Salomón Kalmanovitz recibió doctorado honoris causa

La Universidad del Norte otorgó su más alto reconocimiento al economista barranquillero. El rector, Adolfo Meisel, lo describió como “uno de los intelectuales y líderes de opinión más respetados de Colombia”.

Salomón Kalmanovitz hace su discurso de agradecimiento por el doctorado honoris causa en Economía que le otorgó la Universidad del Norte.Cortesía Universidad del Norte

Por su cerca de “medio siglo de una vida dedicada a la investigación, la publicación y el debate intelectual”, en palabras del rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel, ese centro educativo le concedió el doctorado honoris causa en Economía a Salomón Kalmanovitz este jueves.

Se trata de la máxima distinción académica que otorga esa universidad.

En su discurso de aceptación, Kalmanovitz hizo un sentido recorrido íntimo de su vida, desde sus estudios escolares en el Colegio Americano para Varones en Barranquilla que, en sus palabras, "me dio una visión crítica de la sociedad colombiana y me despertó la curiosidad por la historia".

Una curiosidad que se alimentó de los cuentos del profesor Augusto Libreros sobre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, "quizás mi primer tema de investigación: ¿Por qué habían matado a Gaitán?", y que nació aquel 9 de abril de 1948 de su infancia, del que recuerda todavía "el olor a quemado de algunos bultos de mercancía que recuperó mi padre de su chatarrería. Fue la única vez que lo vi llorando al tratar de cuantificar las pérdidas que había sufrido".

El espíritu de rebeldía, contó Kalmanovitz, lo cultivó en una temprana aversión por la religión porque su padre lo obligaba a ir a la sinagoga todos los viernes "a leer mecánicamente los rezos en hebreo" y lo confirmó, a los 16 años, cuando su padre fue a castigarlo "y se encontró con un muchacho alto y fuerte que le tapaba todos sus golpes, pues había aprendido algo de boxeo. No volvió a molestarme".

Muchos años después, en los años ochenta y de la mano de su amigo el sicoanalista Simón Brainsky, se reconciliaría intelectualmente con el judaísmo, "como una religión basada en el debate y la interpretación. Él me señaló que sus pensadores más liberales defendían la necesidad de la igualdad humana".

Luego vendrían sus primeros acercamientos con la izquierda, mientras estudiaba ingeniería química en la Universidad Industrial de Santander y, de lejos, acompañaba el activismo del movimiento estudiantil. De ahí partió a la Universidad de New Hampshire, en los Estados Unidos. Era el año 63 y los Estados Unidos "vivían un intenso movimiento social por la igualdad racial y en las universidades comenzaba un movimiento contra la Guerra en Vietnam que no tardó en envolverme", recordó Kalmanovitz.

Por eso, tal vez, abandonó la ingeniería y comenzó a estudiar filosofía y ciencias sociales. Tras hacer la maestría y completar los cursos de doctorado en el New School for Social Research de Nuerva York, donde comenzó a militar en un grupo maoísta, Kalmanovitz volvió a Colombia en 1970 "dispuesto a hacer la revolución política en tanto no estaba de acuerdo con la lucha armada".

Recabó entonces en el troskismo pero con los años se fue alejando paulatinamente de la izquierda "para cultivar una audiencia más universal".

En aquella época de izquierda, Kalmanovitz dictaba un curso de economía marxista en la Universidad de los Andes, del cual fue alumno el hoy rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel. "Lo que resultaba diferente en Kalmanovitz, en contraste con otros economistas de izquierda de la época, era su inmenso respeto por la evidencia empírica y el método científico. Era más usual en aquellos años encontrarse con análisis fundamentados en la interpretación de los 'textos sagrados' del marxismo", recordó Meisel en su discurso.

(Puede leer aquí la más reciente columna de Kalmanovitz en El Espectador:  A romper la regla fiscal)

Ya en los años 80, Kalmanovitz se comenzó a acercar al periodismo y lo hizo de la mano de Sylvia Duzán, quien sería luego su pareja hasta cuando fue asesinada por paramilitares mientras desarrollaba un trabajo periodístico con campesinos en el Magdalena medio santandereano en los años 90.

"Me alegró la vida y me ayudó a popularizar mi obra, pues ella redactó el texto de bachillerato "Historia de Colombia 9o grado" de la editorial El Cid",  dijo Kalmanovitz al honrar su memoria.

Agradeció también a sus amigos y compañeros en diferentes monentos de la vida que llegaron a Barranquilla de diferentes lugares este jueves, en particular a sus hijos, "que me hicieron coger juicio", y a su esposa, Clara Salamaca, "quien me acompaña en esta fase serena de la vida, difícil de mantener dentro de una realidad colombiana cada vez más conflictiva y pugnaz".

Luego de la ceremonia, se hizo la presentación del libro conmemorativo “Salomón Kalmanovitz: Semblanza de un pensador caribe”, editado por la Universidad del Norte con el apoyo de El Espectador, el cual además de la semblanza contiene una selección de sus columnas publicadas en este diario a lo largo de los años, así como un texto inédito del galardonado titulado: “¿Qué tan rezagada está la Costa  Caribe en el siglo XXI?”

El vicepresidente del Consejo Directivo de la Universidad del Norte Antonio Celia comentó: "Salomón Kalmanovitz tiene una fantástica trayectoria como intelectual barranquillero, y su carrera ha estado marcada por el debate decente, por el respeto, por la tolerancia... Salomón nos pone a pensar con mirada crítica, pero respeta la evidencia empírica, los métodos científicos y, sobre todo, las ideas de los demás".