Desde el Comité de Cafeteros de Huila

SOS por la calidad del café

La presencia de la variedad Costa Rica 95 ha prendido las alarmas de la Federación, pues es menos resistente a la roya y tiene una vida útil más corta.

En el departamento de Huila se concentra la mayor producción de café del país. / Cristian Garavito - El Espectador

Brasil produce cerca de un tercio del café del mundo. Aun con la meta que se ha trazado Colombia -20 millones de sacos de 60 kilos anuales-, en 2020 no produciremos ni la mitad de lo que contabiliza el país vecino. Eso, sumado a que la mayoría de caficultores nacionales trabajan en mini o microfundios, ha hecho que la calidad, más que la cantidad, sea el camino que ha seguido este cultivo desde hace años -en concreto desde los 90-.

Cualquier indicio de que la calidad del grano colombiano pueda estar en riesgo prende las alarmas. Es el caso del departamento de Huila, que cuenta con cerca de 83.000 caficultores y en donde se concentra la mayor producción de café del país. El Comité Departamental está en la tarea de alertar a los productores para que no trabajen una variedad del grano conocida como Costa Rica 95, que, según el Ministerio de Agricultura, llegó a Colombia en el año 2000.

Esta variedad, de acuerdo con Jorge Montenegro, director del Comité Departamental de Cafeteros, “tiene algunas particularidades que no son buenas para el cultivo y para la comercialización y calidad del café”. Por ejemplo, su resistencia a la roya se debilitó y su calidad en taza, según los expertos, es mala. De hecho, para el Ministerio de Agricultura ese es el mayor problema, pues “a los compradores internacionales no les gusta”.

Montenegro explica, además, que la variedad centroamericana no tiene un buen rendimiento o “conversión”. Es decir, por lo general, de cinco kilos de café en cereza sale uno de café pergamino seco, mientras que con la Costa Rica 95, para un kilo de pergamino, son necesarios seis o siete de cereza. Entonces, ¿por qué la gente decide producirla?

El director del Comité afirma que la gente se “enamora” de esa variedad al ver los árboles cargados en poco tiempo, pues empiezan a producir relativamente rápido. Sin embargo, su productividad se acaba también de forma prematura, después de unos tres años, mientras que una planta de café por lo general tiene una vida útil de siete años.

En Colombia “el caficultor siempre ha tenido la libertad de sembrar el café que mejor le parezca, pero la Federación Nacional de Cafeteros, a través de las campañas educativas, les explica los riesgos a los que se someten cuando siembran determinada variedad”, explican desde la Dirección de Cadenas Agrícolas y Forestales del Ministerio.

En el Comité apenas se atreven a afirmar que la variedad se consigue de forma irregular. Pero de acuerdo con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en la actualidad no hay protocolos vigentes para importar material vegetal de café de Costa Rica. Por lo tanto, esa variedad no puede ingresar al país en este momento.

Según Montenegro, no hay cifras consolidadas de cuántos caficultores están apostando por la Costa Rica 95. Es un hecho que se conoce a través del servicio de extensión y por el voz a voz entre los cafeteros. Incluso, hay reportes de una situación similar en el sur del país. El director del Comité sólo se arroja a afirmar que “son muy pocos” los que están acudiendo a esa práctica.

En definitiva, la recomendación del Ministerio es y siempre ha sido “sembrar las variedades resistentes a la roya producidas por la investigación de Cenicafé (Centro Nacional de Investigaciones de Café): variedad Colombia, Castillo y Tabi, probadas durante largos periodos de tiempo”. Montenegro es enfático al decir: “Simplemente estamos advirtiendo, alertando, para que compren semilla certificada, que da toda la trazabilidad en lo que tiene que ver con el grano”.

Entre otras variedades que es posible encontrar en el país están la Típica, Borbón, Caturra y Maragogipe, que son reconocidas a muy buen precio a nivel internacional. Precisamente, hace poco más de una semana, durante una subasta en la feria Cafés de Colombia Expo, un microlote de la finca Los 3 Edgaritos, en Cauca, y propiedad de Édgar Moreno, fue adquirido por un comprador japonés a US$20,25 la libra. Para hacerse una idea de lo que significa ese monto, en la Bolsa de Nueva York el viernes de la semana pasada la libra de café cerró en apenas US$1,26. El producto de Moreno era una mezcla 60 % Tabi, 30 % Castillo y 10 % Maragogipe.