Quejas de Wall Street por tributaria de Trump

Lo primero en su lista de preocupaciones: los nuevos límites a las deducciones para los intereses hipotecarios y los impuestos estatales y locales.

/ AFP

Los operadores de Wall Street, que colectan cientos de miles de dólares al año o más, esperaban entusiasmados una reforma republicana del código tributario estadounidense. Ahora, muchos se juntan con los contadores y llegan a la conclusión de que las verdaderas ganancias irán a los multimillonarios y otros capitanes del sector.

Lo primero en su lista de preocupaciones: los nuevos límites a las deducciones para los intereses hipotecarios y los impuestos estatales y locales, relativamente altos en todo Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, les costarán anualmente miles de dólares en tanto se deprecian sus casas. Esto podría recortar los ingresos tributarios locales y erosionar la calidad de las escuelas y otras amenidades que los operadores prevén para sus familias. (Lea: Congreso de EE.UU. aprueba definitivamente la reforma fiscal de Trump).

Ahora que la Navidad se acerca y la actividad comercial baja, muchos en Wall Street están distraídos con el proyecto de ley fiscal, calculando cómo este puede ayudarlos o perjudicarlos, y buscan maneras de maximizar las ganancias y minimizar las pérdidas. La mayoría habla con la condición de mantener el anonimato. Muchos fueron lo bastante conscientes como para darse cuenta de que no concitarían simpatía.

No todos están furiosos

“Dolerá, eso es obvio”, dijo Mike Dean, agente en Nueva York en TP ICAP Plc que votó por Donald Trump en la elección presidencial del año pasado. Dean dijo que ganó aproximadamente entre US$250.000 y US$400.000 cada uno de los cinco últimos años, vive en Nueva York y tiene una segunda vivienda en Long Island. Considera el topetazo fiscal como “una inversión a regañadientes en el futuro de la economía”.

“En los próximos años me irá mejor en mis ganancias gracias a la reducción impositiva corporativa. Pero a corto plazo tendré que pagar más”, dijo.

La mayor fuente de sufrimiento en el proyecto de ley tributaria son sus límites a las deducciones. Elimina la deducción por gastos no reembolsados de los empleados, por ejemplo, y limita a US$10.000 la deducción por impuestos locales y estatales.