Su principal jugador es Turkish Airlines

¿Por qué a los turcos les va tan bien en el negocio aéreo?

En 2003, ese mercado movilizó 30 millones de pasajeros, pero en 2016 cerraron con 123 millones, un crecimiento del 310 %. El retorno sobre la inversión se elevó 964 %. Aquí va la respuesta.

Turkish Airlines tiene una flota de 340 aviones. / Bloomberg

Justo en frente del mar de Mármara, cuando el sol marca la caída de la tarde, un avión aparece de entre las nubes. Pasa sobre un par de grandes barcos que esperan estáticos, como si el reloj hubiera perdido su esencia. Una veintena de turcos beben café sentados en una estructura de madera pensada no sólo para disfrutar del bello paisaje, con gaviotas que van en contra del viento, sino para escuchar al grupo musical de turno. El avión, gigante, desciende con premura. Pasa rápido sobre la cabeza de comensales y se pierde a la espalda de ellos. Un minuto y 25 segundos después, aparece otro. También se despoja de las nubes. El mismo tiempo pasa y uno más se hace visible. Y otro. Y otro. Parece una maratón aérea, milimétrica, de esas que sólo se ven en los aires de ciudades agitadas. Es una constante. Su destino: el aeropuerto de Atatürk. Es la realidad de un negocio que se triplica en la mitad del mundo. En Estambul, Turquía.

La escena, que no para, explica lo que vive la aviación en Turquía, que viaja a velocidad de crucero mientras en el resto del mundo las cosas no van tan bien. En 2003 contaban con 162 aviones y cerraron el 2016 con 540, un crecimiento de 233 %. El número de pasajeros pasó de 30 millones a 123 millones, subiendo 310 %. El retorno sobre la inversión del sector alcanzó un alza del 964 % y el número de aeropuertos lo hizo en 112 %. El negocio, como un todo, se incrementa por tres y se creería que la respuesta más obvia es que su economía está creciendo. Sí, la cosa puede ir por ahí. Más de 53.000 compañías tienen inversión en este país. En 2016 fue la decimoséptima economía más grande del mundo, con tasas del 5,6 % y exportaciones de US$148.000 millones. Pero el análisis hay que hacerlo más allá de lo evidente. Se trata de ubicación, visión y estrategia.

De acuerdo con cifras de movimiento de pasajeros de Iata, la ubicación de Estambul permite que unos 2 billones de viajeros se puedan mover en menos de tres horas a ciudades de toda Europa, Oriente Medio, Asia Central y el norte y el este de África. Por sus aeropuertos pasa más del 40 % del tráfico internacional del mundo y en el ranquin del mayor número de conexiones de la región ocupa el lugar número uno, pasando de lejos a Fráncfort (Alemania) y Ámsterdan (Holanda), quienes la siguen en la lista. La estrategia, entonces, tiene un millonario componente en el que ya se está trabajando. Invertirán US$20.000 millones en la construcción de un nuevo aeropuerto bajo el modelo de APP, tendrá capacidad para mover 150 millones de pasajeros, contará con un área de 76,5 kilómetros cuadrados, cuatro terminales y seis pistas. Ni más ni menos. El hub más importante de los cinco continentes.

Y la visión, como si ya no se notara, ¿cómo se puede hacer más grande? Resulta que la estimación del crecimiento de tráfico a 2035, hecha con cifras del Airbus Global Market Forecast y del Boeing Current Market Outlook, indica que la región de Asia Pacífico será una de las que más crecerán, con un 6,0 %, África un 6,1 % y Europa con 3,7 %. Y adivinen quién está en la mitad de todos ellos. Sí, Turquía. A lo lejos se ve a Norteamérica proyectando un 3,1 % y a Suramérica con un ambicioso 5,8 %. Entonces aparece la cereza que le faltaba al pastel. McKinzey, la consultora internacional, hizo un análisis de cómo se han movido la economía y el tráfico aéreo en el mundo. Con base en ello identificó que la tendencia va hacia el oriente del mundo, jalonada por la producción de China y del sudeste asiático. Una vez más, Turquía aparece como el punto selecto para aprovechar todo este flujo.

Pero ¿qué tan ciertas resultan todas estas proyecciones? Gilberto Salcedo, presidente de la Asociación del Transporte Aéreo de Colombia, cree que “hace sentido. El crecimiento del transporte aéreo es más que proporcional al crecimiento de la economía del país o de la región en cuestión. Claramente, esta información se debe apoyar en varias variables, entre ellas población y economía”. Y entonces, ¿qué tan listas están las empresas del sector que operan en Colombia para ese escenario? “Esa realidad pone grandes retos en materia de alianzas con operadores de los principales mercados para los operadores locales (EE. UU. y Europa) y a futuro con los de Oriente Medio y Asia. Ya lo vienen haciendo algunos de ellos. Latam con American y ahora con participación de Catar, y Avianca con United”.

En una conversación con este diario, Claudia Sender, vicepresidenta sénior de cliente de Latam Airlines Group y presidenta de Latam Brasil, se refirió a la importancia de recibir las aprobaciones de los acuerdos que se adelantan entre grandes aerolíneas. “Uno de los primeros ejemplos que hay es el joint business agreement (JBA) que hubo entre British y American y que implementaron en la ruta Londres-Filadelfia. Tenían tres vuelos al día, salida con un intervalo de una hora y media, todos en la noche, entonces el pasajero que quería volar en la mañana no podía, conectar a Helsinki, no podía. Después del JBA se lograron más vuelos. Pueden armar la red de acuerdo a los vuelos que ya tienen los dos, elevan las probabilidades, elevan la oferta de una manera que ninguna aerolínea sola podría hacer. Los horarios se volvieron más convenientes, la red se extendió, se tenían más destinos, y de esa forma se suben más pasajeros. La oferta en un año aumentó 25 % y los precios cayeron”.

¿Y qué tiene que ver Turquía con el mercado de Colombia?

Hace un año comenzó la operación de Turkish Airlines en Colombia y las cuentas están así: movieron 52.000 pasajeros, tienen un 85 % de ocupación en sus vuelos y esperan crecer un 25 % hacia el 2018, detalla Mustafa Dogan, el vicepresidente de ventas para el Reino Unido y las Américas de Turkish Airlines en sus oficinas centrales de Estambul, catalogada la empresa más grande del mundo en el sector en términos de países de destinos y destinos internacionales a los cuales vuela. Opera en 120 naciones, 299 ciudades y 302 destinos, con 340 aviones. De las cifras entregadas por el ejecutivo, se detalla que los colombianos ponen el 70 % de esos 52.000 pasajeros y los panameños el 30 %, enfocados en negocios, pues el vuelo sale de Bogotá y pasa por Ciudad de Panamá, el avión carga combustible y luego de 13 horas y media aterriza en la capital de Turquía.

“Colombia es único para Turquía. Es un gran lugar para transferir y hacer conexiones. Agrupa pasajeros de la región, como sucede con Estambul. Conectan a los demás países. Es un mercado relevante, grande, con oportunidades, con potencial de turismo”. Y apunta que Procolombia se ha encargado de detallar que el país necesita que lleguen más pasajeros de ciertas ciudades del mundo, y ahí están los turcos. Una lógica del mundo globalizado, si se tiene en cuenta el poder comercial de este país y el poder de consumo que tienen sus habitantes. El negocio global del sector aéreo, una vez más proyectado por Iata, ya lanza una sentencia que no sólo empresarios o turistas deberían tener en cuenta, sino los gobiernos, para enfocar sus políticas comerciales: “El tráfico intercontinental crecerá más rápido que el internacional” a 2025. Ya no se tratará sólo de salir del país, se tratará de hacerlo a otros continentes, precisamente de donde vienen la mayoría de grandes aviones que cruzan sobre el mar de Mármara con destino al aeropuerto de Atatürk.

* Artículo posible tras invitación de Turkish Airlines.