Un pódcast para hablar de la industria de la moda en Colombia

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El sociólogo Edward Salazar, quien lleva 10 años investigando la moda como fenómeno sociocultural desde la sociología, la historia, la antropología y el diseño, codirigirá "Nación moda" junto a la escritora Vanessa Rosales. El primer episodio se grabará en vivo el próximo 19 de febrero, en la Universidad Santo Tomás.

La moda ha sido etiquetada como un tema banal y frívolo durante siglos. Se reduce a temas de farándula o del mero interés femenino. En Colombia, la brecha entre academia y moda es mayor porque existe un desconocimiento de todo lo que genera esta industria. Sólo por mencionar algunas cifras del sector, según el DANE, la moda es un renglón que participa con el 4 % del gasto en el país, representa cerca del 8,5 % del PIB industrial y 13.291 empresas registradas se dedican a la moda en Colombia. De acuerdo con datos de Colombia Productiva, en 2018 las exportaciones crecieron 6,8 %, lo que equivale a US$743 millones. La Cámara de Comercio de Bogotá dice que la industria mueve alrededor de 1,13 % del PIB de la capital.

Pero los estudios de moda, conocidos como Fashion Studies, buscan estudiar el tema desde lo intelectual a través de la historia, la antropología y la sociología. Por ejemplo, entender mediante la moda cuál es nuestra relación con el consumo, con nuestras identidades o cómo la ropa que elegimos permite expresar nuestra subjetividad.

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Para ello, Edward Salazar, sociólogo de la Universidad Nacional, y Vanessa Rosales, escritora de "Mujeres vestidas", lanzarán "Nación moda", un pódcast para hablar de la industria nacional desde lo académico hasta lo económico. Además, para el segundo semestre del año publicarán un libro que reunirá posiciones de varios expertos en temas como sociología, historia y moda para hacer un balance de la moda en Colombia. Hablamos con Edward Salazar para que nos explique de qué se trata "Nación moda".

¿Cuál es el interés por hablar de estudios de moda en Colombia?

Soy profesor de la facultad de diseño y me he dado cuenta de que en Colombia sí se ha hecho mucho sobre estudios de moda y en tratar de entender qué es la moda como problema social, pero los académicos siguen pensando que no. Siguen leyendo bibliografía gringa y europea y lo que quiere el libro es decir como en Colombia han pasado muchas cosas, especialmente, en los últimos diez años desde el periodismo, los estudiantes, el negocio, las artes, que se han interesado por la moda y han producido nuevo conocimiento. La gente dice que los estudios de moda en el país no existen, mi teoría es que sí, pero están dispersos. No se ha hecho una lectura del campo que diferentes saberes y conocimientos permite hacerlo.

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¿Qué temas se abordarán en "Nación moda"?

El 19 de febrero, en la Universidad Santo Tomás, en Bogotá, grabaremos el primer pódcast en vivo de "Nación moda", un pódcast que dirigiré con Vanessa Rosales y que lo financia la Universidad Santo Tomás en alianza con Akorde Podcast. Dedicaremos siete capítulos a analizar exclusivamente la industria colombiana de los textiles y la moda. Queremos abordar los problemas culturales, pero también los económicos del sector y las nuevas responsabilidades de la moda: ambiente, género y trabajo justo. 

Además del pódcast, van a lanzar un libro... 

Sí, la idea es que el libro salga en la segunda mitad de 2020, pero el 19 de febrero vamos a lanzar el proceso de investigación que estamos haciendo para hacerlo. Por ejemplo, una profesora escribirá un capítulo en el que se analizará el campo de la moda en Colombia. Cómo funcionan los actores: los blogueros, los periodistas, los académicos, y tratar de entender cuáles son las tensiones.

¿Qué tuvieron en cuenta para lanzar primero el pódcast?

El pódcast es un hijo del libro. Vamos a presentar los estudios de moda en Colombia primero en pódcast también como una forma de compartir el conocimiento porque siento que el libro no basta, pues puede ser muy sectorial, de los públicos académicos. El pódcast tiene la posibilidad de llegar tanto al académico como a cualquier persona que quiere escucharlo desde su casa. La idea es democratizar el conocimiento y el acceso a la moda como problema cultural y reconocer que es un debate que necesita madurar.

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¿Cuándo lanzará el libro sobre el tema? 

La idea es que publicarlo en el segundo semestre del año. Lo que quiere hacer el libro es recoger todo lo que se ha hecho en Colombia de estudios de moda por autores colombianos, los problemas nacionales y hacer un gran balance, pues siento que es algo que está pendiente. La moda ha pasado de ser una cosa de mujeres frívolas a un asunto cultural que nos habla de un problema más grande: cuál es nuestra relación con el consumo. La moda es la hija favorita del capitalismo y nos permite ver tanto el color de tendencia como nuestra relación con los desechos, la basura, con nuestras identidades personales. Además, la moda ha permitido expresar nuestra subjetividad a través de la ropa.

¿Cuáles serán los aportes de estos dos productos para la industria de la moda?

La posibilidad de construir un debate. El pódcast, que no es sólo algo de Vanessa y Edward, permite sacar lo académico del formato tradicional. El libro quiere hacer un estado del arte de la moda en Colombia reconociendo los estudios de gente de pregrado, posgrado, doctorado que han contribuido al campo de la moda, pero que no conocemos porque no está sistematizado. Por eso, también quisimos hacerlo en español para no seguir reproduciendo la literatura europea y anglosajona.

La moda debería volverse una lectura para todo el mundo porque le permite a la persona conocer la relación con su cuerpo, su país, su industria y que no sea un conocimiento especializado. La moda es una búsqueda de la humanidad por la experiencia de lo bello, lo que sea que entendamos por belleza, una experiencia del goce y eso es muy humano.

¿Qué diferencias hay entre la moda y otros campos académicos? 

La moda, a diferencia de muchos campos académicos, pasa por el cuerpo. Yo me visto y eso refleja mi identidad de género, de clase y cada vez que produzco una idea sobre la moda, estoy produciendo una idea sobre mí. Y cuando cuestionan esa idea también están cuestionando la persona que soy.

La moda además de hablar de nuestra subjetividad y nuestra relación con el consumo habla de nuestra relación con el género, con la política e intentamos ver en la moda un dispositivo político. Por ejemplo, en los Óscar se destacaron dos hechos: la capa bordada de Natalie Portman y Joaquín Fénix con su discurso sostenible. Eso nos está hablando de dos grandes asuntos sociales del momento: feminismo y sostenibilidad.

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Otro de los temas debatibles en la industria de la moda son las condiciones laborales a las que están sometidos los trabajadores, que en su mayoría son mujeres. ¿Cómo es el panorama en Colombia?

El primer diseñador de Colombia era un barranquillero que se llamaba Toby Setton, él decía que no había moda colombiana, sino que la adaptaban de otros países al contexto, pero yo siento que ahora en Colombia pasa algo muy interesante. Luego de Hernán Zagar y Alfredo Barraza llegaron mujeres como Johanna Ortiz, Pepa Pombo, Silvia Tcherassi y borraron esos imaginarios. Es muy bueno cómo las mujeres, en el caso colombiano, han logrado desde el diseño posicionar una representación femenina desde la moda.

La moda sostenible se trata de adaptar buenas prácticas ambientalmente responsables. Sin embargo, uno de los cuestionamientos son sus precios porque no todos los colombianos tienen acceso a ese tipo de prendas. ¿Qué se podría hacer?

Siento que la moda debería recuperar y reconocer su dimensión de espectáculo. En vez de cobrarnos por producir ropa en masa deberían recordar que puede ser un espectáculo como ir al teatro. En el que uno paga su entrada, se viste fabuloso y en lugar de consumir la moda desde lo material, lo hace desde el goce estético. Sin embargo, una cosa triste de dejar de producir es que dejamos de crear belleza. 

Segundo, la sostenibilidad nos invita a la creatividad porque nos va a obligar a reutilizar la ropa, a pensar en cómo combinamos y jugamos con las prendas. El tercer elemento es aprender que la ropa tiene un derecho y un revés que nos muestra la etiqueta y nos dice dónde fue confeccionada, cuál es el material. Ojalá las etiquetas dijeran el origen de la tela. Necesitamos resignificar nuestra relación con los objetos sin renunciar a lo que la moda nos permite. 

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