“Triángulo del Tolima y Ranchería siempre serán un reto”: Carlos E. Géchem

El presidente de la Agencia de Desarrollo Rural defiende la política de adecuación de tierras, que no superó el ‘fast track’ en el Congreso. Dice que es necesaria para generar alianzas público privadas en proyectos de infraestructura de riego y drenaje.

Carlos Eduardo Géchem, presidente de la Agencia de Desarrollo Rural. Óscar Pérez - El Espectador

Carlos Eduardo Géchem es el presidente de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), una entidad creada hace dos años para asumir parte de las funciones del liquidado Incoder. Nació en la reforma institucional que también creó la Agencia Nacional de Tierras y la de Renovación del Territorio, y se hace cargo de tareas como el acompañamiento a proyectos productivos y la adecuación de tierras.

Este último es un aspecto que ha estado recientemente en la agenda, pues, al tiempo que la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) reveló que sólo el 7 % de la tierra con potencial de riego en efecto lo tiene, el proyecto de ley que crearía la política al respecto se encuentra en vilo, pues su discusión no se concluyó en el marco del fast track. En diálogo con este diario, Géchem hizo un balance de la gestión de la entidad y habló sobre el futuro de la adecuación de tierras en el país.

¿Qué balance hace de la ejecución en estos dos años?

En la parte misional hay dos temas: planeación y ejecución. En lo primero hicimos una alianza con las gobernaciones y la FAO para montar los Planes Integrales de Desarrollo Rural. Eso es importante, porque es una carta de navegación para los próximos gobiernos locales y departamentales. Parte del problema del sector es que, como Colombia tiene todos los pisos térmicos, entre otras características, la gente produce todo en todas partes. Pero resulta que no se debe producir determinado producto, sino otra cosa. Entonces, con la información que tienen la Upra, el ICA y demás entidades, montamos un plan para que el próximo gobierno sepa en qué productos hay que trabajar a 20 años. Eso garantiza el orden, la eficacia y ayuda a la productividad y la rentabilidad. Arrancamos con 10 departamentos y el próximo año lo duplicaremos, vamos por 20.

¿Y en cuanto a proyectos específicos?

En los proyectos buscamos la integralidad. Primero, cofinanciamos y trabajamos con asociaciones. Eso es fundamental, porque el desarrollo del campo tiene que ser asociativo, a menos que alguien tenga 5.000 hectáreas y millones de pesos para invertir. En el sur del Tolima, por ejemplo, una organización tiene 11.000 afiliados y dijeron que querían hacer un proyecto de $25.000 millones. Nos dijeron que ponen $21.000 millones, Usaid les da el diseño y estudios, y solo piden $2.000 millones. Es de los primeros en que el aporte que se solicita al Estado es mínimo. El segundo pilar de los proyectos es la asistencia técnica, que arrancó este año y llegó entre el primer trimestre del año y comienzos del segundo. Eso no pasaba. Llegaba en el tercer trimestre, por lo que había un problema de continuidad: seis o siete meses sin asistencia técnica. En 2018 esperamos arrancar en febrero, con asistencia dirigida y permanente. Nos sentamos con las gobernaciones para priorizar líneas de producción, para que los recursos se gasten de forma inteligente. Subió el número de beneficiarios. Fueron 43.000 el año pasado y 74.000 este año, con los mismos recursos. Y el tercer pilar es agua, distritos de riego y drenaje. La meta del cuatrienio eran 102.000 hectáreas de recuperación o construcción de distritos de riego. Cuando arrancó la ADR, estaban acreditadas 15.000 hectáreas. En 2017 contratamos 135.000 hectáreas, que las estamos ejecutando, es decir, en un año superamos la meta del cuatrienio y esperamos entregarla cumplida en 179 %. Por último, está la comercialización. Hay casos de éxito como con Natuchips, en el que hay asociatividad, en Belén de Umbría, con asistencia técnica; el año pasado entregamos una banda transportadora de plátano y comercializan con Pepsico. El primer año comercializaron $5.000 millones con factura, impuestos, salarios. No sirven los primeros tres pilares si no hay comercialización.

¿La agencia opera por oferta o por demanda?

Llegamos por oferta y demanda, la gente tiene la posibilidad de que le ayudemos a estructurar el proyecto, porque montarlo implica aspectos jurídicos, ambientales, presupuestales. En las regionales hay seguimiento técnico de los proyectos con un equipo que se sienta con los usuarios para ver si su idea coincide con lo que se debe producir ahí. Contratamos un banco de proyectos con PWC, una plataforma que permite a la gente saber de su proyecto: en qué va, qué le falta, qué calificación tiene. Cofinanciamos y acompañamos. Es gratuito. La ADR no tiene una tarifa por dar información. Hace poco tuvimos un problema porque apareció una fundación diciendo que hacía nuestros trámites, y cobraba por eso, así que denunciamos.

¿Están ejecutando el 100 % del presupuesto?

Este año terminaremos comprometiendo el 99 % del presupuesto.

¿Qué expectativas tiene en cuanto a adecuación de tierras? Se presentó un plan nacional pero no se sabe qué pasará con el proyecto de ley al respecto.

La política la dicta el Ministerio, con apoyo técnico de la Upra, y nosotros ejecutamos. Hemos avanzado con la infraestructura que ya existía y con nuevos distritos de riego, pero los recursos públicos serán insuficientes. El proyecto de ley traía un esquema de alianzas público privadas para garantizar esa unión y construir, administrar y rehabilitar distritos de riego. Habrá que esperar si el proyecto de ley, al haber superado dos debates, sigue el procedimiento ordinario o si probablemente se vuelve a presentar, porque es fundamental para el futuro del campo.

¿Y los retos pendientes, como el Triángulo del Tolima?

El Triángulo del Tolima y Ranchería siempre serán un reto. Desde los años 70 se habla del Triángulo, se han invertido $600.000 millones en dos de sus tres fases. Las dos que están construidas son la bocatoma del río, un túnel de 1,8 km, luego una represa y cuatro canales principales. Eso está construido, pero no significa que se esté llegando a las 22.000 hectáreas que se deberían estar regando. Falta construir canales secundarios e intraprediales. Según un estudio que nos dejó el Incoder, eso cuesta $600.000 millones. Ranchería estaba diseñado, primero, con un embalse y una central hidroeléctrica, para generar energía; servir de bocatoma para los acueductos y para adecuación de tierras: riego para 19.400 hectáreas. Hoy tenemos el embalse. Se invirtieron $500.000 millones y terminarlo puede costar más o menos lo mismo.