La petición de la directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá

“Todas las expresiones culturales necesitamos más apoyo”

Claudia Hakim lidera el Mambo. Habla de cómo la cultura expande la imaginación de los niños, pero recuerda que la parte económica sigue frenando la ejecución de las ideas en el país.

Claudia Hakim es artista y hace más de un año dirige el Mambo. / Gustavo Torrijos

Claudia es artista, pero nunca había manejado una institución. Esta fue su primera vez. ¿Cómo le ha ido?

Me ha ido muy bien. Digamos que no sabía a lo que entraba, pero sabía que era el Museo de Arte Moderno de Bogotá, que necesitaba volver a ponerlo de moda, y me ha ido muy bien. Creo que en el año que llevamos de trabajo hemos logrado ponerlo en los oídos de la gente, con exposiciones que han resonado a nivel cultural.

NC-Arte fue un proyecto que empezó con usted. Aprendió sobre administración, sobre nuevos medios, a curar aún más el arte. De eso, ¿qué le ha servido hoy en el Mambo?

A NC también entré con toda la inexperiencia, me quedé sola, había una persona, pero me quedé sola como a los ocho meses del inicio, y creo que… No soy curadora, como usted dice, soy artista, y los artistas tenemos una sensibilidad especial. Tengo un sentido común y aunque, como dije, no soy curadora, tenía la manera de pensar en qué artistas podrían estar presentes. NC nació como un espacio para hacer sites específicos, que las obras intervinieran el espacio. Entonces uno miraba ferias por fuera para ver qué artistas podían lograrlo. Lo mismo que nacionalmente. Esa fue la manera de curar NC: intuitiva, de sexto sentido. Ahí me tocó manejar el personal, empezamos con un departamento de educación que ha sido muy exitoso, un equipo exitoso, lleno de gente joven con ideas. La parte curatorial la pudimos manejar y tengo el apoyo de una fundación que respalda todos los proyectos que NC realiza. Ese fue mi comienzo. Aparte de ser artista, porque los artistas somos muy despreocupados en muchos temas, había que organizar un tema como de casa.

Cuando asumió la dirección del Mambo dijo: menos exposiciones, pero de más calidad. ¿Cómo va en esa tarea?

Creo que muy bien. Digamos que menos exposiciones es que tenemos las que podemos hacer al año. El museo tiene varios salones, entonces uno dice: vamos a poner tres salones, uno hace un término de un gran internacional, uno de artistas colombianos, una exposición más moderna con las colecciones del museo; entonces, todo se está dando. Digamos que no se ha dado por el tiempo que tenemos, pero desde este año empezamos a traer artistas internacionales y queremos ver la respuesta de la gente. La parte económica también frena un poco las ideas que uno puede tener. Entonces hay que ir paso a paso para lograr cosas más grandes en el museo.

¿Cómo va la parte educativa en el Mambo?

Muy bien. De verdad que el equipo educativo, aunque es pequeño, son dos personas, ha sido capaz de manejar un público muy grande. El año pasado llegamos a alrededor de 13.000 niños, este año llevamos unos 3.000 y la idea es llegar a otros 13.000, entonces la parte educativa está muy activa. Siempre generamos, de la exposición que se hace, paralelamente, la parte de educación. Y buscamos que los niños vengan, hagan talleres y se lleven la experiencia del museo.

¿A qué obra o artista soñó traer al Mambo y ya consiguió hacerlo?

Hablando de los internacionales, tenemos a Daniel Buren, que siempre soñé traerlo y el 9 de agosto hace su inauguración. Artistas variados como el que tenemos en este momento, que es la 32ª Bienal de São Paulo, 13 artistas internacionales que si los vemos son todos de gran categoría. Nacionales trajimos a Jim Amaral, Olga de Amaral y Ricardo Cárdenas, que fue un éxito. Creo que cada año trae su programa muy bien organizado, con artistas que siempre he querido traer, y el museo está volviendo a sonar, se está internacionalizando y la gente quiere venir a Colombia.

¿A quién tiene en la paleta pero no lo ha logrado?

Hay varios, varios, varios… Empecemos con los nacionales. Siempre digo Doris Salcedo. Quisiera invitarla muy especialmente; esperemos que algún día lo logremos. De los internacionales, Anish Kapoor o Ai Weiwei. Uno piensa siempre en darle la oportunidad a la gente de que pueda conocer estas expresiones diferentes, de afuera.

Es diseñadora textil de la Universidad de los Andes y también pasó por el Oxford College. Quisiera saber cómo se tiene que formar una líder para estar al frente de una organización como el Mambo.

Creo que uno nunca se forma pensando en que va a ser líder. Yo me sentía muy bien como artista; para mí ser artista es todo. Aquí, en el museo, cuando lo tomé, no sé si irresponsablemente, sabía que tenía un respaldo detrás, sabía que había mucha gente que me podía apoyar, entonces uno no se forma pensando en eso, pero yo creo que uno siente la capacidad, es el reto que uno se pone, es la pasión que siente. A mí me encanta esto: ver al museo con gente. Saber que se están culminando las ideas, ser el líder es tener equipo que lo apoye. Todo el día puedo estar echando ideas, pero no tengo la gente detrás diciendo calma, se puede o no se puede. Uno siente que no es el líder, es la cabeza de un proyecto.

¿Cómo es la relación con este equipo de trabajo y con su familia para lograr el éxito en las dos facetas?

Si hablamos de tiempo, ahí está el problema, porque el tiempo se lo dedicamos más al museo. Podemos decir que un 70 %. Y si uno está en la casa está pensando, analizando, mirando o viajando, revisando ferias. Yo fui abuela hace poco, dos nietos, y la verdad eso me ha costado, porque no los veo casi. Siento que el tiempo lo dedico a esto. Y los fines de semana estoy en galerías, siempre analizando, sacando listas. Digamos que eso se da porque estamos comenzando. De pronto uno pueda organizar su tiempo más adelante. Pero ahora, el museo se ha llevado muchísimo tiempo. Y lo hago con gusto. Con mucho gusto.

Una entrevista que le dio a Semana se tituló: “El Mambo necesita donaciones, pasantes y voluntarios”. ¿Ha respondido la gente?

El museo es privado, tenemos un apoyo del Ministerio y del Distrito, que nos da para hacer algunos de los proyectos. Estamos trabajando en donaciones con la red Mambo. En todos los museos existe algo que se llama “amigos del museo”, que son los benefactores del museo. Vamos muy lentos, quisiéramos tener más, pero estamos trabajando en eso. Ojalá un gran mecenas, varios mecenas y los benefactores que reciben beneficios de pertenecer al museo. Entonces hacemos diferentes niveles: los estudiantes, las corporativas, para que la gente nos dé un aporte. La boletería de la entrada nos ayuda en algo y con eso vivimos.

¿Qué tan difícil es hacer y sostener cultura en Colombia?

Es muy difícil. Todos los que manejamos el tema cultural sabemos que nos mueven la pasión, lo que significa el arte, lo que significa el poder de transformación que tienen estos medios. La educación a través del arte afecta de manera muy importante a las personas que estamos en esto. Uno siente el programa educativo. Un niño entra al museo y hace conciencia, piensa con un objeto, los ponemos a pensar, a interactuar con las obras, se crean diferentes conceptos, hay una imaginación diferente. Yo creo que lo que tiene el arte es la manera de crear, se vuelven pensamientos creativos, aquí la gente se expande para pensar de una manera diferente. Entonces es importante que la gente entienda que a la cultura hay que darle mucho más apoyo. Todas las expresiones culturales necesitamos más apoyo.

La cabeza del Ministerio de Cultura es una mujer. La del proyecto teatral de niños y adolescentes, Misi, es una mujer. Y en el Mambo está usted. ¿Son las mujeres más talentosas que los hombres para manejar este tipo de espacios culturales? ¿Son más sensibles?

No creo, eso se da en ambos casos, los hombres también tienen la sensibilidad para manejarlos, por ejemplo en el Museo Nacional, donde entró un hombre, y lo ha hecho maravilloso. No creo que tengamos más. Creo que se nos dan oportunidades y lo desarrollamos con la pasión y el amor que sentimos por lo que hacemos.