los estudiantes para lograr propuestas diferenciadoras. ¿Qué tanto lo está logrando la academia en Antioquia? ¿Qué tanto lo hace en Colombia?

La economía del conocimiento es mucho más que eso. En la era de la agricultura, el elemento clave era la cantidad de tierra que tenías. En la época industrial, la cantidad de capital para ver cuántos elementos en masa podías producir y bajar el costo por unidad. En la época del conocimiento, que estamos viviendo, el conocimiento es el elemento clave, de manera que no son sólo los estudiantes, sino que se trata de cuántos cerebros de tu región o país tienes activados con nuevo conocimiento que te permite traducirlo en valor económico. Entonces, la diferencia de una región será cuántos cerebros se tendrán activados en una red que te permita generar conocimiento. Obviamente, los estudiantes son muy importantes porque tienen una preparación que les permite tener cierto conocimiento, pero esto se tiene que enlazar con el conocimiento de todos los ciudadanos, la persona de la calle, el trabajador, el empleado público, el científico, el empresario. No son unos más importantes que otros, sino que todos tienen una parte que se suma en esa red para generar conocimiento.

¿Qué es, para ustedes, una cultura innovadora dentro de una empresa?

Implica saber que, permanentemente, todo lo que se está haciendo hay que ponerlo en duda y ver qué nuevos mecanismos se tiene para generar valor. Innovar es tener la capacidad de estar diciendo que algo no es suficiente, que hay cosas que se puedan solucionar de otra forma o que hay personas que lo están haciendo mejor en el mundo, y es necesario ver cómo generar nuevos servicios y productos, para mantenerme, crecer, ganar mercado e ir a otros países. Eso es cultura de innovación dentro de una organización.

¿Qué hacer cuando en las empresas hay ideas pero existen estructuras antiguas, jefes de mercadeo de años en la organización, que no van al mismo ritmo de los que tienen esas ideas y lo que hacen es dificultar el trabajo?

En este punto hay dos opciones: revolucionas la empresa y esperas que las dificultades desaparezcan o te vas para otro lado y construyes con tus ideas la competencia y destruyes esa empresa por ineficiente. Simple: o hackeas desde adentro o hackeas desde afuera.

¿Por qué Colombia cayó en el Índice Global de Innovación?

Las variables que se manejan para este índice son del resorte de toda la sociedad y nosotros no somos las personas más autorizadas desde la región para decir por qué subió o bajó. En general, quisiéramos que los próximos años nos midiéramos en el índice de competitividad a partir de que logremos transformaciones reales de la innovación y no sólo por mejoras incrementales como, por ejemplo, el número de días en crear una empresa o la agilidad en trámites. Porque esto nos va a subir cinco o cuatro puestos, pero siempre estaremos en la mitad de la tabla. Entonces, si en realidad queremos tener competitividad, lo único que se puede hacer es que todos nos pasemos agresivamente a innovar y eso, rápidamente, sin importar los otros factores, nos llevará a los primeros lugares de la tabla, tanto en nuestra región como en todo el país.

Muchas personas siguen sin entender qué es la innovación. ¿El Gobierno debería insertar tanto el término como su práctica en la educación básica?

Ponerlo en la educación ayudaría, pero creo que es más la capacidad que tenga el Gobierno de construir elementos que cambien la cultura de la gente. Ya hemos vivido en otras etapas, en otras ciudades, la posibilidad de que, cuando se hace un proceso de cambio de cultura, la sociedad lo aprende y lo recibe, cuando sus líderes lo tienen claro. De manera que lo que falta es, más que obligar a las escuelas a enseñarlo a la fuerza, que nuestros líderes con su ejemplo y con su discurso lo muestren a la ciudadanía. Entonces, veo más una falta de liderazgo que una asignatura o un tema en el currículo existente.

Hay un debate grande en la sociedad de la información. Si todos apostamos por insertarnos en la economía digital, si todos somos tan innovadores como se busca, ¿qué pasará con los puestos, con las plazas de trabajo que tanto aportan a, por ejemplo, las tradicionales industrias de la confección, la automotriz, etc.? Hablamos del cambio humano por la máquina. ¿Cómo debemos manejarlo?

En primera instancia, no pensamos que la innovación sea de un sector determinado a costa de otro. No es que haya unos sectores más modernos que otros. En general, todos los sectores deben estar y van a estar. Pero los que innoven son los que van a quedar. Entonces, la cuestión es cómo inyectar una capacidad para impulsar la innovación en el sector automotor y textil, porque si no lo hacen van a desaparecer. Seguramente alguien lo tomará con innovación y va a poder impulsar esas industrias.

Por otro lado, los puestos de trabajo no tienen que desaparecer, sino que se van a reformular. Históricamente lo que ha pasado es que la población se entrena en lo nuevo y deja lo viejo. Es más, por eso hay que innovar, porque si tú innovas, en la misma medida te estás dando cuenta de qué saberes tienes que dejar atrás y cuáles tienes que saber nuevos para que logres una transición de la sociedad. Si no lo haces, te tocaría dar un salto muy grande y puede que no lo vayas a soportar. Uno se da cuenta de qué trabajos deja, pero no se va dando cuenta de cuántos se crean. Hoy hay muchos trabajos que hace mucho tiempo dejamos y no se han creado muchos problemas. Por ejemplo, casi nadie vive de ser cartero, pero sí un montón de gente vive de ser community manager. También es interesante ver cómo se derraman ciertas capacidades de producción, como el hecho de que hay ciertas personas que viven de ser paseadores de perros. Entonces la sociedad se va transformando. Lo que pasa es que uno no se puede enfocar en lo que se elimina sino en lo que se crea. Y lo que hay que hacer es que tu sociedad no se quede corta en esa velocidad de reemplazo. Por eso la innovación es el elemento clave, porque si no se innova no te vas dando cuenta de que tienes que renovar, y si no lo haces a tiempo, sí vas a estar en problemas serios.

¿Qué sucede cuando una persona o una empresa entra al ecosistema de Ruta N?

En realidad, no hay un ecosistema de innovación de Ruta N, sino uno de innovación de Medellín. Y nosotros no buscamos que la gente venga a Ruta N o se inserte en Ruta N, sino que todo el mundo innove. Muchos lo están haciendo sin que Ruta N tenga acción directa o lo hacen por efecto indirecto. Pero si lo hacen a través de programas e iniciativas que nosotros directamente tenemos, pues muy bien, porque en el fondo lo único que buscamos es ser un acompañante, un socio, un aliado, para que el que diga “quiero, pero no puedo”, “quiero, pero no sé” o “no me ha funcionado”, encuentre en nosotros alguien que le ayude a encontrar ese camino. Pero, definitivamente, ese camino lo tiene que encontrar cada organización, cada empresa, cada funcionario, cada ciudadano, y hacer que funcione.

Hay movimientos muy fuertes de emprendimiento en Bogotá, o en otras ciudades, tal como sucede en Medellín. ¿Qué debería replicarse en el resto del país para que esa movida innovadora y emprendedora sea generaliza, llegue a todo el país?

Hay que replicar las conexiones público-privadas, que se hagan y que den norte. De esa sociedad depende tanto la solución de sus problemas más críticos como el crecimiento en generación de empleo y bienestar, a partir de innovar más. Innovar no es un problema de lo público o de lo privado exclusivamente, es un deber de la unión de ambos. Entonces los líderes tienen que incentivar que todos los estamentos de la sociedad entiendan que ese es el camino, y eso es lo que tiene que hacer cualquier ciudad de nuestro país para que ese bienestar les llegue a todas esas sociedades, porque de lo contrario van a tener un choque social gigantesco dado por cambios globalizados.